09/04/2019

11 conceptos de Diego Arnedo sobre Divididos, Sumo y la independencia musical

Un alegre en este infierno.

Cecilia Salas
Diego Arnedo

En el marco de los festejos por sus 30 años, Divididos se presentó en las localidades cordobesas de San Francisco y Mina Clavero. Como parte de esa visita, Gamba entrevistó a Diego Arnedo y de la conversación surgieron muchas anécdotas de la actualidad y la trayectoria de la banda y del bajista. A continuación, los mejores momentos de la charla.

Sobre los ensayos

Divididos

La primera etapa es anotar el cancionero que vamos a hacer, las canciones que vamos a tocar en el próximo concierto, y después nos metemos a ensayar o a pasar algunas cosas que hay que recordar, porque entre un disco y el otro ya tenemos más de 100 canciones ahí dando vuelta, entonces vamos eligiéndolas. Hay clásicos que no podemos dejar de tocar porque cuando dejamos de tocarlos reconocemos que se generan ausencias, y la gente un poco requiere escucharlos. Así que ya hay un 50 por ciento de canciones que son clásicas en relación con el público. Entonces nos pasamos esos dos ratos armando canciones que quizá ya conocemos para ajustar un poco el trío; también nos ponemos a tocar algunas cosas nuevas, nos ponemos a grabar lo que pueden ser estructuras para nuevas otras canciones. O sea que nos pasamos un buen rato, por semana dos o tres veces. Son encuentros que no son lo mismo si no los hacemos. Por más que cada uno sepa un poco lo que tiene que tocar, los grupos, cuando se juntan y ensayan, se ajustan. No es lo mismo salir a tocar con ensayo que sin ensayo.

Sobre las listas de temas armadas por los fans

Algunas veces pasó que hay una gran cantidad de votos, digamos, de alguna canción que nos llamó la atención, entonces la sacamos al ruedo. Por ejemplo, el tema de Ricardo Vilca, “Guanuqueando”, en el que hay que recurrir a la instrumentación y a la invitación de otros para resolverlo, porque la versión genera mucha belleza al estar tocada por quienes fueron los compañeros de Vilca; si ellos no están, está medio complicado hacerla, porque la canción estaría, pero no tiene el colorido que le dan ellos, quienes tocaron toda la vida con Vilca y hoy sin Vilca. A veces se nos complican las invitaciones porque ellos hacen cosas y andan, tocan, son maestros de escuela, pero cuando hemos logrado conectarnos e invitarlos, ellos han venido. Entonces, cuando la gente elige esa canción, nos pone a nosotros en el compromiso de invitar a los músicos que la tocan; está el areófono, el charango… No es fácil recurrir a otros que no sean los originales. Habría que fabricar un set, un combo con los mismos instrumentos. No está fácil para nosotros producir esa situación.

Sobre su relación con Ricardo Vilca

Fuimos a tocar al Pucará y nació el hecho de tocar la canción porque tocamos con ellos. Después estuvo la de 2010, pero esto nació en 2000, el conocernos más que nada. En aquel encuentro en el Pucará también estuvieron Fortunato Ramos y estaba el grupo de los erques; incluso estuvo hasta Jaime Torres, que también tocó. Ricardo Vilca es un gran compositor que quizá no estaba muy reconocido, más allá del folklore, en el mundo de la interpretación musical del cancionero popular en general. Por el hecho de tocarla mucho [a “Guanuqueando”] le dimos lugar a él, a su musicalidad y a sus propios músicos.

Sobre Mina Clavero y los inicios de Sumo

Mina Clavero es un lugar que me resulta medio natal, de orígenes, de nacimiento, porque ahí fue un poco el inicio de Sumo, en Nono. Tengo mucho recuerdo con eso de los años 80. Cuando lo conocí a Luca, cuando apenas lo conocí, fue una salidita, porque ellos estaban allá encarando recién el proyecto con Germán (Daffunchio) y Alejandro (Sokol). Mi incorporación fue en el segundo Sumo, porque el primero yo hasta llegué a verlo en vivo; fue con Alejandro Sokol en bajo, Germán Daffunchio en guitarra y Stephanie Nuttal, que fue la baterista amiga de Luca que vino de Manchester a tocar. Cuando Stephanie decidió volverse, entonces quedaron en que Alejandro iba a tocar la batería, entonces yo iba a tocar el bajo, y en ese momento hubo una salidita a Nono, a la casa del manager.

Sobre Alejandro Sokol

A Alejandro ya lo conocía un poquito; a Germán lo conocía más porque la familia Daffunchio era vecina nuestra, vivíamos a una cuadra de distancia cuando éramos chicos. A Alejandro lo conocí de más grande como amigo de Germán y me acuerdo en ese momento. Antes de que yo empezara a participar de la integración del grupo, ellos pasaban con una guitarra criolla por la vereda de mi casa y cantaban a guitarra, así pelada, por la vereda. Eran muy amigos. Germán y Alejandro eran de acá, de Hurlingham, en un barrio cerca de una fábrica Goodyear; estaría como a 20 cuadras de mi casa, una cosa así. Todo eso pasó en el barrio. Alejandro era un tipo muy irónico y gracioso. Tengo recuerdos de divertirme y reírnos mucho. Me acuerdo de que dijimos una vez “nosotros que estamos al pedo, ¿por qué no estudiamos teatro?” Lo teníamos muy decidido, pero nunca fuimos. Esas cosas de barrios, de encuentros… Ya después, en esa segunda formación en la que participé, que era el cuarteto de Alejandro, Germán, Luca y yo, salíamos con la estanciera de la mamá de Germán de Hurlingham a Capital, a tocar en los primeros barcitos, en los años 82 y 83. En ese momento nos veíamos mucho y salíamos a tocar, nos reíamos mucho después de los ensayos; terminábamos y nos íbamos caminando por ahí a algunos barcitos. Esas cosas de barrio, que empiezan como empieza todo, muy natural.

Sobre el plan de regrabar los discos de Divididos

Divididos

Está un poquito en stand by el proyecto en sí. Quedó como que después de hacer ese disco hubo un punto de partida, un reinicio, un reseteo de nosotros mismos. Si bien hay un montón de canciones que están grabadas, no mezcladas o algunas pre mezclas, están ahí descansando para ver qué decidimos cuando se despierte eso, en donde lo ubicamos. Por el momento, estamos más abocados al encuentro con la gente, llevar la música a estos conciertos y preparar alguna que otra estructura para lo que serían otras nuevas canciones. Ese material nos está esperando a nosotros para ver qué hacemos con él.

Sobre las nuevas canciones

Ya hace tiempo que no estamos bajo ninguna presión de contrato discográfico. Entonces, ya pasamos esa barrera, que fue la construcción de Amapola del 66, hace siete u ocho años; del último con contrato (Vengo del placard de otro) que fue en 2003 con BMG, a Amapola, también pasaron seis o siete años. Lo hicimos porque teníamos ganas como para rever eso y hacer cosas porque tenemos ganas de hacerlo. Así que, en principio, respondemos a ese estímulo y así, contentos con juntarnos y armar. Después, lo que va a ser editado ya veremos cómo y dónde, la entrega. Primero hay que fabricar el muñeco y meterlo en alguna cosa, en algún formato. Ya no se sabe en qué, si mandarlo a una cinta, mandarlo a un digital, mandarlo al espacio… Ya no se sabe con qué arreglar esto.

Sobre la posibilidad de grabar un disco de covers

Divididos

Se nos ha ocurrido todo. Pero todas esas ocurrencias después, para llevarlas adelante, hay que materializarlas, corporizarlas, ver, poner voluntad, poder afirmar mucho y ponerlas en un proyecto en serio. Alguna vez lo hemos pensado, también hemos pensado hacer un disco de folklore. Ricardo es un gran cantante, te canta un bolero y lo comprás… O sea, “hacete un disco de boleros, después veremos quién toca, quien no toca, pero hacelo alguna vez”. Esas cosas que uno piensa alguna vez medio en joda, medio en serio, pero siempre está en la idea. Lo bueno es liberarse y poder hacer estas cosas locas. Todo es posible. O hacer un compilado de todos los covers que estamos hablando y sumarle algunos nuevos, “Divididos compilado covers” . Lo bueno es eso, pensar que hay cosas que se pueden hacer para seguir adelante, y que tu destino de cosas elegidas estén justificadas y tengan un porqué. El hecho de haber conseguido un estudio para poder grabarnos… colabora mucho tener las herramientas para poder hacerlo. Como ganas, ya me estás dando ganas vos mismo. Así que ahora se lo voy a plantear a Ricardo…

Sobre su participación en "Ey!", de Fito Páez

Me acuerdo de que fueron dos temas en Panda. Grabé “Alacrán (resaca)”, y Ricardo grabó ese tema también y “Lejos en Berlín”. Fue un encuentro que estuvo bueno, Fito nos llamó en ese momento de cuando Sumo terminó y con Ricardo estábamos medio boyando con esa pena, dando vueltas, tratando de darle forma a lo que después le dimos forma. Pero fue en ese momentito post mórtem, que estábamos así, desorientados. Aceptamos la invitación, por supuesto. Es más, en el primer show de Divididos, que es el show en el que estamos contando los 30 años a partir de ese show en Flores, en un bar que se llamaba Rush, Fito estuvo. Entre las 15 personas que fueron, una de ellas era Fito Páez.

Sobre Gustavo Santaolalla, Afo Verde y el rol del productor artístico

El de productor artístico es un rol que ya estaba establecido desde siempre para poder dirigir, controlar y estabilizar una grabación. Cosa que como idea me parece buena, más allá de que haya grupos en los que por ahí el consenso pueda decidir, como nos pasa hoy día a nosotros. Esa cuestión de la dirección artística de una grabación, ya sea al principio con Gustavo Santaolalla en La era de la boludez o más tarde con Afo Verde con Gol de mujer y Narigón del siglo, fue poder delegar un gran trabajo de unificar las tareas, de organizar y, lo más importante, la parte de la musicalidad, para llevar esas grabaciones a un destino artístico que en ese momento pasaba consensuado por una cabeza que era el director artístico. Recuerdo que tanto uno como el otro trabajaron muchísimo… Santaolalla hizo un trabajo de realización artística muy grosa, a Ricardo le buscó las tomas de la voz al punto en donde encontraba la voz cálida, del trabajo de la voz en calor, los utilizaba y hacía una labor del carajo. Cuando todo eso terminó, vos lo escuchás y te das cuenta de que pasó por toda esa coordinación. La verdad es que estoy muy agradecido de que tanto él como Afo hayan hecho un gran trabajo. Tengo buen recuerdo de la dirección que delegamos en otros, y eso nos sirvió y también de eso aprendimos para después autogestionarnos y hacer nuestras propias cosas, como pasó con trabajar con un gran técnico como Facundo Rodríguez, que grabó Amapola del 66 y Haciendo cosas raras.

Sobre el concepto de independencia en la música

El concepto de independiente es el de jugada, de ver el resultado. O sea, nadie sería independiente si el resultado es malo. Es una autogestión en la que decís, “¿lo hago o no lo hago?” Bueno, ¿cuál es el resultado? Si el resultado no es bueno, pidámoslo a alguien. Ser independiente es un argumento que tiene que ver con la libertad, también. La libertad de que vos puedas ir con equipaje liviano y puedas resolver tus cosas. Entonces, ¿para qué necesitás que te vengan a ofrecer algo? Si vas ya lo podés hacer, lo podés cubrir. Todo en su tiempo oportuno y en el lugar adecuado, porque en otro momento nos puede salir el tiro por la culata, como dijo el Flaco.

Este artículo fue publicado originalmente en Gamba.fm. Copyright 2019. Seguí a Gamba en Instagram.

Fotos: Cecilia Salas, Wikimedia Commons (Mina Clavero, Sumo), Nacho Arnedo / Gentileza (Divididos) y Federico Kaplun / CCK / Gentileza (Gustavo Santaolalla).