06/03/2018

Pampa Yakuza se adapta a los nuevos tiempos

Carnaval para tu streaming.

Cecilia Salas
Pampa Yakuza

“Uno tiene que adaptarse a los tiempos que corren”, dice Hernán Saravia refiriéndose a la forma de publicar canciones en la era del streaming. Durante toda la conversación, el cantante de Pampa Yakuza vuelve al mismo concepto varias veces y tiene sentido: el grupo porteño está en plena etapa de adaptación, tanto externa como interna.

Por primera vez en más de 15 años, Pampa Yakuza no trabaja en un disco. Su último álbum de estudio fue El placer de ser (2014), pero ahora la banda decidió enfocarse en canciones sueltas. Desde diciembre pasado, publica en las plataformas digitales un tema por mes, con su respectivo video en YouTube. Hasta ahora ya estrenó “Estaré”, “Cuando se escucha tu voz” y “Voy”, y tiene dos más en espera. Luego, volverá al estudio para grabar otra tanda de canciones.

“Lo que sentimos es que el disco es más de culto, como un souvenir, y lo que la gente quiere es que la banda le entregue canciones lo más inmediatamente posible. Antes uno planeaba un disco y lo veía como una obra conceptual, con un arte de tapa y un tracklist armado por algo. Ahora estamos todos escuchando temas sueltos o listas prearmadas”, explica Saravia.

Esta forma de publicar el material no solo es una adaptación a los modos nuevos de consumo de música, sino que también tiene una pata económica: “Estos temas nos permiten invertir tiempo y recursos -explica el cantante-. Mientras tanto, el laburo se va regenerando con la banda saliendo a tocar y nos da aire para el siguiente paso. No contamos con toda la montaña que se te hace al armar un disco, que implica preproducir 12 temas, grabarlos, editar, hacer el arte de tapa, mandar a fabricar, etcétera. Al no tener un mecenas que venga a poner esa parte, le estamos dando a la gente lo que está pidiendo. Se trata de invertir para que la banda siga laburando y darle de comer al monstruo que es Pampa Yakuza, que tiene ganas de seguir vigente y de llegar a oídos a los que antes no había llegado”.

“Si te ponés a hacer la cuenta de cuánto invertís en un disco y cuánto recuperás, ya estás perdido, arrancás con menos”, se explaya el cantante, y ofrece un diagnóstico de las vicisitudes de ser una banda independiente: “La idea es que ese menos no sea un golpe en la nuca, sino que nos permita salir a refrescar el show de la banda, y volver a tocar en lugares que ya habíamos tocado o que nos inviten a participar en festivales. Uno puede tener cierta nostalgia de armar esa obra pero, hoy por hoy, como banda autogestionada e independiente que somos, vemos que tiene más resultado hacer este laburo”.

La otra clase de adaptación a la que se enfrentó Pampa Yakuza en el último tiempo fue en el frente interno: el año pasado, dos de sus integrantes, el guitarrista Adrián “Galle” Brunetto y el percusionista Gustavo Vitale, decidieron desvincularse de la banda. De este modo, el grupo quedó establecido como quinteto, con un guitarrista de apoyo y una sección de vientos ad hoc para los shows. “Fue una especie de barajar y dar nuevo, pero con las cartas marcadas”, define Saravia sobre la salida de los miembros. “El mazo lo conocés y sabés cuál es la que está medio dobladita arriba. Sigue siendo Pampa Yakuza y de alguna forma u otra seguimos defendiendo esas canciones que compusimos. Es una continuidad desde una ruptura. Dentro de esa situación traumática, nos agarró en un buen momento. Se fueron antes de entrar a la parte de la composición de estas canciones nuevas, así que todo lo que está sucediendo tiene que ver con esta realidad de la banda y no con la anterior. No teníamos contemplada esa situación en su momento, pero así como uno se adapta a la dinámica que propone la forma de escucha de canciones, nos vamos adaptando a lo que la banda va teniendo día a día”.

Pampa Yakuza enfrentará la primera gran prueba del año este sábado 10 de marzo en la sala Siranush (Armenia 1353, CABA), en un recital con formato electroacústico. “Vamos ir por un ratito al nylon y después va a haber otro segmento con la intensidad con la que la banda tiene acostumbrada a la gente”, adelanta Segovia. “Nos gusta tener esta mixtura, de tener shows que sean calientes e intensos y otros que sean un poco más reducidos, con menos bochinche. Tenemos la versatilidad de poder manejar las dos situaciones”.