03/03/2018

Con “Un viaje a la luna” y “Transformación”, dos directores de videoclips llegan a la pantalla grande

¡Acción!

Gentileza
Un viaje a la luna

Después de más de una década como realizador de videoclips, pegar el salto y dirigir un largometraje debe ser algo sencillo, ¿no?

Bueno, no necesariamente.

“Cuando ponés toda la energía, tanto tuya como de un montón de gente, para terminar algo en un mes o en tres semanas, todo es más accesible aunque tengas poco dinero. Cuando el proyecto dura un año y medio, si no sabés cómo poner esa energía, si no sabés presionar en los momentos correctos y estás con mucha ansiedad de terminarlo, se vuelve muy angustiante”, explica Joaquín Cambre, que comenzó en 2004 dirigiendo el video de “Don”, de Miranda! y tuvo su segundo debut el jueves pasado, con el estreno en cines de Un viaje a la Luna. “Ahí, la experiencia del clip no me sirvió. En todo lo demás sí, pero ahí aprendí algo nuevo”, asegura.

Protagonizada por Angelo Mutti Spinetta, hijo de Catarina Spinetta y Nahuel Mutti y nieto de Luis Alberto, Un viaje… relata -con tintes fantásticos- la historia de un preadolescente que busca la forma de evadir los demonios típicos de la edad: una madre sobreprotectora, un amor no correspondido, el bullying escolar. “Esa fue más o menos la edad en la que supe que quería ser director de cine. No es autobiográfica, pero me parecía que era importante que mi primera película hablara de un chico que estaba creciendo, de alguien que estuviera emergiendo de algún lugar”, agrega.

La presencia de un heredero del clan Spinetta es uno de los guiños musicales de un elenco también integrado por Leticia Bredice y Angela Torres. “No fue una decisión ni una búsqueda, pero quizás ellos se sintieron atraídos por algo que tenía que ver conmigo, porque yo venía del palo de los clips”, subraya el director, que sí toma a la música original del filme -creada por Emilio Haro y Gabriel Barredo- como un elemento clave. “Lo que quería era serle fiel a mi personaje, un adolescente con algunos trastornos mentales y unas fantasías muy vívidas. Quería que el espectador sintiese que estaba 100% narrado por él, y que la música contara mucho de su psiquis -cuenta Cambre, que acaba de filmar un videoclip de CNCO en Chile-. No es una película de ciencia ficción, pero sí tiene momentos fantásticos. Obviamente era mucho más difícil hacer eso que una película súper realista con una mirada convencional, pero me gusta el riesgo y poner al espectador a la defensiva”.

Otro de los estrenos cinematográficos de la semana, Transformación, también tiene a un realizador de videos detrás del lente. El cordobés Iván Wolovik (Proyecto Gómez Casa, Pablo Dacal) grabó con su cámara el proceso creativo de la grabación del disco epónimo de Palo Pandolfo y La Hermandad. “Yo hice un clip con él, que se llamó ‘Más que humanos’, y ahí se construyó un lindo vínculo con él. Después lo reencontré en la filmación del documental Charco, canciones del Río de la Plata, del que fui productor”, relata.

“Cuando me lo reencuentro, le propongo que quería hacer un documental con él, y en ese mismo momento me avisó que estaba encarando el inicio de la preproducción de su disco, que entraba a grabar en dos semanas. Eso a mí me aceleró todos los procesos; al día siguiente ya estaba filmando con mi propia cámara y mi grabadora de sonido”, agrega el cineasta. “En el momento en que empecé, no tenía idea de qué iba a suceder. Yo sabía que quería grabar un proceso creativo, y esto era encarar uno desde cero”.

Para Volovik, el hecho de trabajar solo fue lo que le permitió capturar el proceso de creación. “Hay un grado de intimidad en la película que está dado por esas características, porque de a poco me fui convirtiendo en uno más para todo el mundo. Los encuentros ‘fortuitos’ con otros artistas se daban de la misma manera, porque yo ya estaba naturalizado dentro del esquema. Lo mismo pasó en el encuentro con Ricardo Mollo: éramos Palo, Ricardo y yo, y la intimidad que hay ahí es única”.

La “transformación” del título de la película (y el disco) se hizo carne no sólo en el ex Don Cornelio y La Zona, sino también en el propio realizador. “Busqué que todo tenga una cadencia dentro de lo musical, trabajando con algo que no es preexistente sino que la vas escuchando en el momento. Yo me fui adaptando a la forma de lo que iba sucediendo, tratando de encontrar una imagen distinta o de reaccionar de alguna manera a los momentos de la sala de grabación , rompiendo con mi forma de filmar -comenta-. Eso me produjo una crisis, pero después de la grabación salí contento, porque sentía que había logrado romper con eso”.