13/05/2020

Mark Lanegan: "Dejo que las puteadas salgan y caigan donde deben"

Besis, Liam.

Travis Keller / Gentileza
Mark Lanegan

Mark Lanegan escribió su libro de memorias Sing Backwards and Weep, que apareció hace menos de un mes, para no tener que volver a contestar preguntas sobre su pasado. A tal efecto, narró de modo descarnado su adicción a la heroína -que lo llevó a vivir en la calle y a vender crack- y el lado oscuro del ascenso a la fama durante la primera mitad de los 90. Sin demasiadas vueltas, por ejemplo, contó cómo no le atendió el teléfono varias veces a su amigo Kurt Cobain el día que el líder de Nirvana decidió suicidarse.

Pero una anécdota que recordó en el libro vino a morderle la cola desde el ayer y ahora todo el mundo le pregunta por eso: el día que Liam Gallagher se tomó un avión para evitar que el entonces líder de Screaming Trees lo agarrara a piñas. Lanegan deja sin responder la pregunta que Silencio le hace por mail sobre la paradoja. Pero no está todo dicho, como se verá. Mientras, explica que escribir el libro lo obligó a ser honesto a un nivel con el que no siempre se sentiría cómodo si quería "elevarse por sobre el nivel de mierda de las biografías rockeras blanditas". "Así que eso hice", se planta.

El haber escrito sus memorias tuvo para Mark Lanegan otro efecto inesperado: las canciones del flamante Straight Songs of Sorrow se tornaron más personales que lo habitual. La muerte siempre fue una sombra acechante en las letras del cantante, pero esta vez el asunto fue lidiar con las situaciones en las que la guadaña estuvo demasiado cerca de su propia cabeza. "Todos los que estamos vivos hoy somos sobrevivientes, pero eso no puede durar para siempre", asegura el hombre, que fue parte de Queens of The Stone Age en el disco Songs for the Deaf.

El salto del pasado al presente lleva a preguntarle por el modo en que Donald Trump está lidiando con la pandemia del coronavirus. Y entonces Mark Lanegan se enciende: "Lo hace con masiva incompetencia e ignorancia, como todo lo demás. Es su modus operandi. Enfrentémoslo, Trump no sabe nada, es el Lee Harvey Oswald de este gobierno republicano. Él es el idiota útil, el chivo expiatorio. Él ya no sabe qué está pasando más que cualquier persona de a pie. Fue elegido para este trabajo de absorber la caída y por su impresionante combinación de narcisismo extremo, carencia total de simpatía, su inclinación a hacer cualquier cosa para complacer a sus seguidores increíblemente autodestructivos y su talento para hacer de la mentira llana la norma. Todo eso será usado para enterrarlo cuando les convenga a los que realmente están en el poder".

La pandemia y el aislamiento social se hacen un tema inevitable en cualquier conversación, aunque para Lanegan no es nada extraño esto de trabajar a distancia. "He trabajado en colaboración tanto para discos míos como de otros y nunca estuvimos juntos en el mismo estudio", explica. "Ya es algo común en mi mundo desde hace muchos años. La tecnología lo ha hecho posible y es una de las ventajas del progreso natural de las cosas. Ya no tengo que viajar a otro continente para trabajar en el disco de alguien".

Otra característica de su música sobre la que Lanegan vuelve en Straight Songs of Sorrow es en el uso de la electrónica para sus canciones, aunque en este caso también hay espacio para la guitarra y las cuerdas sin más acompañamiento. "Hago las cosas de modo intuitivo y colaboro con gente que no tiene que preguntar nada, pero que también instintivamente sabe qué está bueno y qué no", asegura. "No tenés que explicarle qué necesita una canción a los Alain Johannes, Adrian Utley, John Paul Jones, Warren Ellis, Simon Bonney, Greg Dulli, Wes Eisold o Ed Harcourt del mundo. Ellos ya lo saben".

En la misma tónica, Mark Lanegan responde a la última pregunta de Silencio: ¿tuvo que editar mucho en la autobiografía y en las canciones? "Yo no edito, simplemente dejo que las puteadas salgan y caigan donde deben. Y fuck Liam Gallagher, ya que estamos".