22/05/2020

Coti: "Tengo fascinación por los grandes temas que trascendieron los géneros"

No fue de casualidad.

Guido Adler / Gentileza
Coti

Ya sea cuando se pone al frente de su propia obra como cuando escribe o produce para terceros, Coti logró dar forma a una carrera que lo mantuvo más de dos décadas en constante movimiento. Desde 1999 hasta el presente, el autor de “Antes que ver el sol” pasó de sentarse tras la consola en discos bisagra en las carreras de Andrés Calamaro y Turf para poner su talento compositivo al servicio de un amplio espectro de artistas populares, mientras daba forma a una obra propia que comenzó con su debut homónimo en 2002 y sigue a la fecha con notable cantidad de cosecha de hits.

Todo ese recorrido es el sistema nervioso central de Nada fue un error, un documental biográfico que se estrenará este viernes a las 22 en Flow Music XP y que luego quedará como contenido on demand de la plataforma. El film tiene como centro narrativo el show que Coti dio junto a su backing band Los Brillantes y una orquesta en el Teatro Colón en 2017. “Verlo todo junto me gustó, es como una síntesis linda. Es un lindo relato, es bastante épico”, sintetiza el músico sobre la película que lo tiene como protagonista y lo muestra desde su infancia en Rosario hasta el show consagratorio en la ópera porteña.

Al mismo tiempo, en los últimos días Coti publicó “Por ahí”, una canción pensada como el adelanto de un nuevo álbum todavía en desarrollo, que comenzó en su estudio de grabación y ahora tuvo que encontrar una manera alternativa de continuar con el proceso. “Nosotros ya habíamos arrancado la grabación del disco con Los Brillantes y esta situación hizo que obviamente uno cambie el timón para otro lado. Volví a métodos que venía usando en otras producciones, que es laburar de manera remota”, explica.

Yo termino una canción y me parece que tiene que tener una vida eterna que nos supera a los intérpretes, tengo como una visión más tanguera de ese asunto.

¿Te costó mucho encontrar una nueva manera de seguir el desarrollo del disco en este contexto?
Ya venía trabajando de esta manera con mi equipo por esto de haber tenido mi estudio en Madrid y de trabajar y haber vivido allá, cruzando el charco en idas y venidas. Ya teníamos un poco una gimnasia tanto con mi hermano, que también es el violero de Guasones, como con Max, que es mi ingeniero de grabación hace 25 años, como con la gente con la que vengo trabajando. Al producir discos y estar muy metido con lo último que hay en tecnología, la verdad que ya veníamos trabajando de forma remota. Obviamente que en alguna circunstancia es ideal y en otras no, depende lo de lo que uno esté buscando. 

Desde hace un tiempo resaltás a Los Brillantes, la banda que te acompaña tanto en estudio como en vivo. ¿Necesitabas enfatizar el acompañamiento de los músicos que tocan con vos?
Siempre le di mucho protagonismo y la banda que me acompañó no era de músicos sesionistas; siempre fue una banda de grosos, cada uno es un solista y este es un seleccionado. Siempre tuve esa visión de la banda, desde hace mucho tiempo, no solo ahora. Lo que pasa es que ahora le voy a poner un nombre, porque me resulta muy interesante que sea esa la visión o la percepción de la gente, igual que en el nombre de los discos. Si tenés a Gabi Pedernera, a Ríspico de Turf, a Luna Sujatovich, al negro Dizzy Espeche... Cada uno tiene sus proyectos, sus cosas, y me parece que está bueno darles ese espacio y reconocerlos. Además, en el show todos tienen sus momentos de lucimiento, por lo que me parece que fue muy acertado haber tomado esa decisión y ponerles ese nombre.

¿Tener a músicos de con un linaje tan rockero condicionó el repertorio del próximo disco?
No, en ese sentido me siento muy libre. Evidentemente la banda tiene una impronta que yo le pido. Cada formación de Los Brillantes tuvo también su personalidad y cada vez que tuve que sacar a alguien para poner a otro por diferentes situaciones... Por ejemplo, cuando sus compañeras de Eruca Sativa ya habían tenido a sus hijos y volvieron a la actividad, Gabi retomó con ellas y se hizo incompatible seguir, pero no busqué a alguien reemplazando a Gabi, ¿se entiende? Quien está ahora, Javi Robledo, es otro grosso. Es el baterista de Cielo Razzo y es otro animal, gran músico y cantante, le da su impronta. Lo que condiciona qué estoy buscando es el momento o lo que a mí me gusta decir en cada momento. Obviamente, el hecho de tener a Ríspico hace que haya una influencia sónica que busco, pero él está conmigo desde el primer disco, hace 20 años. Lo conocí cuando trabajé con Turf y ahí lo fiché.

Empezaste tu carrera de productor con Siempre libre, de Turf, un disco que no tenía intenciones de ser radio friendly.
Eso también me enganchó, porque en ese momento no gané ni un mango haciendo ese disco. Sabía que iba a ser así, pero me enganchó porque fui un día al ensayo y me mostraron esos delirios que me parecían alucinantes, y a ese disco quise hacerlo. Me puse al frente en un momento difícil para el grupo, también; dirigir a esa banda era también complicado. Había que tener autoridad, no desde el lado de imponer nada, porque imaginate si a Turf hace 20 años le ibas a imponer algo (se ríe)... Pero me gané como un respeto desde el primer día y lo que yo decía iba a misa. Fue muy armonioso y, de hecho, ellos me citaron para el siguiente disco. Al día de hoy, cada vez que van a encarar un proyecto me llaman; a veces puedo y a veces no. Terminé produciendo la vuelta de ellos, Odisea, porque sin ir más lejos me llamaron y me dijeron "Si vos venís, nosotros volvemos; si no, no". Fue así. Y yo también me siento un poco parte de la reunión de Turf, en ese sentido.

Coti

El documental que se estrena hoy traza una parábola de tu trayectoria. ¿Cuál fue tu impresión al momento de ver tu propio recorrido en pantalla?
Es lindo verlo todo junto. ¿Viste esa sensación de atar cabos en tu vida, cuando juntás gente que conocés de diferentes mundos y los unís? Es una sensación satisfactoria, cuando un amigo que conociste en un lugar lo juntás con uno del colegio y de repente pegan buena onda... Bueno, es un poco así. No lo vivo así porque es mi vida: fui construyendo pasito a pasito, de a poco, pero es lindo verlo en un resumen. El concierto del Colón y todo el material que teníamos para ese show fue un poco un pretexto del documental para contar muchas otras cosas. Aparecen los Turf, mucha gente con la que laburé, hay mucho achivo de diferentes épocas de mi vida, familiar, personal. Está la época de Honestidad brutal, la de España, Abbey Road... Hay muchísimas cosas y está lindo. Un poco el hilo conductor de todo el documental es el concierto en el Colón, pero el relato es hermoso.

Recién mencionaste a Honestidad brutal. ¿Se conocían con Andrés Calamaro antes de ese trabajo?
Empezó ahí, pero empezó en un momento que no se sabía que estábamos haciendo Honestidad brutal. Andrés había venido a grabar una versión de “Adagio en mi país”, de Zitarrosa, para un disco que se llamó Pampa del Indio. Cuando grabamos ese tema, entre él y yo, ese día nos dijo "Che, mañana voy a traer unas letras para grabar unos demos". Él estaba de gira por acá con el disco anterior, con Alta suciedad, y fue así: vino al otro día con un montón de folios con textos que tenía escritos desde el hotel. Empezamos a grabar un tema, vino al otro día y grabamos otro, y al otro, y al otro... y en siete días grabamos 25 temas. Y eso fue el disco. Dentro de lo que grabamos esa semana estaban "Paloma", "Los aviones", "Mi propia trampa", "El día de la mujer mundial", todos los temas que fueron el esqueleto del álbum. Después se grabaron 100 temas en total y quedaron 37, pero de esos 25 quedaron todos. Después se sumaron "Clonazepam y circo" y temas de otros momentos que hicimos más adelante, pero lo que grabamos en esa semana fue la columna vertebral del disco.

En 2012 publicaste Lo dije por boca de otro, un disco en el que grabaste varias de las canciones que compusiste para otros artistas, como Diego Torres, Julieta Venegas o Enrique Iglesias. ¿Te acostumbraste al ejercicio de poner la creatividad al servicio de otra persona?
No sé, lo tengo como incorporado. Creo que el que escribe la canción es el compositor, como en la época del tango que decían "De Enrique Santos Discépolo, tal canta tal tema"; los autores eran muy protagonistas. Después se dejó porque dejó de ser marketinero eso, y dejó de imponerse esa moda de mencionar a los autores y los poetas por una cuestión de marketing. Yo termino una canción y me parece que tiene que tener una vida eterna que nos supera a los intérpretes; tengo como una visión más tanguera de ese asunto. Incluso cuando grabé "Nada fue un error" o tal, el destinatario fue el público, y al final esa canción termina en la cancha o en los balcones. Creo más en eso: tengo fascinación por los grandes temas que trascendieron los géneros y las épocas, estilos, idiomas... Esos son los temas que para mí son joyas, tanto de la música americana, la brasileña, el tango, lo que sea. 

A pesar de que antes dijiste que estás acostumbrado a trabajar a distancia, ¿tenés pensado un plan de acción para esta nueva normalidad?
Es todo una incertidumbre porque con Coti y Los Brillantes somos animales de escenario y por eso grabé tres, cuatro, discos en vivo. Nosotros nos pasamos mucho tiempo tocando en vivo, un día de cada tres subimos a un escenario desde hace veinte años. Entonces es muy difícil ahora pensar... Obviamente estoy avanzando en la grabación del disco y en todo eso que es muy importante y estoy muy entusiasmado, tenemos mucha intención y muchas ganas de hacer los shows que se pospusieron, pero la verdad es que no lo sabemos. No quiero ilusionarme: pusimos una fecha para el 23 de octubre en el Luna Park y retomaremos la gira por España en algún momento. Por ahora estoy muy centrado en la grabación y pensando estos temas.

Hace algunos días músicos y managers locales presentaron una propuesta para hacer shows por streaming. ¿Te sumarías a esa movida?
Sí, eso es muy importante porque hay mucha gente sin laburo. Es gente que vivía del fin de semana, ir de gira y volver con algo de guita para comprar comida en la casa. Por cada concierto de cada artista laburan 200, 300 personas, entonces eso es muy importante como un primer paso. Después es ponerle un poco de cabeza, corazón y presión a cosas que son esenciales. La música es esencial. Lo estamos viendo, lo estamos notando... Y tenemos que ponerle un poco de ingenio para poder hacer conciertos, más allá del streaming. No sé, buscarle la vuelta en aforos más pequeños de lugares grandes, poner mesas, pero que la experiencia colectiva no se pierda, porque es más rica. Está muy bueno hacer streaming: lo banco, lo hago, lo voy a hacer, pero no es una experiencia tan rica como vivir un concierto, ni para el artista ni para el público. El público es parte del evento cultural, somos todos parte. No es lo mismo hacerlo a través de una pantalla que cara a cara. Hay opciones: se han hecho ya pilotos en coches como si fuera un autocine, se pueden habilitar lugares que son para mil personas para una menor cantidad y mantener la distancia... No sé, si vamos todos respetando de a poquito las normas, podemos ir volviendo de a poco a la normalidad.