10/10/2019

Nico Landa, entre las formas del amor y la fábrica de canciones

Un animalito de la composición.

Nico Landa

En el universo de Nico Landa todo tiene el aroma de lo cotidiano, como despertarse con un café y tostadas que empiezan a dejar humedad en el plato. En las composiciones del ¿ex? líder de Los Animalitos hay soles que alumbran entre las nubes de los días, está el barril donde dormía el Chavo, risas que se escuchan en hora pico por Florida, el Pipi Romagnoli, aires litoraleños que se cuelan como si salieran de alguna radio por Constitución, orquídeas en el pelo, bucitos con capucha al atardecer y algún que otro corazón roto. El amor es un accidente, su segundo disco como solista y primero de una trilogía, es una buena prueba de ello.

"El disco no es de canciones de amor sino que tienen distintas formas del amor sobrevolando las historias", aclara Nico Landa y, de paso, abre alguna puerta más sobre ese mundo interior que proyecta en las canciones. "No sé si es sólo para este disco sino que es lo que hice toda mi vida. No sé si algún día voy a dejar de escribir de esta manera, de pensar en historias con el amor como motor y como algo que baña todo lo que es importante en la vida. Todo lo que estoy haciendo va para ese lado, me interesa contar cosas que pasan alrededor y a través y dentro y fuera del amor".

El amor, en el disco de Landa, "puede ser al barrio, a un hijo o a un grupo de amigos; hay muchas posibilidades". "Este es el momento más divertido y tentador para hacer cosas que encontré en mi vida, porque es algo que me gusta hacer y que me sale más o menos bien con las canciones. Eso, intercalado con que hago todos los días una canción para otros artistas. Con ese ejercicio se van un montón de ideas para otros lados, entonces lo que queda es lo que me gusta mucho. Cuando grabo una canción es porque me vuelve loco, me pica la sangre, me copa mucho hacerlo", dice.

Pero Landalandia no termina ahí, porque la mirada siempre aguda y "un poco freak" del cantante y compositor -que fue parte de la troupe de Los Auténticos Decadentes- proyecta una luz especial sobre eso que a fuerza de rutina a veces se pierde de vista ("Voy a ser un astronauta en el cielo de tu falda / Voy a ser mejor de lo que pueda ser", canta en "Astronauta"). Y también está el hecho de que David Byrne y Andrés Calamaro se suben a ese mundo de canciones que suenan tanto a guitarra criolla en un fogón como a (posible) coro de multitudes en estadios de fútbol.

En El amor es un accidente, el ex Talking Heads grabó en "Santa Cruz de la Sierra" y el Salmón hizo "Luna de Chacarita". "Lo de Byrne, que todos me dicen que es el lujo máximo, en realidad es por una casualidad, porque yo lo conozco hace veinte años y en todo ese tiempo nunca había grabado con él -explica Nico Landa-. Tuvimos la buena fortuna de que justo me escribió un mail invitándome a su show, le mandé el tema, le gustó y se dio. No creo que pase por otro lado... Lo de Andrés es un poco más frecuente porque nos vemos mucho más, hemos grabado muchas cosas juntos. Y no quisiera sacarle peso a lo de Juana Aguirre (que canta en 'Sol de La Paz'), que me parece súper talentosa y tiene una banda muy buena, Churupaca".

"Lo que aportan todos es belleza", se desmarca Landa del mundo del featuring para buscar más clicks. "No te cambia nada por trabajar con alguien conocido, lo lindo es compartir la música". Y mientras habla sobre los otros dos volúmenes de canciones "del mismo papá y la misma mamá" que planea editar, cuenta que ya grabó una versión de "Luchador de Boedo", de Bestia Bebé, y que quiere invitar a Tom Quintans a cantarla con él. También quiere contar con Salvapantallas, con quienes trabajó como compositor, en una zamba que le resulta inusual en su repertorio.

"Es como un disco grande dividido en tres volúmenes", explica Landa sobre su idea de publicar colecciones de canciones cada siete u ocho meses. "Capaz que lo que haga el resto de mi vida sea El amor es un accidente y sean veinte volúmenes, no sé... Dije tres porque encontré que toda la obra que tenía era como de la misma familia y daba para tres discos. Está el hecho de que grabo mucho menos que lo que compongo, entonces es como una especie de karma, porque la cabeza y la energía me dan para hacer menos de lo que escribo. Pero lo hago anárquico: me gusta esta canción, la grabo. No tengo un plan".

La presentación "formal" de El amor es un accidente será en un marco que de formalidad no tiene nada: el cantante arrancó con un ciclo llamado "La peña de Nico Landa", en el que además de shows hay baile, comidas exóticas, proyecciones y ganas de divertirse. La segunda edición será el domingo 13 en Teatro Gargantúa. "Es como un happening, van personajes de todo tipo. La primera fue un éxito, de gente y porque fue una locura", se entusiasma.

Pero antes de que rueden los créditos finales de La La Landa no se puede obviar una mirada al Brill Building porteño que el cantante construyó con un viejo compinche de composición y de vida, Marcelo "Cuino" Scornik. El autor de "El salmón", "Mil horas" y "Estadio Azteca" se asoció con Nico Landa en una fábrica de canciones que está dando resultados de lo más insólitos, desde Soledad hasta Mal Momento, con Juan Ingaramo y  reggaetoneros en medio. "A veces hacemos más de una canción por día", confiesa el ex Animalitos.

Todo comenzó cuando el director artístico de una compañía discográfica le encomendó a Landa componer una canción para la telenovela Campanas en la noche. "Yo ya había hecho algunas canciones para grupos amigos y demás -recuerda el cantante-; había escrito con varios de los Deca, unas diez con Andrés... Pero no era mi trabajo, lo hacía cuando me pintaba, como una cosa de cope. Después de lo de la novela, el Cuino me dijo que lo habían llamado Los Tipitos para componer y me propuso hacerlo juntos. Entonces, en un momento dijimos: 'Bueno, todo lo que nos pidan por separado lo hacemos juntos'. Y debe haber alguna cuestión de energía que cuando uno se predispone a hacer algo a veces el universo te conspira a favor".

Juan Ingaramo fue el que le abrió a la dupla Landa-Scornik las puertas a una generación con la que no tenían contacto. "Con Juan nos salieron un par de canciones re lindas y se ve que él empezó a recomendarnos, porque empezaron a llamarnos mucho", dice Nico. "Terminamos laburando todos los días con o para gente diferente. Hicimos varias canciones con Francisca y Los Exploradores, con Conociendo Rusia... Es súper emocionante. Nosotros hacemos esto como un laburo en el sentido de que son jornadas con tiempos, pero lo pasamos tan bien, nos cagamos tanto de risa y nos hacemos tan amigos de estos chicos... Son cosas rarísimas, porque muchos de estos artistas con los que componemos son recontra talentosos, no es que no saben o no tienen ideas".

"Dejamos la vida en cada canción, no es un laburo de oficina", aclara Landa. "Tenemos la búsqueda de escribir de manera sencilla sobre cosas complejas, queremos ser buenos haciendo lo que hacemos. Es sumamente divertido. Y creo que algún ángel o el oficio que tenemos debe ayudar, porque si no, no nos recomendarían. Venimos en una buena racha, cosa que en otra época por ahí no me hubiese imaginado. Son esas cosas con las que la música y la vida te sorprenden". Es que en el universo de Nico Landa la sorpresa es parte de la cotidianidad. Y en ello radica una parte clave de su encanto.