05/12/2020

Charly Alberti: "Regresar con Mole es realmente adrenalina de cero"

Entre elíxires y fantasmas.

Germán Sáez / Gentileza
Charly Alberti

Ser parte de una banda icónica puede volverse una cruz pesada de acarrear y Charly Alberti lo sabe. Mole, el proyecto con el que rompió diez años de silencio discográfico tras la separación de Soda Stereo en 1997, lo devolvió a la escena, y lo encontró al frente de un grupo de pulso rockero y curiosidad alternativa. El grupo comenzó una proyección a fuego lento cuando la gira Me verás volver obligó al baterista a dejar de lado el grupo que compartía con su hermano Andrés y el cantante Sergio Bufi. Tras un par de shows desperdigados en 2008 y 2009, la banda se diluyó en silencio y nada parecía revertir esa situación, hasta que la pandemia generó un cambio de planes.

Con la gira celebratoria de su pasado en stand by, Charly Alberti comenzó a trabajar en un lento resucitar de Mole en su estudio, aunque la idea, asegura, estaba en el aire hacía rato. “Veníamos trabajando muy tranquilamente desde hace un tiempo, lo que pasa es que en los últimos cuatro años estuve casi metido a full con todo lo que fue Soda. Primero estuvo Sep7imo Dia, que fue un trabajo grande, y después Gracias Totales, otro trabajo enorme que me consumía mucho tiempo, y también la sala”, dice.

De a poco, la banda comenzó a trabajar en un lavado de cara de los singles de su debut homónimo. Gracias a una actualización en el hardware del estudio, Alberti pudo no solo grabar, sino también mezclar el material. El paso siguiente fue la publicación de “Elixir (la muerte de mi otro yo)”, su primer tema en 13 años. Dentro de una lógica particular, el trío decidió lanzar versiones en castellano e inglés de cada tema con una semana de diferencia. “¿Quién nos impide eso? Nadie”, sintetiza Charly al hablar de “Ghosts”, el simple que apareció siete días después.

Después de tantos años, uno ya tiene otros tiempos y otra tranquilidad, pero eso no quiere decir que no tenga ansiedad y ganas. Al contrario, yo estoy como si fuese mi banda nueva y tuviese 18.

¿En qué momento se pasó  de retocar las canciones del debut al material nuevo?
Mastericé eso, le mejoré el sonido original, agregué las voces y las guitarras, y sacamos esas remezclas que me sirvieron también para terminar de setear el estudio y decir "Ok, estamos listos". A partir de ahí, en cuanto pudimos, empezamos a grabar los temas que teníamos. De hecho, primero grabé yo algunas baterías cuando los chicos todavía no podían venir. Después empezamos a ver, porque al momento de grabar las melodías generalmente uno balbucea cosas que son parecidas al inglés y rara vez hay una palabra en castellano. Entonces decidimos probar. Vino Sergio con una letra en inglés, y ahí empezamos a corregir cosas y salió la idea de hacer las cosas en castellano y en inglés. La diferencia es cómo priorizamos realmente la melodía de los temas, entonces lo que hicimos fue directamente hacer dos letras diferentes.

No hay manera de respetar la idea y hacer que encaje con la métrica.
La métrica y principalmente la musicalidad de cada palabra. Donde decís "elíxir" no entra "tupperware" (se ríe). Te das cuenta de que muchas veces hay músicos que meten a la fuerza ciertas palabras; a mí particularmente no me gusta y Gustavo (Cerati) tampoco era de forzar esas cosas. Entonces dijimos "bueno, respetemos la musicalidad de cada palabra", lo que es un quilombo, porque te limita a ciertas palabras. No solamente tenés el desafío de escribir la letra, que esté buena y que te guste lo que dice, sino que las palabras entren dentro de esa métrica y esa melodía. Un desafío espectacular. Además, no teníamos otra cosa qué hacer, porque no podíamos tocar. Entonces, el tiempo de la pandemia nos sirvió también para bajar la ansiedad, que muchas veces te carcome, y en ese relax forzado nos pusimos a jugar con todas estas cosas y empezaron a aparecer estas dobles versiones.

Mencionabas que el primer paso fue actualizar algunas versiones del primer disco. ¿Pensás que la de Mole había sido una historia inconclusa?
Absolutamente. Mole había arrancado muy bien. Arrancó, se cortó por lo de Soda, seguimos y después tuvimos alguna que otra pelea familiar tipo Gallagher, que siempre pasa cuando trabajás con algún hermano (se ríe). Pero principalmente lo que me hizo bajar o suspender lo de Mole fue que empecé a tener tendinitis. Después de la gira de Soda, sentí que eso se me había agravado y me dije "voy a dejar de tocar un tiempo", porque es la mejor forma que los músculos vuelvan a otro estadío. Ahí lo que pasó fue que me volví loco con el tema ambiental y ya está, olvidate, no me bajaron más de eso. No me bajaron más porque es muy emocionante, lo hago con mucha pasión, y el día en que quise darme cuenta habían pasado ocho años o nueve.

También pasó bastante tiempo desde la despedida de Soda Stereo en 1997 hasta que decidiste embarcarte con Mole.
Sí, hubo dos etapas muy grandes intercaladas con otros grandes proyectos. Desde lo musical podés decir "este tipo tuvo muchos saltos en el intermedio", pero después del 97 me metí a full con la tecnología y fueron unos años importantes, terminé como Applemaster nombrado por Steve Jobs. Siempre con cosas de mucha actividad, que son igual de excitantes para mí que hacer música. Me encanta tocar, pero también es algo que hice muchísimo, entonces tengo la capacidad de poder emocionarme con otras cosas y llevarlas adelante con la misma pasión.

Después de la separación de Soda te abocaste a la tecnología y parte de eso lo tradujiste a las puestas de Mole. ¿Te interesaba buscar un plus más allá del estándar básico de una banda de rock?
Soy curioso, me gusta explorar cosas, ir por otros caminos. Ahora parece algo absolutamente normal, pero cuando salimos a tocar con Mole en principios de 2007, nuestro primer show fue en La Trastienda el 27 de marzo, el día de mi cumpleaños, y fueron Gustavo y Zeta, y aparecimos con unas pantallas que para la época eran una bestialidad. Era todo pantallas, con una puesta en escena de Nico Bernaudo, y de hecho parte de lo que habíamos hecho ahí nosotros después las tomamos como idea para después producir parte de lo que hicimos con Soda en el 2007. Soy curioso, me gusta meterme en lugares a veces no transitados, y en este caso puntual creo que el lugar no transitado es esto de hacer dos temas en castellano e inglés con letras diferentes. No conozco otro ejemplo de alguien que haya hecho el mismo tema con dos letras diferentes en castellano e inglés.

Se hacía solo con fines promocionales.
Sí, para intentar ganar otro mercado. Nosotros lo hacemos primero porque el mundo cambió drásticamente, no es Soda Stereo saliendo a conquistar Latinoamérica y a generar el movimiento de rock en español... porque antes de Soda no existía. Era otro momento y no se nos hubiese ocurrido, y de hecho cuando se nos ocurrió hicimos dos versiones de prueba, "Juego de seducción" y "Cuando pase el temblor", nos miramos y dijimos "¿Hace falta?". A Gustavo no le gustaba tampoco esa situación, pero teníamos que hacer la prueba. En este caso fue totalmente diferente. Creo que hoy a la gente no le importa si estás cantando en castellano o en inglés. Dejó de importar eso, las fronteras musicales son totalmente diferentes, la forma en la que vos te comunicás con la gente y das a conocer tu material es diferente. Entonces, habiendo levantado esos prejuicios lo tomamos como un juego. Ahora, cuando se lo comentás a la gente de The Orchard, que son los que están distribuyendo nuestra música, los tipos se vuelven locos porque ellos sí lo ven en una cuestión de mercado. Ojalá pase algo, pero el asunto es que me gustó como suena en castellano y me gustó como suena en inglés; ya está, me cago en la tapa del piano y al que no le gusta es un problema de él.

¿La idea de sacar singles de manera periódica y no un disco también tiene que ver con eso?
No tiene sentido, la verdad. No tiene sentido porque se diluye... Publicaría un disco si fuese realmente una obra conceptual en la que se necesita el desarrollo musical, que la gente escuche en este orden los temas... No pasa más eso, no hay forma de que eso suceda. Por lo que hoy podrías publicar un disco es por cierta cosa de inseguridad... Digo esto porque publicás diez temas, ocho, lo que fuese, y decís "de estos, alguno a la gente va a gustarle". Y si son diez, a siete les gusta este, a ocho les gusta este otro. El otro día pensaba: si lo publico, es por ansiedad primero, porque quiero que la gente escuche, y después por cierta cosa de inseguridad.

¿No sería contraproducente eso? En vez de darle protagonismo a un tema, le tirás otros ocho encima.
Bueno, ahí pasa otra cosa, que son los algoritmos de las plataformas digitales. Todos somos víctimas de los algoritmos de las plataformas de búsqueda, de las de reproducción musical, y es tal cual como vos decís: si saco más de un tema, se diluye la atención. Al diluirse, tengo menos posibilidades de "excitar" a ese algoritmo para que el tema sea mostrado más cantidad de veces. Funciona así de sencillo. Entonces, si pongo toda la atención en un tema, tengo mayor posibilidad de que funcione mejor para el algoritmo, y vaya para arriba en las playlists y demás. Si no, se diluye y al poco tiempo termina casi sin presencia.

Charly Alberti

¿Eso influye también en la periodicidad con la que lanzar los singles?
Eso depende un poco de cada uno. Cabezón como soy, me puse a leer algoritmos de YouTube y de todo para entender las plataformas, como diciendo "OK, este es el juego que hay que jugar, de qué se trata". Teóricamente, si hacés todas las cosas bien, el momento ideal es cada dos meses y medio. La paciencia no me da para esperar dos meses y medio, ahí voy en contra del algoritmo. El lanzamiento en inglés sí lo hacemos con una semana de separación porque me parece que en algún punto pueden ser dos públicos diferentes. 

Ahora que están volviendo los shows presenciales de a poco, ¿pensaron en algún momento el vivo de Mole?
Hoy no, porque el único vivo que me está ocupando es la gira de Soda, es una monstruosidad que arrancó increíblemente bien y donde tenemos un fuertísimo deseo de hacerlo cuanto antes. Hay cientos de miles de tickets vendidos, la gente los atesora y está esperando con nosotros a que esto (por la pandemia) pase. Eso también me condiciona a mí a cualquier cosa, porque ponele que digamos "Arrancamos realmente en marzo con la gira de Soda"... Hoy no lo sé, por como vienen las cosas me parece que va a haber que esperar un par de meses más. Pero si arranco en marzo con la gira, ya en enero tengo que empezar a ensayar, que para mí es pasado mañana. Eso me impide poder hacer cualquier cosa con Mole, porque la sala es una sola y el armado de Soda es muy complejo.

Y al mismo tiempo, por la monstruosidad de lo de Soda, Mole te permite manejar el aspecto opuesto a esto.
Ya había sucedido en 2007, en algún punto. Nosotros hicimos una gira chica, tocábamos en La Trastienda, sold out y todo lo que quieras, pero eran lugares chicos y tenía su cosa divertida, obviamente. El tema es dónde se siente uno. Hay gente que no se lo banca y para mí es parte del proceso. Cuando empezamos, Soda era eso, y tiene su cosa más agradable. El mejor momento de una banda para girar es el medio, porque cuando estás muy abajo tenés que cargar instrumentos, todos pelotazos en contra, y cuando estás muy arriba es todo un quilombo también, sos una mega estrella. El lugar intermedio es cuando uno tiene un nivel de producción aceptable, la pasa bastante bien, tiene bastante gente, no está ni en la locura de arriba ni en el quilombo de abajo. A Mole todavía le falta para eso, estamos en el quilombo de abajo. Después de tantos años, uno ya tiene otros tiempos y otra tranquilidad, pero eso no quiere decir que no tenga ansiedad y ganas. Al contrario, yo estoy como si fuese mi banda nueva y tuviese 18 años.

Es un yin y un yang.
Me acuerdo de que el año que habíamos ganado el Gardel a mejor banda nueva con Mole me dieron el premio a la historia con Soda. Era muy loco, estaba en las dos puntas de la cadena alimenticia de las bandas (se ríe). Pero es divertido y las cosas están hechas con la mejor energía que uno puede tener, poniendo lo mejor, como siempre. Es muy lindo después de tanto tiempo de ausencia. Porque lo de Soda es espectacular pero son canciones conocidas, Sep7imo Día tuvo algo nuevo entre comillas con las reversiones, pero ya sabemos más o menos qué es lo que pasa. Esto es realmente adrenalina de cero, porque se trata de a ver qué pasa con este tema, si todo lo que nos gusta a nosotros le gusta a la gente.

Sumarle un riesgo.
Totalmente, ya que no hay nada... (se ríe). La adrenalina de lo nuevo es muy linda.