29/05/2018

Los Andes planta la bandera del power pop en el under local

Una cordillera de melodías.

Gime Piu / Gentileza
Los Andes

La historia del rock vio nacer a bandas en diversos escenarios posibles: aulas de colegio o de la universidad, boliches, disquerías y la lista sigue. Los Andes, el grupo de power pop que integran Sebastián Rubin, Juan Carlos Marioni, Ema Lopez y Martín Locarnini, tuvo su origen en un contexto inesperado. “Coincidimos con Ema y Locar en el casamiento de (el ingeniero de sonido) Hernán Agrasar. Yo justo estaba en un impasse y quería volver un poco al power pop clásico. Ahí nos propusimos hacer algo y nos juntamos a tocar los tres solos, y al poco tiempo apareció Juan, que es guitarrista, pero tenía ganas de tocar el bajo”, explica Rubin sobre la génesis de su actual grupo, que esta semana estrenó su primer single, “Espiando al sol”, y que presentará este sábado en Roseti (Roseti 722) junto a Bodie.

La propuesta de Los Andes puede entenderse a partir del pedigreé de sus propios integrantes: Rubin fundó Grand Prix y es parte de Los Campos Magnéticos a la par de su carrera solista; Marioni integró la segunda formación de Avant Press y fundó Bristol a fines de los 90, y Ema y Locar son parte de Boas Teitas. El resultado final es un pop enérgico y de adhesión instantánea, con las melodías y las armonías vocales como estandarte. “Siempre digo que el power pop es el estilo que a todo el mundo le gusta pero que nadie oye. Es un estilo fácil de escuchar y muy difícil de hacer”, asegura Rubin.

La primera inicial del grupo fue repartir de manera ecuánime los roles protagónicos. “Lo que a mí me encanta, y que me parece que le da una variedad distinta, es que los cuatro cantamos, tocamos y componemos. Juan tenía un par de temas increíbles guardados, Ema tenía una cancioncita hermosa llamada ‘Las palabras’, y terminamos componiendo juntos desde cero también”, explica. La segunda fue crear un universo propio, que tiene su raíz en el nombre del grupo. “Lo de ponerle Los Andes surge de la idea de titular Obras cumbres a nuestro debut, que saldrá en julio. Después aparecieron discos anteriores inexistentes y apócrifos con otros nombres, que algún día editaremos en la contratapa de un vinilo como parte de la prehistoria del grupo”, dice Rubin.

La banda grabó su primer trabajo en los estudios ION, en siete jornadas que concluyeron con una mezcla analógica en Revolver, casi una declaración de principios en tiempos de soportes digitales. “Una de las decisiones que tomamos fue la de hacer las cosas a la vieja usanza. Ensayar, darle mucha bola a encontrar la dinámica grupal de la banda y que no sea sólo unir fuerzas, por eso nos tomamos bastante tiempo”, grafica su cantante y guitarrista. A un repertorio de diez canciones propias se suman dos versiones en castellano de “She Knows It” y “I Still Have Thee” (de Phonograph y Teenage Fanclub, respectivamente), un guiño a la formación sentimental de los cuatro integrantes del grupo.

Aunque el formato del power pop apuesta por la simpleza, Rubin encuentra ahí mismo el mayor de los desafíos. “Es complejo no por la dificultad técnica sino porque tiene bastantes restricciones a la hora de hacerse. Todo el mundo se da cuenta si la canción es chota, algo que con muchos estilos por ahí no pasa. Si una melodía no funciona o si están desafinadas las voces, eso es evidente desde la primera escucha hasta para la persona que tenga menos interés en conocer los pormenores de tu música”, explica. Y agrega: “También tiene que ver con la edad a la que Los Andes nos agarra a todos. Ya hicimos muchos discos y si queremos hacer uno con muchos temas en re mayor, vamos a hacerlo sin que nadie nos diga nada ni nos importe demasiado quedar como algo. No nos preocupa nada”.