10/11/2021

Satan Dealers, veinte años entre melodías y rock de garage

Jugar con fuego.

Gentileza
Satan Dealers

Es habitual que en el mundo de Satan Dealers se produzcan considerables períodos de silencio e inactividad. La pandemia disfrazó otro año y medio sin noticias de la banda, hasta el reciente anuncio de un show para celebrar los 20 años de vida: el jueves 18 de noviembre en la Sala Siranush, Armenia 1356. ”En realidad ya se pasó el aniversario por esto de la pandemia, por lo cual en realidad deberíamos estar festejando los 22, casi 23”, se sincera Adrian Outeda, cantante, leyenda del under y cara visible del grupo que completan Martin Pinheiro (guitarra y coros), Alejandro Cannuci (bajo y coros), Cristian Salvucci (batería) y Vito Rey (guitarra y coros).

“El balance que hago de todos estos años de Satan Dealers es el que puede hacer cualquier grupo de rock de acá. Como dijo alguna vez Federico Moura, los tiempos del rock en este país son mucho más lerdos. Eso para una banda under o 'emergente', como dicen ahora, es todavía un poco más… En 20 años solo sacamos siete discos, cuando lo lógico hubiera sido un disco por año. Más allá de eso, al balance lo veo bien. Somos una banda que progresó a medida que fue avanzando en el tiempo; todos hemos crecido en lo musical. Así que en este show vamos a hacer un repaso por la carrera y presentar algunos temas nuevos, ya que todo este tiempo de pandemia lo aprovechamos para componer”.

El aprovechamiento del tiempo fue tan grande que los Satan Dealers ya saben que el futuro disco será doble, porque tienen 24 temas listos para ser grabados. Pero entre ellos no se incluye “Play with Fire”, el estreno que hicieron en octubre pasado en plataformas de streaming. El clásico de los Rolling Stones, un homenaje al recién fallecido Charlie Watts, ni siquiera fue grabado hace poco. “Lo hicimos en 2015, cuando estábamos con la preproducción del el disco Canciones para desertar. Darío hace poco lo sacó en un cassette de poca tirada donde se juntan con los temas de The Roaming Songs. Por eso en realidad es un tema viejo, aunque se subió recién ahora a las plataformas”, aclara Outeda.

Satan Dealers le escapó constantemente a los rótulos que más a mano ofrece el rock vernáculo. Ni siquiera se les puede encontrar referentes directos a su propuesta killer, que juega entre las melodías y el garage. ”Satan Dealers es una banda que se nutre de muchas otras de las distintas ramas del rock, pero a la vez con la idea de diferenciarse de un sonido más típico de acá. Muchas veces nos dijeron que nos parecemos a Massacre y para mí no tenemos nada que ver; o con bandas de las llamadas high energy, con las cuales creo que tampoco tenemos nada que ver, ni con las de power pop. Sí puede ser que juntemos algo de todo eso y sale lo que sale. Me cuesta encontrar referencias locales a lo que hace Satan Dealers. La búsqueda de que nuestro sonido no sea algo que remita directamente a otro ejemplo local es algo que siempre tuvimos en cuenta".

La recesión cíclica sumada a meses de encierro o circulación con aforo no ayudaron a que los grupos de rock encuentren un escenario más propicio para desarrollar su tarea, aunque en el caso de Stan Dealer parece no haber afectado demasiado. “Por más que hay chicos que escuchan rock, creo que en la nueva juventud la mayoría se fue por otros lados y eso se siente, aunque nosotros transitamos por un camino en el que el número de gente siempre fue el mismo. Pero sí es notorio que el rock en el under se está achicando mucho más y surgen nuevas cosas que a mí no me gustan, con un mensaje que no me llega. Son cosas que llevan a una discusión más personal con cada uno".

En sus casi 23 años de trayectoria, resalta el hecho de que Satan Dealers nunca ha sido parte de festivales, esos cuyas grillas están plagadas de propuestas locales. “Es verdad. Al único festival que nos invitaron fue al Festi Pez. Fuera de eso, siempre fuimos de tocar con una o dos bandas. ¿Por qué nunca en festivales? Quizá sea porque Outeda mete mucho miedo, puede ser eso… Una vez me lo dijeron y me lo tomé en serio. Además, por una cuestión de recursos nunca tuvimos gente dedicada a gestionar eso y sabemos que en el rock hay mucho amiguismo. Otra respuesta no le encuentro, por eso quizá la más certera sea esa, que me tienen miedo”.