20/10/2015

Albert Hammond Jr.: “¡Nos vemos en el Lollapalooza!”

El más argentino de los Strokes habla de inspiración, drogas y música.

A pesar de la incertidumbre sobre la continuidad de The Strokes, el presente aparece luminoso para Albert Hammond Jr.: publicó Momentary Masters, su tercer álbum como solista, en el cual recupera la frescura musical que su banda pareció haber extraviado en los últimos trabajos. El “Stroke argentino” (es hijo de la modelo Claudia Fernández y el compositor Albert Hammond) consiguió plasmar canciones energéticas, aunque las letras destilen un sabor agridulce. “Es que la vida es un poco así”, asegura el guitarrista y cantante a través del teléfono. “Es una mezcla... La música es una forma de entretenimiento, así que podés escucharla y pasar un buen momento, pero también podés ir más en profundidad y entender más lo que quiso decir el autor”.

"Me ofrecieron estar en el Lollapalooza argentino, así que allí nos veremos. ¡No veo la hora de ir", se entusiasma Hammond. Precisamente, esas ganas y la convicción fueron lo que él mismo confesó haber perdido hace unos años, cuando se inyectaba veinte dosis por día de una mezcla de heroína, cocaína y ketamina. Tras un pasar por rehabilitación, el guitarrista volvió a componer para los Strokes y grabó un EP, AHJ, lo que le generó la seguridad como para encarar Momentary Masters mientras el quinteto liderado por Julian Casablancas sigue en el limbo de presentaciones aisladas y ni noticias de un disco nuevo.

Y no es por falta de deseo de Hammond, quien cree que todavía la banda tiene más para dar: “Soy una quinta parte de The Strokes, lo que hace falta es que todos quieran hacer un disco. Trato de mantenerme positivo al respecto, siento que todos somos personas muy talentosas y que todavía tenemos buena música adentro, que eso no se fue. Creo que podemos dar música mejor de la que hicimos, sólo tenemos que dejar de lado los egos y trabajar unos con otros”.

Gran parte de mi material anterior tenía que ver con subirme a la montaña rusa de emociones y basar todo en eso, lo cual era agotador, especialmente cuando me drogaba mucho.

En las entrevistas que hiciste cuando sacaste AHJ, los títulos eran tipo “Albert Hammond Jr. habla con franqueza sobre las drogas”, pero ahora nadie titula “Albert Hammond Jr. habla con franqueza acerca de estar feliz y funcional”. ¿Por qué será que la gente se siente tan atraída por el lado más oscuro de los demás?
No lo sé, quizá sea porque es un lugar al que no va tanta gente y por eso resulta interesante. Pero tampoco es algo de lo que salís y no volvés a pensar en eso; es algo diario. Mi mujer, a quien no conocía en esa época, el otro día me decía que trataba de entender dónde estaba mi mente en aquel momento, cómo era que podía posiblemente tirar todo a la basura en cualquier momento. Veíamos a Russell Brand en una escena fantástica en la que está con dos mujeres más grandes que él, junkies, y hay un momento de excitación. Y lo que le decía a mi mujer es que una vez que salís de eso pensás “Dios, no quiero volver a ser esa persona”, pero aún así, siempre hay algo de curiosidad y excitación ahí, por más que sepas que no podés volver. Hay cosas que sólo están allí. Y supongo que por eso la gente me pregunta sobre eso.

Y porque sabe que tenés para contar, ¿no?
Sí, pero he aprendido que a esas historias es más divertido contarlas que vivirlas. Pero no sé, a los periodistas les gusta hablar de esas cosas, capaz los ayuda a vender más diarios [risas]. Yo hablo de eso siempre porque siento que si soy muy directo quizá puedo ayudar a alguien. Es positivo hacer notar que incluso ahora cometo errores todo el tiempo, la cago a cada rato. Es un proceso de aprendizaje constante.

En algún momento expresaste que después de dejar las drogas tenías miedo de no volver a ser creativo.
Claro, porque estás como muerto. Tu cerebro es un quilombo, funcionás en piloto automático. Si no podés tomar decisiones, ¿cómo vas a encontrar esa cualidad infantil necesaria para ser creativo? Es todo confusión... Lo intentás, y quizás eso es parte del proceso.

¿Y cuándo te diste cuenta de que podías ser creativo nuevamente?
Empecé a escribir de a poco y finalmente compuse “One Way trigger”, eso medio marcó mi regreso. Tenía varias cositas y después de que hicimos ese disco (Comedown Machine, de The Strokes) llamé a Gus (Oberg) para trabajar en esas partes, hasta que logramos tener las canciones para el EP AHJ. Me daba cuenta de que algunas cosas sonaban como algo que yo hubiera hecho, pero mejor. Eso me hizo volver a entusiasmarme y a sentirme más seguro.

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La canción “Losing Touch” parece una reflexión acerca del paso del tiempo y tu vida. A los 35, ¿no sos demasiado joven para meterte con esos temas?
En realidad, no es una reflexión sobre todo el tiempo, simplemente fue un pensamiento gracioso que tuve respecto a perder contacto con ciertas cosas y aun así ser feliz. Y respecto a la edad, hoy tengo más energía y me siento más vivo que cuando era joven.

Todo el mundo dice que en “Caught by my Shadow” sonás como los Arctic Monkeys, pero ellos empezaron tocando covers de los Strokes, así que en todo caso estarías recuperando lo que te robaron...
No creo que me hayan robado nada ni que yo les haya robado a ellos. Sí, los escucho, me gusta tener influencias de gente más joven. Pero cuando escucho esa canción, en realidad lo que encuentro es mi interpretación de esa influencia.

¿Y “Power Hungry”? Siempre mencionaste a Talking Heads como influencia, pero esa canción suena como si esa banda tuviera las líneas de bajo de New Order.
Seguro, hay elementos de eso. Para mí, en esa canción hay cosas del hip hop moderno y de aquel con el que crecí en los '90. Hay algo en la batería, el bajo y las guitarras que me remiten a eso. Pero también encuentro cositas de Roxy Music y Bryan Ferry en la canción... De eso se trata ser creativo: todas esas influencias pasan por el filtro que construiste durante años y años de escuchar música.

Bryan Ferry hizo todo un disco de canciones de Bob Dylan, incluida la que vos grabaste: “Don't Think Twice”. ¿Por qué la elegiste?
Eso surgió porque unos amigos míos estaban tocando covers en una “fiesta Dylan” para recaudar dinero para algunos músicos que están enfermos. Me gustó tanto el motivo del festival como la idea de hacer esa canción, así que lo intenté. Pero no quería simplemente reproducirla, quería hacerle un nuevo arreglo. Antes del EP, mi idea era lanzar algunas canciones con arreglos modernos. Lo hice, me gustó, y cuando llegué a casa seguí trabajando más en eso. Y me pareció que era un lindo break antes del resto del disco.

Las primeras noticias que hubo sobre Momentary Masters decían que estaba inspirado en una frase de Carl Sagan acerca del sentido de la vida.
Creo que eso se leyó mal: el disco nunca estuvo inspirado en Sagan. Cuando hago música, pienso en qué quiero decir con ella. Y esta vez quería hablar cosas que rodean a la música y que me gustan, quería hablar de gente que me inspira, pero no es que escuché a Carl Sagan y escribí el disco.

Pero mencionaste mucho en las entrevistas la idea de Sagan de crearle un sentido a tu vida. ¿Cómo se traslada eso a la composición?
La composición es donde estás mentalmente en ese momento, lo que captura tu niño interno. Creo que mucho de eso tiene su raíz en la curiosidad, en diferentes aspectos de mi vida. Y eso se traduce al sonido. Creo que en ese momento estaba menos emocional, más mirando a las emociones desde afuera para poder trabajar más. Gran parte de mi material anterior tenía que ver con subirme a la montaña rusa de emociones y basar todo en eso, lo cual era agotador, especialmente cuando me drogaba mucho. Con respecto a la frase de Sagan, la usé porque me parece hermosa: la vida no tiene sentido, entonces el sentido es algo que vos creás. Al pensar de ese modo, te permitís ser falible, cometer errores y cambiar. Entonces, todo es una experiencia diferente.

Mientras hablábamos usaste varias veces la palabra “curiosidad” y en varias entrevistas dijiste que querías “volver a ser curioso”. ¿Qué significó eso para vos en términos musicales?
Que todo era posible, que no había reglas. Podía probar cualquier cosa porque lo que buscaba era esa reacción visceral que indica que está bien. Eso me sucede también con las personas y las cosas: necesito esa excitación, esa liberación de dopamina que me hace sentir una conexión enorme. Siempre busco eso. Y de algún modo lo encontré cuando dejé atrás todo lo otro. Es raro: te enfocás por mantenerte en cierto lugar, pero también tenés que volver a aprender cómo expresar sentimientos y entender las emociones. [Se ríe] Tenés que volver a aprender muchas cosas, como por ejemplo cómo divertirte...

Eso suena extraño.
Es una búsqueda. Mientras sobrevivís, te das cuenta de que esa búsqueda nunca tiene un destino, que lo importante es la búsqueda, esa curiosidad. A cada paso que das en el camino te enamorás de otras cosas. Y lo que intenté fue dejar que eso fluyera. Creo que eso me llevó al lugar donde estoy ahora, en el que quiero hacer algo que sea excitante pero que también tenga cierta profundidad.