06/08/2018

Starsailor toma distancia de la melancolía

Para James Walsh, no todo tiempo por pasado fue mejor.

Starsailor

Mucho antes de estar al frente de Starsailor, James Walsh tenía en claro que su futuro estaba en la música. Durante su adolescencia en Wigan, un condado de Manchester, asistió a un colegio en el que todos los años un orador distinto intentaba disuadir a los alumnos de buscar un futuro en el rock. “Siempre fue todo o nada para mí. No soy bueno para otra cosa, así que siempre sentí la necesidad de perseguir ese deseo”, explica el cantante y guitarrista antes de una nueva visita de su banda a Buenos Aires, el 6 de octubre en Groove.

La excusa de esta segundo show en suelo porteño será la presentación de All This Life, su quinto disco de estudio, publicado el año pasado. En el álbum, Starsailor se permitió correrse del intimismo melancólico que sobrevuela gran parte de su discografía para apostar por un sonido que por momentos le debe más al soul que a Radiohead. “Amo a Van Morrison y probablemente de ahí venga esa búsqueda. De todos modos, no creo que hayamos llegado a este resultado de una manera consciente. Es la suma de muchas influencias y emociones”, resume Walsh.

El disco significó también el regreso a la actividad de Starsailor después de un receso que inició en 2009, y sólo incluyó una reunión esporádica en 2015 para un compilado de grandes éxitos y su correspondiente tour de presentación. “Fue un sueño hecho realidad durante mucho tiempo, pero necesitábamos una pausa”, dice el cantante. Y agrega: “Quería establecerme fuera de la banda, y poder ganarme la vida en otro lado para poder volver y que fuera algo disfrutable en vez de sentir sólo la presión de hacer algo exitoso”.

Starsailor

En ese hiato, Walsh publicó dos álbumes como solista y cosechó una carrera como hitmaker para un abanico de artistas que va desde la cantante de soul Beverley Knight, la ex Spice Girls Mel C. y Diana Vickers, una figura pop salida de un certamen televisivo. Para el músico, lejos de resultar incómodas, todas esas experiencias fueron enriquecedoras: “Lo disfruto mucho, sobre todo cuando trabajo con gente con un background musical distinto al mío. El maridaje entre dos estilos distintos crea cosas bastante únicas”, explica.

Durante los primeros años ocho años de su carrera, las cosas fueron vertiginosas para Starsailor: pasaron de hacer circular un demo a firmar un contrato con EMI, el primer disco les valió el rótulo de joven promesa, en el segundo trabajaron algunas canciones junto a Phil Spector (“Fue algo increíble, pero después su salud mental empezó a deteriorarse y era muy difícil comunicarse con él”), el tercero les devolvió cierta legitimidad rockera y para el cuarto tenían a Ron Wood como guitarrista invitado. En todo ese proceso, Walsh convirtió a las canciones en la válvula de escape de sus propios demonios, sin temor a la exposición pública: “Es de mucha ayuda tener una vía de salida y poder obtener algo positivo de mis problemas, como una canción. Con suerte, puede ayudar a otras personas que empaticen con ella”.

A 16 años de su álbum debut, Walsh entiende que el escenario en el que le toca plantarse no es el mismo que en 2001: “La música de guitarras no es tan grande y el streaming copó todo, la gente ya no escucha CDs ni compra descargas. Todavía se hace música increíble, pero los sellos no tienen tanta influencia para hacer que las cosas se vuelvan mainstream”. A pesar del paso del tiempo, el líder de Starsailor no mira con nostalgia a los tiempos pasados, en los que la exposición era de mayor resonancia, aunque hace una salvedad: “Nunca nos sentimos abrumados por el éxito porque éramos jóvenes y enérgicos. Sólo hubiera querido poder disfrutarlo más. Tengo problemas para vivir en el momento, siempre estoy pensando en lo que viene después”.