14/06/2019

Joystick, de un concurso televisivo a las grandes ligas

Arctic Monkeys y High School Musical, sin irse por la tangente. O sí.

Gentileza
Joystick

Desde 2015 que Joystick no deja de acumular logros: después de su participación en Rock del País, la banda oriunda de Chabás, Santa Fe, fue parte de Lollapalooza Argentina y telonéo a unos tales Noel Gallagher, U2 y Kasabian. Como parte de ese envión, este año lanzaron Licores furiosos, su segundo disco, que presentarán oficialmente este sábado 15 de junio en La Tangente.

Pero aquel paso por el programa conducido por Bebe Contepomi aún hoy es clave para entender el devenir del grupo. Según ellos mismos lo recuerdan, se anotaron pensando que era “un concursito más”. Con el visto bueno de Juanse, Hilda Lizarazu y Marcelo Moura, sin embargo, la banda logró tocar reiteradas veces en las emisiones y llegó a grabar su primer single, “Volviendo al principio”. Poco tiempo después, lanzaron su primer disco, Mil razones para no dormir, con el que llegaron a festivales como el Personal Fest y el ya mencionado Lollapalooza. “Esas experiencias en shows y con grandes artistas nos dan esperanza y ganas de seguir tocando”, cuenta Mateo Sinicich, bajista.

En abril de este año lanzaron Licores furiosos, con un enfoque diferente a su debut. “La composición fue muy distinta, y por eso también lo fue el proceso de grabación. Estuvimos muchísimo más metidos en los arreglos y la mayoría de los temas los terminamos nosotros en los estudios”, explica Pano Benincasa, cantante de Joystick. El disco contó con la producción Germán Wiedemer, que aportó “la frutilla del postre” en muchas de las canciones.

Joystick

Gracias a los intereses por expandirse a otros géneros, el universo sonoro del grupo se expandió. Y se notó desde el principio, con “Burlesque” el primer single y el que mayor impacto tuvo en las redes sociales. “Empezamos a probar cosas nuevas y a escuchar otra música, como Queen, Elton John y artistas de jazz de los años 20”, cuentan. Joystick buscó un cambio de estética en lo que respecta a la imagen de la banda, y de esa manera dieron forma a canciones como esta. “Transformamos lo que sería ‘el Burlesque’ al rock que hacemos nosotros”, agrega Augusto Tassello, baterista.

Siguiendo con esta línea, para Mateo, las letras del nuevo material son mucho más profundas. “Las del primer disco cuentan cosas más terrenales, son historias de amor contadas de una forma más cruda. En Licores… apuntamos más a la metáfora, a lo abstracto”, afirma Pano. También revelan que durante el proceso de composición pasaron de su influencia principal, Arctic Monkeys, a tocar temas de High School Musical a modo de improvisación antes de sentarse a escribir. Desde la tapa del disco, creada por Valentina Peluffo, es posible anticipar la estética del grupo: una pintura antigua, con los ojos recortados y una cara de la que sale fuego. “La tapa acompaña al concepto del disco, a ese rock y esa explosión de sonidos”, cuentan.

Si bien en estos años Joystick fue sumando fans a lo largo de todo el país, todavía no se acostumbran a tener seguidores. “Cuando uno arranca y hace canciones, se imagina que estaría bueno que alguien lo escuchara, pero cuando eso se vuelve realidad, y la gente canta e incluso se tatúa tus letras, es muy raro”, dice Pano.

Para el resto del año, la banda tiene pensado presentar el disco en todos los lugares que pueda y, a fin de año, cerrar con una fecha más grande. Sobre el show en La Tangente, Augusto detalla: “Siempre buscamos arrancar arriba, que después haya un momento más tranquilo y al final obviamente terminar bien alto”.