09/11/2017

Juana La Loca celebra los 20 años de “Vida modelo”

Para la banda de Rodrigo Martín, quizás lo mejor llegó.

Riky Lavia / Gentileza

1997 fue el año de quiebre para Juana La Loca. Aunque para ese entonces la banda de Temperley ya había transitado un recorrido notable en la ya no tan incipiente escena alternativa (un demo y un álbum debut producidos por Daniel Melero en 1991 y 1993 respectivamente, la posibilidad de telonear a Depeche Mode en 1994, un segundo disco con tres singles en alta rotación en las señales de cable), la aparición de Vida modelo, su tercer disco, le significó al grupo un coqueteo con las grandes ligas. Por eso mismo, tiene sentido que Rodrigo Martín y los suyos decidan celebrar los 20 años de su publicación este sábado en The Roxy .

Uno de los principales cambios que significó Vida modelo para la banda fue la posibilidad de acceder a recursos que hasta ese momento eran impensados para una banda en ascenso. “Habíamos salido de nuestra referencia natural y fuimos a grabar a Los Ángeles con la presencia de Billy Preston”, explica Rodrigo. “Pudimos acceder a tecnologías por entonces nuevas, tuvimos un cuarteto de cuerdas y pudimos alquilar los instrumentos que teníamos en mente”. Aunque el álbum se registró en Estados Unidos, Martín asegura que Juana La Loca entró grabar sin margen de error: “Salimos del estudio con el disco que queríamos hacer. Lo demeamos en Buenos Aires y ya teníamos en claro qué equipos queríamos usar, cuántos medios, graves y agudos queríamos que tuviera y cómo debía sonar”.

Lejos de los bríos de noise guitarrero de sus primeros álbumes y más en sintonía con el britpop, el disco tuvo tres cortes en rotación constante (“Vida modelo”, “Si pudieras olvidar” y “Angelical”) que le permitieron a Juana La Loca acceder a su pico de masividad. “Cuando volvimos pudimos presentar Vida modelo como queríamos en el teatro Astros y tuvo una gran recepción, fue con estándares novedosos para la época”, recuerda. A pesar del paso del tiempo, Martín considera que “el disco envejeció tan bien que maduró”. “Hoy le cambiaría algunas cosas pequeñas, algunas presencias de las guitarras en temas muy puntuales, pero son detalles que no hacen a su esencia”, sostiene.

Aunque Rodrigo Martín siempre fue el único integrante estable de Juana La Loca (y la formación que grabó Vida modelo se separó tras una riña en los camarines del Teatro Regio en 1998), la fecha del sábado promete una suerte de conciliación con el pasado. “Queremos montar un espectáculo para los fans. Va a estar de invitado Aitor (Graña, baterista del grupo entre 1991 y 1997, y luego entre 2001 y 2004) en varios temas, y vamos a proyectar un video con tomas inéditas de Los Angeles, incluido un show que dimos en un lugar llamado The Dragonfly, es algo que se va a ver por primera vez”, dice. También habrá un video grabado por Gastón Capurro, ex bajista del grupo que ahora reside en Barcelona.   

Para este show, las primeras 100 personas que hayan comprado su ticket recibirán como regalo un single con “Paloma mecánica”, un adelanto de Resplandece, el álbum que Juana La Loca espera publicar el año próximo. “Es el tema que elegimos para salir como bandera del disco. Lo considero un paso adelante, tiene muchas influencias de Vida modelo, Belleza y algunas pinceladas de Electronauta. Es un disco referencial, donde la banda no se reitera sino que se reinventa”, asegura.

A pesar de que en todo este tiempo casi una veintena de músicos hayan entrado y salido de Juana La Loca (e incluso algunos hayan regresado para luego volver a retirarse), para Martín el grupo subsiste sin que importe demasiado quiénes tomen los instrumentos. “Creo que hay una esencia que subyace a través de cualquier disco y que tiene una impronta determinada, personal y particular más allá del integrante que toque”, define. Y remata, sin sutilezas: “Hay algo que hace que cada disco suene a Juana La Loca, por más que no repetimos fórmulas. Hace que suene más a Juana que a cualquier otra banda en el mundo”.