24/06/2018

Billy Bond: “La Pesada no va a volver nunca, sería un curro”

La leyenda del rock argentino regresa junto a un seleccionado.

Billy Bond

Billy Bond tiene una historia tan cinematográfica como el apellido que le encajó un productor hace un montón de décadas. Nacido en Italia hace 74 años como Giuliano Canterini, fue una figura crucial del primer rock argentino, gerente de La Cueva, aglutinador de fuerzas a través de La Pesada del Rock and Roll (banda con la que publicó cuatro discos) y protagonista de un hecho tan controvertido como mítico (el famoso “rompan todo” que mantuvo al género marginado del Luna Park durante años). Después se fue a Brasil, donde produjo a Ney Matogrosso y el primer disco de Seru Giran, grabó algunos trabajos como solista, y finalmente se dedico a la producción de festivales y teatro musical.

Pero la saga cinematográfica sigue, porque Billy Bond grabó cuatro canciones junto a un seleccionado de músicos (que incluye a Charly García, Fito Páez, Rubén Rada, Dante, Daniel Melingo, Hugo Fatorusso, Javier Malosetti, Claudio Gabis, Black Amaya, Gillespi, Simón Poxirán, Marilina Bertoldi, Sergio Dawi, Barbi Recanati y Pablo Lescano, entre otros), que comenzarán a publicarse de a una desde el 20 de julio. En agosto se reeditará el primer álbum de La Pesada (que saldrá con una doble portada, incluida la que Bond siempre quiso y el sello no) y se estrenará la película El Ángel, de Luis Ortega, que usó canciones de ese disco. El cantante y productor, además, prepara su autobiografía, que será publicada el año próximo, y trabaja en un musical sobre Charly García.

Tengo 74 pirulos y esto es lo que me mantiene vivo. Yo no me jubilo. Les va a costar voltearme a mí.

Hace décadas que vivís en Brasil y tu último disco es de 1992, pero dijiste que querías grabar unas canciones y reuniste a un seleccionado. ¿Cómo se logra algo así?
No sé, no tengo mucha respuesta para eso. Creo que debe ser por el respeto que tengo por todos y el respeto que ellos tienen por mí. Nunca competí con nadie, mi ego siempre estuvo bastante razonable y el de la gente que trabaja conmigo también. No hay una competencia, no hay diferencias: la música nos junta facilmente. Y hay cariño, entonces esto es medio como un festejo, no es tan serio…

Bueno, pero hay todo un costado serio: van a salir cuatro canciones, y juntaste una cantidad y variedad de músicos notable.
La verdad, si pusiera a todos los tipos que se ofrecieron para tocar, no alcanzarían cinco long plays. Desgraciadamente, tuve que hacer una especie de selección, dependiendo del tema. Tocaron 27 músicos en tres temas. No sé cómo lo hicimos… Cuando digo lo de no tomárselo tan en serio no quiere decir que no seamos serios: me levanté toda una semana a las siete de la matina y me la pasé en el estudio mezclando. Pero lo que digo que no es tan importante; lo importante es que hay una especie de reunión de amigos que se quieren. Se trata de eso.

Billy Bond / Gentileza

Tu retorno a la música no deja de ser extraño. ¿Por qué decidiste grabar cuatro temas y no todo un disco?
Porque no existió una planificación. Vine a Buenos Aires a ver a Charly, que estaba enfermito, él me invitó a su casa y terminé siendo invitado a cantar “Loco, no te sobra una moneda” en su show del Gran Rex. Y fue muy fuerte, porque 3500 personas cantaron el tema. Entonces apareció la idea de grabarlo, pero para mí tenía que tener un sentido. Porque si yo hubiera pretendido competir en el mercado o algo así, hubiese grabado hace diez o 15 años. Tengo los medios para hacerlo, soy productor… Pero el hecho se consumó cuando tuve la idea de ayudar a Alejandro Medina, que está pasando por un mal momento y precisa un poco de plata para recuperarse. El tema es que cuando hacés un recital a beneficio de alguien no queda un sope. Esta es una forma de ayudarlo posta, porque va a cobrar derechos de Sadaic y de ejecución; y no es ahora, porque va a cobrar siempre que las canciones se escuchen. Ahí empezó todo, pero, ¿quién iba a tocar? Charly dijo que iba a tocar, Fito dijo lo mismo, y todos querían tocar… Entonces pensamos en grabar más de un tema porque si no iba a quedar mucha gente afuera. Pero después llegó el tercer tema y después el cuarto. Y ahí la paré, porque no puedo pasarme la vida entera aquí.

Claro, ¿cuántos solos de guitarra puede tener un tema?
Y mirá que los estiramos, ¿eh? Les estamos metiendo más solos y más riffs para que haya más gente. Incluso hay una idea de hacer tres versiones de cada tema, para que elijas la que te gusta. Ese es el gran quilombo en que me he metido.

¿Cómo serán publicados?
Primero van a sacar “Loco no te sobra una moneda” (que además de formato digital y videoclip saldrá como simple en vinilo con “Gracias al cielo” en el lado B), después se va a publicar en vinilo el primero de La Pesada, que consiguieron remasterizar, (además de los mencionados, grabaron “Para qué nos sirven” y “Conscientemente”). Voy a volver para el estreno de la película El Ángel, porque tiene algunos temas de ese primer disco, y entonces voy a aprovechar para hacer un poco de quilombo. Está muy aburrido esto (se ríe).

Mientras no digas “rompan todo”…
No, no, yo no dije nada…

En algunas notas en las que hablaste sobre ese show de La Pesada del 20 de octubre de 1972 confirmaste que lo habías dicho, en otras declaraste que no te acordás. ¿Cómo fue la cosa?
Es que a mí me chupa un huevo si lo dije o no. Si tuviera que decirlo ahora, lo diría. Pero es mejor que no se sepa si pasó o no, que quede como una historia, qué sé yo.

Tu último disco solista es de 1992. ¿Extrañabas estar adentro del estudio?
No, no, yo hago esto, no dejo de hacerlo, pero hago cosas más grandes. Soy director teatral, de musicales, por eso es que ahora voy a hacer un musical del Charly García. Estuve con él y le propuse hacer un musical sobre su vida. No con él cantando sino como los de Broadway, con gran elenco, 20 actores, bailarines, orquesta de rock, escenografías, gente que vuela, helicópteros que bajan, la represión… Va a estar basado en Instituciones, aunque con música de Charly de distintas épocas. Y él me dijo que iba a darme tres músicas instrumentales nuevas para usar en la obra.

¿Ya están trabajando en eso?
Sí, ya estamos a mil por hora. Pero esto tiene un proceso grande, de un año, un año y medio. Ya estamos andando: existe un script, una línea de raciocinio, músicas… Esto se estrenará en septiembre, octubre del año próximo. No va a ser como el homenaje que le hicieron a Soda Stereo sino más teatral, más vivo… Sin trapecios, ¿viste?, más realista.

¿Por qué te atrae tanto el musical?
Porque reúne todas las medias. Trabajás con músicos, bailarines, escenógrafos, vestuaristas, iluminadores, fotografía, actores… No es solamente música. Si te ponés a pensar un poquito, la música es siempre lo mismo: ensayás, preparás un tema, te pasás tres meses grabando… y cuando salís a cantarlo ya querés tirar el tema a la basura. Y cuando la gente empieza a pedirte el tema, vos ya estás en otra, haciendo otro long play, entonces no querés tocarlo más. Los musicales, en cambio, son un poco más divertidos, te mantienen vivo, porque tenés que estar muy despierto para manejar 200 tipos y que todo salga de puta madre. En un show son cuatro luces, cuatro micrófonos y se acabó; en el teatro son 40 micrófonos inalámbricos, 32 proyectores para mapear el lugar entero, que el actor entre bien, que la orquesta esté afinada… A veces, cuando veo recitales quiero matar a los tipos. Los recitales son una mierda: cuatro tipos tocando, cantan las diez músicas de éxito y a veces hacen el sonido como el orto.

Entre tantos proyectos en los que estás involucrado, ¿hay alguno que implique que vuelvas a cantar en vivo en la Argentina?
No sé, qué sé yo… Como hobby, quizás. Si tengo ganas, lo hago. Gracias a Dios, hago lo que se me cantan las pelotas. No sé, la verdad. Primero vamos a ver qué pasa con esto. Estoy haciendo una cosa a la vez. Vamos por partes, como decía Jack el Destripador.

En realidad, ¡hacés muchas cosas a la vez!
Bueno, sí, pero es lo divertido de esto. Tengo 74 pirulos y esto es lo que me mantiene vivo. Yo no me jubilo. Les va a costar voltearme a mí (risas). El otro día subí a un escenario después de 40 años y canté con Charly en el Gran Rex. Me negué 40 años a volver porque creo que los regresos son curros. La Pesada no va a volver nunca. Nunca. Sería un curro para robar plata y después desarmarte. Si quieren escuchar algo nuevo que estoy haciendo, escuchen esto: estoy cantando, vienen un montón de músicos, nos divertimos, es algo bien hecho y nada más. No es una vuelta, no es un curro. Además, es para Alejandro Medina, no va a mi cuenta bancaria. Eso me mantiene limpio, por eso es que todo el mundo confía y quiere estar. Todos saben que no los voy a defraudar.