24/05/2016

Calexico: "Tenemos que ayudarnos unos a otros para evitar el miedo"

El grupo de Tucson no quiere saber nada con las fronteras, de las musicales y de las otras.

Ahí mismo donde Donald Trump quiere construir un muro para que los mexicanos no "contaminen" el país que él pretende presidir, la música de Calexico crece y se multiplica con un mensaje de libertad absolutamente opuesto al del candidato. Porque la banda que Joey Burns (voz y guitarra) y John Convertino (batería) crearon después de encontrarse en Giant Sand y pasar por Friends of Dean Martinez rezuma sonidos de la frontera, esa zona difusa en la que no se sabe bien de dónde llega cada influencia. El grupo de Tucson, Arizona, creó una personalidad distintiva al mezclar las trompetas de los mariachis con la sonoridad indie rock estadounidense, pero logró que ese sello no lo confinara a repetirse una y otra vez. Eso pudo apreciarse en vivo en las dos visitas Calexico a Buenos Aires (en 2007 y 2014), y seguramente sucederá nuevamente cuando toque en Niceto el 9 de junio.

Edge of the Sun, el último álbum de la banda, se vuelca más al sonido "americana", pero se abre a la cumbia y ritmos mexicanos y hasta latin-ska. "Para muchos músicos, entre quienes nos contamos, lo natural es tratar de reinventarse, de intentar cosas nuevas", afirma Burns a través del teléfono. "Tocar con otros músicos, involucrarse en colaboraciones, hacer remixes o bandas sonoras te ayudan a mantener las puertas abiertas para nuevas ideas sobre lo que podés hacer con tu sonido. Y eso es lo que siempre he disfrutado. Justo ahora estaba escuchando unas grabaciones que hicimos con una banda holandesa llamada Tangerine, y siento que somos nosotros pero con otra gente, como cuando trabajamos con Iron & Wine o Willie Nelson, o cuando nos remixó Gotan Project: es refrescante y nos recuerda que tenemos que seguir intentado cosas nuevas".

La razón por la que nos sentimos atraídos hacia la música es que ayuda a subrayar la importancia de recorrer un camino en lugar del hecho de llegar a un destino.

Un buen ejemplo es "Cumbia de donde", en la que usan los teclados que los músicos de ese género tocan hoy, no los de la cumbia tradicional.
(Se ríe) "Crystal frontier" fue la primera especie de cumbia que escribí después de escuchar cumbias con amigos en un restaurante. Una amiga me prestó unos CDs y me dijo que se podía saber que era un disco de cumbia si tenía un culo de mujer en la tapa (risas). Me encantó esa apertura, esa expresión desvergonzada: "Acá está mi música favorita, escuchala". Eso hice y me convertí en fan desde entonces. Hay tantas formas de cumbia hoy en día que apenas puedo seguirles el rastro, pero soy fan de un montón de ellas, y creo que eso demuestra lo increíblemente profundo que es un género musical así, además de lo importante que será durante muchos, muchos años.  Igual, no estoy tratando de copiarla o de simular algo que no soy, simplemente los veo como ejemplos. Lo que uno busca como músico es ponerle su propia personalidad a eso y encontrar la propia voz. Esa es la razón por la que nos sentimos atraídos hacia la música: ayuda a subrayar la importancia recorrer un camino en lugar del hecho de llegar a un destino.

En Edge of the Sun hay canciones que abordan situaciones como las de los inmigrantes ilegales ("Bullets and rocks") o la idea de los orígenes de las personas ("Cumbia de donde"). Vos comentaste que empezaste a escuchar música latina porque tu madre era asistente social y que en tu casa había una mentalidad abierta, pero es de suponer que esas temáticas también deben tener que ver con el hecho de vivir en Arizona.
Definitivamente, sí. Igual, es interesante que mencionaste a mis padres, quienes siguen juntos y a quienes amo profundamente. Justo hoy estaba pensando en ellos, porque están rastreando a nuestros antepasados en el estado de Nueva York, que eran inmigrantes irlandeses, así que visitaron cementerios donde están enterrados algunos de esos familiares. Pero con la edad mis padres se han puesto más conservadores, y no estoy muy feliz u orgulloso de algunas cosas que les escuché mencionar. Creo que eso es muy simbólico de lo que nos pasa a todos en este momento y que, debido a los desafíos que enfrentamos como planeta, tenemos que ayudarnos unos a otros para sortear obstáculos como el miedo. Tenemos que educar a la gente, decirle que no todo es blanco o negro, especialmente con temas como la inmigración, que son tan antiguos. Ciertamente, todos podemos identificarnos de algún modo con eso, porque todos venimos de algún lugar.

Ustedes grabaron su último disco en el barrio de Coyoacán, Carla Morrison cantó en un tema... ¿En qué modo la Ciudad de México influyó el sonido del álbum?
No podría apuntarlo con precisión, pero voy a decirte algunas cosas que supongo un año después de publicarlo, porque el tiempo cambia la visión y ahora tengo una perspectiva diferente sobre nuestra música. Nosotros hemos recibido influencias de muchas culturas diferentes de todo el mundo, sobre todo de la música mexicana, porque Arizona es un estado fronterizo. Así que quería ir a México por varias razones, pero no quería tener que explicar demasiado porque es bastante obvio: mirá la dirección en la que va la campaña presidencial actual, en la que candidatos como Donald Trump dicen increíbles locuras. Miro las noticias y pienso "Guau, ¿realmente vamos a retroceder tantos pasos?". Como seres humanos y compatriotas, ¿cómo puede estar bien hablar tan mal de nuestros vecinos? Entonces, no quería ir a Nueva York, Los Angeles o Chicago, quería ir a una gran ciudad y sumergirme en su energía y la de su gente. Y creo que ninguna otra tiene una historia tan increíble como la Ciudad de México. Más específicamente, el barrio de Coyoacán.

¿Y cómo estás al tanto de eso?
Porque justo estaba leyendo sobre el encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma, entonces tenía en mente esas imágenes. Además, no habíamos tenido la oportunidad de ir tanto a México o a Sudamérica como a lugares como Australia o Europa; entonces, cuando tuvimos la idea y se nos presentó la oportunidad, quise abrazar todas esas posibilidades. Una vez que llegamos ahí, me sentí muy inspirado. Todo fue gracias a Sergio Mendoza, nuestro tecladista, que tiene su propio proyecto (Orquesta Mendoza) y que trabaja con Camilo Lara, del Instituto Mexicano de Sonido. Cada persona que conocimos ahí estaba dispuesta a compartir con nosotros equipos, tiempo de estudio, lo que fuera. No hay que quedarse en la facilidad de leer las noticias que tenemos en Estados Unidos: tenemos un miedo insano del resto del mundo, es una locura. Quizás exagero un poco, pero quería ir a México para profundizar y actualizarme acerca de la vida, el arte y la música de la ciudad.

Cuando viniste por primera vez a la Argentina, George W. Bush hablaba de construir un muro entre Estados Unidos y México. Ahora está por terminar el mandato de Obama y Trump sale a decir cosas similares. ¿Nada ha cambiado?
Lamentablemente, no... Creo que el presidente Obama y el Partido Demócrata están tratando de tomar buenas decisiones sobre la inmigración, pero es difícil porque hay mucho miedo y conservadurismo que bloquea ideas, sugerencias o proyectos de ley. Creo que Obama no fue perfecto, pero hizo las cosas bastante bien si se compara con lo que tuvimos en el pasado, que fue la administración de George W. Bush. Eso es lo que hace a nuestro país tan único, a veces bueno y otras malo. Yo tiendo a ser optimista. Ahora soy padre de dos mellizas de cinco años, así que la esperanza se ha instalado en mi corazón. De todos modos, siempre fui una persona positiva y traté de hacer que este lugar sea lo mejor posible en lugar de irme de Arizona a un estado con mentalidad un poco más abierta, como California, Illinois, Oregon o Washington. Creo que es y ha sido bueno estar acá en este tiempo, y hacer música desde este lugar para mostrarle a la gente del país y del resto del mundo que no todos los de Arizona son conservadores o de mentalidad cerrada. Pasan muchas cosas muy copadas acá.

Quien sí se mudó fue John Convertino, aunque crean música juntos desde hace más de 25 años. ¿Cómo creció y evolucionó su relación personal y musical en este tiempo?
Creo que somos buenos el uno para el otro, nos ayudamos mutuamente: eso es el núcleo necesario para que cualquier relación sobreviva, ya sea una amistad o una relación laboral. Creo que hay que tener fe y optimismo, trabajar muy duro, tener mentalidad abierta y tratar de no hacer sólo una cosa: eso también contribuye a la longevidad de una relación de trabajo, en Calexico y fuera de la banda, con las colaboraciones y las bandas sonoras. Pero, claro, también ayudó ser amigos cercanos y que lo sean nuestras familias.

¿Te sentís raro tocando con otro baterista?
No, raro no, somos todos músicos, y John también ha tocado en conciertos y grabaciones sin mí. El núcleo de nuestra relación es una profunda amistad y eso es algo único, que reconocen los músicos que tocan con nosotros. Los ingenieros en los estudios y los sonidistas siempre nos dicen que tenemos una dinámica especial. Para mí a veces es difícil verla, escucharla o sentirla porque estoy en medio de ella, pero ciertamente la aprecio. Y creo que el respeto y la admiración siempre ha estado ahí. Recuerdo que en nuestros comienzos John me apoyó mucho, apenas nos conocimos, y eso para mí lo destaca no sólo como músico sino también como un gran ser humano.

La música de Calexico apareció en The Sopranos y Breaking Bad, que son dos de los mejores dramas televisivos de todos los tiempos. ¿Por qué creés que encaja en esa clase de programas?
No lo sé... Quizás es que hay espacio en la música, quizás hay suficiente carácter en ella como para remontarte a cierto lugar y sensación, y al mismo tiempo es suficientemente abierta como para que funcione en lo que un supervisor musical quiere invocar en cierta escena. Algo que sea reconocible, pero que a la vez funcione con lo que ellos están trabajando. Hay algo concreto y básico que a la vez es lo suficientemente abierto como para funcionar con su contexto.