30/07/2020

Otras Formas ya publicó 20 discos de artistas visuales que hacen música

Cuadros dentro de cuadros.

Gentileza
Otras Formas

Cuando daba sus primeros pasos como cantante solista, Hana (alter ego de Florencia Ciliberti) se encontró con otro "campo de acción de las artes" que la sedujo: la plástica. Pero, dice, nunca imaginó que eso la iba a llevar a fundar un sello como Otras Formas, donde ya publicó 20 discos de artistas visuales que hacen música. "En mis comienzos, que hiciera videoclips con plástica era como si debilitara mi obra: si pintabas, tenías que pintar. Una cosa bastante conservadora que hasta no hace mucho seguía sin modificarse", recuerda ella. "Lo que me interesaba era entender al artista con su libertad de atravesar todos los procesos y mostrarlo".

La situación hoy es diferente: las galerías de arte le piden a los músicos que armen playlists para musicalizar los recorridos virtuales por sus obras, por ejemplo. Pero todo ese proceso comenzó con la plástica como refugio: "Tuve muchos embarazos con problemas, y cuando pude superar todo y nació Bruna, hice una muestra que se llamó En reposo; para mí fue una manera de desactivar un sufrimiento que había sucedido", cuenta Hana. "Lo volqué en las canciones, pero de alguna manera necesitaba la denuncia y el arte, por el lenguaje, es un campo de denuncia muy poderoso. No literal, porque aparecen la metáfora y la poética. Pero el arte puede ser crudo, porque a veces la música ayuda a embellecer las cosas".

"Lo que sucedió fue que, estando en el mundo del arte, empecé a notar que había un montón de proyectos musicales muy aislados que no estaban ni siquiera como parte del acervo artístico de quienes los desarrollaban. Cuando se hablaba de los artistas, ni siquiera se consideraba parte de su currículum", continúa Hana. Inquieta por naturaleza, se propuso hacer un compilado que rescatara parte de esa música hecha por artistas visuales, desde pioneros como Jorge de la Vega y Federico Peralta Ramos hasta contemporáneos como Dani Umpi y Alfredo Prior. Y en su título ya se vislumbraba el futuro cercano: se llamó Otras formas - Artistas visuales que hacen música.

"Cuando hice el compilado, me sorprendí porque pensaba que iba a ser música mucho más alocada, pero el formato canción era una conquista adorada por todos los artistas", recuerda Hana. "Había canciones folk, otras más rockeras o electrónicas, y algunas más experimentales. Después fui encontrando otras más delirantes, en las que, por ejemplo, la afinación no es un valor. Cuando empecé a compilar busqué la música existente, perdida o fuera de foco. El compromiso con la obra estuvo, por eso se grabó, no era el hobby de tener una guitarra en el estudio".

Una serie de eventos afortunados llevó a la creación del sello Otras Formas en 2017: el hijo de Jorge de la Vega buscaba cómo reeditar el mítico disco El gusanito en persona a 50 años de su lanzamiento, Juan Decú le comentó a la cantante y artista plástica que había grabado material nuevo, Dani Umpi tenía un disco listo... y ella también. "Lo vi. No puedo decir otra cosa, simplemente lo vi. Y entonces decidí fundar el sello", asegura Hana.

El gran cambio que implicó poner en marcha el sello fue que, después de recuperar material del pasado, Hana intentó desarrollar una escena que existía sin que siquiera sus propios artífices lo supieran. "Empezaron a acercarse, mandarme material, se empezó a generar una especie de colectivo... sin ser un colectivo. Lo que me decían los artistas era que se sentían felices de formar parte de un movimiento. A mí me reconforta que lo avalen los propios artistas. Es como una cosa de red social y artística, hay mucho amor... ¡es fantástico!", se alegra.

"Los discos que publica Otras Formas tienen que ver con lo que cada artista tiene para dar y la juventud no es un valor", explica Hana. "Edito de artistas que tienen 20, pero también álbums debuts de mujeres de 40 o a un Roberto Jacoby con casi 80 años. En la industria discográfica no existió ni existiría esa posibilidad. Priorizo la obra artística por sobre esas condiciones tan miserables del mundo contemporáneo".

"A veces, cuando quiero musicalizar, voy a los discos que saqué y me vuelvo loca. Siento desde dónde están realizados: tienen inocencia, desfachatez, ironía, desprejuicio, ninguna necesidad de pertenecer a ningún lado", asegura Hana. "No sé cómo llegamos a los 20 discos, pero todavía tengo más por sacar". Y no son los únicos planes de la cantante y artista: también hay un libro y un programa de televisión en camino.