22/09/2016

Aterciopelados: "Hemos madurado, pero somos los mismos"

El dúo colombiano mostrará sus florecitas rockeras en Ciudad Emergente.

El reencuentro de Aterciopelados con el público argentino será en un festival, el Ciudad Emergente (hoy jueves a las 21 en el Distrito de las Artes de La Boca). Tiene lógica, porque fue en otro encuentro multitudinario donde el dúo colombiano formado por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago regresó a la actividad: Rock Al Parque los convocó para una doble celebración, los 20 años tanto del festival como de la banda. "Estuvimos cuatro años sin tocar y luego regresamos, así que hay una generación que ha oído hablar de nosotros pero no ubica nuestras canciones", reconoce el bajista. "Entonces es chévere mostrar quiénes somos, volver a encontrarnos con la otra generación que nos conoce, la que nos está esperando, y también con la de los hijos de los fans de los 90, que han crecido oyendo Aterciopelados y de pronto van a venir a vernos por primera vez".

En el medio, Echeverri y Buitrago trabajaron por separado: ella, que ya había probado suerte como solista antes, creó Ruiseñora; él armó Conector y también publicó un trabajo en solitario. Pero la respuesta del público en ese show de regreso, más la propuesta de su sello de grabar un DVD en vivo (Reluciente, rechinante y aterciopelado), pusieron de nuevo en carrera a la banda. "Me parece chévere que Aterciopelados sea lo que sucede cuando están Héctor y Andrea, hay ahí una cosa de intercambio", asegura la cantante. "Entonces, en Aterciopelados cabe lo que él hace solo y lo que hago yo sola, pero también cabe lo que salga de acá. Hasta el momento ha sido la casita para las cosas clásicas, para todo el trabajo con Héctor, para todo el trabajo con Ruiseñora, y la idea es que siga sucediendo".

En este momento está todo súper rico, parecemos hermanos, está disfrutable y otra vez salir a trabajar es como salir de paseo.

¿Por qué es distinto para ustedes trabajar como Aterciopelados?
Andrea: En este momento, Aterciopelados es como una celebración de todo el pasado y del momento armónico tan chévere que está pasando, porque en las carreras de los músicos, sobre todo cuando han sido largas, hay de todo: hay momentos que uno está feliz, hay momentos que quiere ahorcar a todos los demás y ya quiere quedarse en su casa, no quiere repetir esas canciones y está aburrido. Y en este momento está todo súper rico, parecemos hermanos, está disfrutable y otra vez salir a trabajar es como salir de paseo. Pero también queremos sentarnos a componer juntos ya que hace rato no lo hacemos. A mí me parece importante toda la lucha ecológica, por un lado, y  hablar de ser mujer, porque es raro ser mujer y subirse a un escenario cuando todas las que se suben bailan tubo. Entonces es una cosa de defender mi espacio y mi manera, pero también está abiertos para lo que pase.
Héctor: Es un poco lo que estamos sintiendo y tratar de seguir descubriéndonos día a día. Estamos alegres, estamos con muchas cosas, con la música, con la carretera. Es disfrutarlo y ver qué puede surgir ahí creativamente.
Andrea: Sí, hay una cosa muy importante que está pasando en Colombia, se firmó un acuerdo de paz y creo que por ahí van a salir cosas, porque en el pasado hicimos varias canciones anti bélicas y este momento estoy que miro para ver para dónde.

¿Cómo fue volver a ensayar las viejas canciones? ¿Les costó dar el primer paso?
Andrea: El primer paso fue Rock Al Parque, que cumplía 20 años y por ahí nos empezaron a llamar. Empezamos a cruzar mails y llamadas, estuvo bueno porque nos habíamos peleados entre nosotros y no habíamos hablado en un tiempo. Luego de varias conversaciones y visitas, nos convencieron y nos pagaron súper bien. Nos reunimos para Rock Al Parque y vimos cómo nos sentimos, cómo funciona. Al tiempo salió un libro que se llama Con el corazón en la mano, lleno de fotos e historias, y salió también el Homenaje a El Dorado, entonces ha sido una época de mirar para atrás y de acordarse, y es como si la visión del pasado hubiera cambiado. Fue más fácil decir sí al DVD en vivo, hubo todo una introducción, entonces es “cómo que no quieres hacer un disco nuevo”. Pero también sentimos que todo ese pasado tiene un valor chévere.

En el DVD aparece la canción nueva "Re". ¿Cómo fue componer otra vez pensando en Aterciopelados?
Andrea: Pues no tanto, porque yo escribí “Re” pensando no tanto en Aterciopelados sino en Café Tacvba (es un homenaje al disco homónimo). Pero creo que nunca digo “voy a hacer una de Aterciopelados”, yo hago. Escribo muchas y las que no escojo para Atercios, van a ser para Ruiseñora, entonces no me estreso. El plan es que nos sentemos a componer juntos y ver qué sale, también.

Soda Stereo, los Cadillacs, ustedes... ¿Por qué creen que se producen los regresos de las bandas?
Andrea: Creo que no hay un hilo conductor sino que es una cosa de ciclos. La gente se aburre, pero deja de hacer algo y de pronto, “ay, otra vez es rico hacerlo”. Los regresos responden a una necesidad interna, y luego también hay mucha gente que va envejeciendo y empieza a sentir atracciones sobre ciertos momentos de su vida. También hay mucha gente interesada en que vuelva ese artista.

Cuando miran en el libro las fotos de los 90, ¿en qué se sienten diferentes?
Héctor: En muchos aspectos somos los mismos, pero hemos madurado, superado cosas, y eso está bien. Hay cosas chéveres de la juventud, pero también hay arrogancia, y ahora uno está más aterrizado, están los hijos, tienes otra perspectiva y prioridades... Pero también hay muchas cosas iguales. Incluso es divertido recordar ese espíritu contestatario, lúdico.
Andrea: En la vida de cada uno hay esa cosa cíclica. Yo tengo 51, es una época especial y me está pasando que a nivel hormonal me estoy pareciendo a mi hija adolescente (risas). Pero también es chévere porque cuando empieza el éxito, uno cree que es increíble y después se da cuenta de que no, que es paja. Más adelante entiendes que es solo trabajar y relajarte, abrirte, pero sobre todo trabajar a ver si pasan cosas otra vez bien chéveres, y como de contribuir a lo que sucede criticando, opinando, que tus canciones de alguna manera aporten.  Todo lo que ha sucedido en esta última época, lo siento como que mañana todo se puede acabar y que hay que aprovechar hoy. En algún momento era una cosa como que sabía que ya había pasado y que iba a volver a pasar, era una cosa tediosa. Ahora se trata de disfrutar.

Antes Andrea habló sobre ser mujer y subirse a un escenario, y en los últimos tiempos hay un debate sobre el tema en el rock argentino, a partir de denuncias de abusos y declaraciones justificándolo. ¿Qué pueden hacer personas en un rol como el suyo para terminar con eso de ubicar a la mujer en un lugar que no corresponde?
Andrea: Creo que he estado haciendo eso todos estos años con canciones. Mi último disco que se llama Ruiseñora, que está súper encendido, pero en Atercios también hay cantidad canciones. Me acuerdo de una canción que salió en el disco La pipa de la paz, que se llama “Nada que ver”. La escribí después de haber estado en una gira que se llamaba el Guacha Tour, éramos 90 personas viajando en buses: 88 eran hombres y éramos dos mujeres. Me acuerdo de ir al lobby del hotel a cierta hora y ver a esos hombres con unos ojos de cazador, hambrientos... Recuerdo que una mañana, incluso, uno se subió con un condón lleno cual trofeo. Los músicos se llevan las palmas... Es que, claro, se ven guapísimos ahí arriba y aprovechan. Y hoy, como que siento que todo el mundo va en reversa, con el reggaetón y esas cosa, son muy pasadas. Es como si los seres humanos fuéramos de candela: no hay que avivarla, hay que tenerla controladita.
Héctor: Yo también tenía la canción “Amarte a ti” en Conector: a una mujer se la ama, se la respeta. Creo que por ahí es un buen comienzo.