04/12/2017

Winter, las amigas californianas de El Mató

Las ventajas de tener un sótano.

Gentileza
Winter

“Necesito que me ayudes con un show de último minuto”. El mensaje, recibido por Samira Winter durante 2013, anticipaba el comienzo de una amistad de años. Esa noche, durante una gira de El Mató a un Policía Motorizado por Los Angeles, Estados Unidos, la banda se quedó sin lugar donde tocar, y un contacto en común hizo el puente necesario para concretar ese show tan particular. Ni teatro ni bar: el concierto fue en el sótano de la casa de la cantante de Winter.

“En mi casa solían haber shows y un amigo, que organizaba recitales de muchas bandas latinas, lo sabía. Fue una noche mágica. Como en ese sótano no había demasiado espacio, Agustín [el tecladista Chatrán Chatrán] tocó el bajo y Santiago solamente cantó. Me gustó mucho la química que tuvimos, fue un click instantáneo”, recuerda la cantante, mitad norteamericana, mitad brasileña.

Cuatro años más tarde, la devolución de gentilezas llegó del lado de Santiago Motorizado, que ante el pedido de las californianas para sumar una fecha en Buenos Aires les abrió las puertas del Festi Laptra. Y entonces, el cuarteto -conformado por dos pares de hermanas mujeres- pisó suelo porteño para anticipar su próximo disco, Ethereality, (con vetas grunge y algunos aullidos provenientes de “una mala separación”) y convertirse en la única inclusión internacional de una grilla bien local.

“Hace unos años vine para la Argentina y me fui a La Plata. Ahí grabé unas canciones con El Mató, pero todo terminó quedando en la nada. Y como después escribí algunos temas más, terminé volviendo a grabar todo por mi cuenta”, recuerda. Con un EP y un disco en su haber (DaydreamingSupreme Blue Dream, respectivamente), la banda encontró en el Festi Laptra al público correcto para su sonido, por momentos dreampop, por momentos noise.

Nunca vi un festival con tantas bandas y este estilo particular de indie, como bien noventoso y retro. Es un poco lo-fi. Creo que el día del Festi Laptra fue uno de los mejores de mi año. Me gustó mucho la estética, todos parecían hacer las cosas más simples. Y me pareció muy copado que hubiera tanta gente. Tocamos para las personas indicadas, es un público que gustaría de Winter”, resalta Winter.

Según la cantante y guitarrista en Los Angeles la situación es bien distinta que lo que percibió en Buenos Aires: “Allá, la mentalidad de una banda, incluso si es muy indie, es conseguir un sello y hacerse grande. No sé si acá los ideales son así, parece más un ‘hacelo por vos mismo'”. Desde el punto de vista de la autogestión, la inspiración toma nuevos caminos… “Me quedé pensando que tal vez debería crear algo así. Creo que Laptra funciona porque la gente se ayuda entre sí y se sostienen los unos a los otros. Tal vez debería crear mi propio sello, sumar a mis amigos, y tratar de unirnos en vez de separarnos”, cierra.