20/03/2022

Acru: "Nos falta algo para llevar al hip hop a un nuevo lugar"

La actitud para picarla en un penal.

Gentileza
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El crecimiento de Acru, ese que lo posicionó como uno de los referentes del hip hop argentino, se mantiene en constante conexión con sus colegas y su entorno. Días atrás, sobre el escenario de Cosquín Rock, habló emocionado sobre el under argentino, los beatmakers y breakers que construyen esa escena desde los márgenes. Y mientras su música y sus canciones narran su epopeya personal y la forma en la que atravesó miedos, amores, deudas, enfermedades, sueños y un largo etcétera, el mismo rapero salido de los monoblocks de Villa Zagala demuestra un constante pensar en el otro, transformando ese periplo individual en una cuestión colectiva y dentro de un todo.

La evolución de Acru como artista se retroalimenta con el crecimiento personal de Agustín. Pero cuando levanta la vista, es el mismo Agustín el que sabe que detrás suyo vienen otros artistas y mantener encendida la llama desde su lugar es una responsabilidad que siente clave para que crezca la cultura a la que pertenece. Todo esto sucede, además, mientras construye su camino y muta su obra. Después de editar Yantaz, un EP junto a Veeyam, Acru dice que existe un nuevo rap argentino y comienza a darle forma a su siguiente disco.

Yo creo en el desarrollo cultural del rap en la Argentina. Creo en las palabras, creo en lo que se puede decir, creo en el mensaje que todo esto tiene y creo que todavía nos falta tiempo, nos falta profesionalizarnos.

En dos años has tachado ciertos hitos: dos Obras Sanitarias, una gira extensa por un montón de provincias, tocar en Cosquín Rock. ¿Es especial presentarte en Lollapalooza en este momento?
Siento que todo eso se va a notar en el escenario, que se va a notar el desarrollo de estos dos años de construcción, y de haber pasado de formar un vivo con un DJ a tocar con él y los músicos con los que estamos. Han sido dos años hermosos de muchísimo aprendizaje, de ejecución y de maduración musical muy fuerte; por ende, también personal. Estoy muy contento, siento que estoy cumpliendo muchas cosas con las que soñaba y es valioso. Es muy lindo ver cómo la gente que nos sigue nos ha acompañado a todos esos lugares. Se ha movido, ha estado presente, vivió como nosotros ese hecho, ese hito, ese momento y ese nuevo estadío. Creo que eso también ha sido una gran fotografía de estos dos años. 

Durante esa gira por el país mostraste mucho del cariño que dio la gente con banderas y tatuajes. ¿Qué se siente cuando ves gente tatuándose por vos?
Yo me emociono y me hace sentir el compromiso y el valor de la palabra de lo que tengo para decir. Siento que todo eso que pasa me lleva a mí a sentir que tengo que desarrollarme, a reflexionar más, a ser más empático, a estar despierto para recibir la información que me rodea y así poder madurar como canal. Me genera una gratitud enorme porque todo eso repercute energéticamente en uno de una forma muy particular. Cuando la gente me dice “tu música me significó esto y esto”, para mí tiene un impulso sarpado. Es como una retroalimentación artística muy poderosa, es un círculo de amor. Siempre hice música muy para mí, para mi presión y mi sanación, mi necesidad de comunicación. Por suerte la gente se lo apropia y lo abraza, lo que significa que lo revaloriza y lo defiende. Uno lo hace por uno, pero observando su entorno y a su gente, lo que les pasa y lo que sienten. Es como una construcción con el otro, pero no es que ellos necesiten que alguien les diga algo y yo lo hago porque ellos lo necesitan o esperan que alguien se los diga. No es tan justiciera la situación, tan superhéroes.

Hay un constante pensar en el otro en la forma en la que contás tu momento, pero tu música es la narración de tu viaje personal. ¿Cómo conviven ambas partes?
Hay distintos tipos de caminos para llegar a los objetivos y cada uno tiene su realidad, su forma y su circuito. Creo que la mía se ha hecho a base de amor y también de desilusiones, como la mayoría de todos esos artistas emprendedores, o los que están empezando a crear y que sueñan y aspiran algo y no saben cómo. Entonces, lo que he tratado de hacer en estos años fue como un “te comparto lo que me sirvió a mí”, “te comparto lo que yo sentí”, “te comparto lo que creo verdadero para que puedas con eso ver qué agarrás y ver si te suma”. A mí me pasó eso. También he sido una persona que ha recibido ayuda de gente muy grosa a lo largo del camino: amigos, músicos, oídos, diferentes personas que a su forma habían inyectado energía en momentos clave. Y como artista quiero acompañar también esas otras causas. Allá hay otro pibe o piba que vive en cierto barrio que también lo cree imposible. Alimentar ese fuego para la búsqueda de la otra persona es un ciclo para seguir haciendo cultura. Pertenezco a un movimiento. Parte de ser hip hop, más allá de qué música o qué canción saque mañana, el trasfondo de todo eso y la esencia es ayudar y seguir construyendo para llegar hacia un nuevo estadío.

En tu debut en Cosquín Rock, después de tocar “Monoblock”, te emocionaste al hablar de la escena del under más que de tu propio crecimiento. ¿Qué se te pasó por la cabeza?
Es la canción que refleja, no sé si la lucha del pibe, pero por lo menos de este pibe. Fue súper natural y auténtico. Creo en el desarrollo cultural del rap en la Argentina. Creo en las palabras, creo en lo que se puede decir, creo en el mensaje que todo esto tiene y creo que todavía nos falta tiempo, nos falta profesionalizarnos. Ya se le va a terminar de de reconocer y darle el valor al género como en realidad lo tiene.

¿Y qué falta para que eso suceda?
Primero que nada, tenemos que abrazar más a nuestros artistas. Todo esto está pasando con la música nacional tendría que pasar también en el rap. Y abrir el abanico: hay muchísimos músicos, no sólo esta pecera que estamos viendo. En Cosquín sentí que era momento de darle lugar a eso. Soy parte de un movimiento. Mi música es lo que es porque antes ha venido gente a levantar esta bandera: grafiteros, breakers, beatmakers, productores.

¿Sentís que en los artistas que tienen mayor alcance masivo falta cierta visión del hip hop como cultura?
A todos nos falta. No es solo una cuestión de los artistas más expuestos o algo de la nueva generación. Creo que nos falta a todos, porque esto viene bien de fondo, bien de abajo, esta idea y esta filosofía de construcción. Creo que nos falta y que de a poco los pibes la están haciendo. Muchos les reconocen esta nueva generación las colaboraciones, las invitaciones, esta construcción colectiva, armar festivales en conjunto o canciones que quizá en la generación anterior por ahí no se veía tanto. Pero a todos nos falta un poco más de abrazar nuestra cultura o nuestra impronta. Nos falta a todos estar un poco más cerca y hacer algo por el movimiento. Cuando fue el batacazo con El Quinto Escalón, se podía sentir que estábamos todos atrás de algo. Y nos falta ese nuevo lugar a todos para estar atrás de algo de nuevo y poder llevar el movimiento a un nuevo estadío. Ya va a pasar algo que vuelva a juntarnos y nos permita seguir alimentando ese fuego.

¿Y te imaginás que puede ser?
Ojalá sea un festival; ojalá sea la música. En su momento fueron las batallas, ojalá ahora sea la música. Y digo eso por su mensaje, por su desarrollo, por los equipos que fueron formando cada uno. Cada artista tiene su equipo, sus músicos, sus visuales, su fotografía, sus puestas en escena. Y que toda esa gente forme parte de esta nueva escena lo hace mucho más grande porque ya deja de ser de raperos, y abarca la fotografía, el diseño y muchas cosas más.

Y hablando de música, has dicho que el show en Lollapalooza es un cambio de etapa después de editar Yantaz, el EP. ¿Por qué?
Esto me agarra en un momento de mucha gratitud, de reconocerme y valorar lo que he hecho, mirar hacia atrás y pensar: “Loco, bien ahí”. La forma de abarcar los flows, las temáticas, los juegos métricos: me parece que la sumatoria y todo eso le da una cuestión más única. Si antes de esto lo originario fue esto, bueno, de ahí sale el EP. Terminó siendo como una parte de lo que estaba en El Don. Encontramos cierto color: esto merece un capítulo particular, así que saquémoslo de ahí y lo desarrollamos aparte. A todo eso le sumamos otros climas y me sirvió para mejorar la idea inicial.

¿Para el nuevo disco vas a frenar los shows?
Se viene un disco nuevo y para mí es importante lo que tienen para decirme mis compañeros con respecto al proyecto, a la ejecución, a las ideas. Trabajamos mucho en esa sintonía, esa cuestión colectiva. Además, pasaron muchas cosas a las que un gran tiempo no supe ponerle palabras. Todo eso estaba ahí, adentro mío, y me picaba y me daba electricidad y no podía bajarlo. Ahora sí puedo hacerlo, ya están fluyendo las palabras, están llegando los conceptos, la forma. Entonces para hacer esto tengo que parar de tocar, tengo que darle espacio al disco y ahí estoy. El Lollapalooza es la despedida de toda esta etapa.