09/02/2018

Joan As Police Woman regresa a la melancolía

Ella representó a una policía empoderada.

Ultrapop / Gentileza
Joan As Police Woman

La última vez que Joan Wasser había publicado un disco bajo su alias Joan As Police Woman, el resultado había sido inesperadamente optimista. Let It Be You, lanzado en 2016 y creado junto a Benjamin Lazar Davis, de Okkervil River, destacó por oposición en contraste con el resto de su discografía, una selección de canciones con ribetes pop que poco le debían al intimismo confesional del resto de su obra. “Ese fue un disco colaborativo, algo muy divertido de hacer porque no necesariamente tiene que ser un reflejo tuyo en su totalidad”, dice Wasser.

En contraposición, Damned Devotion, que se publica hoy, retoma la senda introspectiva de sus primeros discos. “Todo eso está en mí, la felicidad y la melancolía. Es muy importante para mí explorar todo esos sentimientos, así que muchas veces termino escribiendo cosas bastante intensas”, explica entre risas desde Nueva York. El título de su séptimo disco de estudio juega un poco con esa polaridad repartida: “Siento que a través de mi vida tuve que lidiar con el balance de las devociones. Tanto en la música o en una relación sentimental, podés estar consumido por ellas o no sentirte conectado en lo absoluto”.

Su primer contacto con la música llegó a través de años de estudio de violín en conservatorio, pero encontró que le era mucho más satisfactorio buscar cómo ejecutarlo por fuera del mundo académico. “Mientras estudiaba música clásica, empecé a tocar con un montón de grupos en situaciones completamente distintas y disfrutaba mucho usar el violín de manera no convencional”.

Joan se incorporó a The Dambuilders, una banda indie con espíritu punk en la que tuvo que idear cómo sumar un instrumento de cuerda sobre una pared de distorsión. “Tocábamos todas las noches a un volumen muy fuerte, y no quería ser un sonido melódico y lindo dentro de una banda, quería ser como una guitarra rítmica”, explica. Con la ayuda de pedales de efecto, Wasser logró su cometido: “Aprendí a tocar de una manera muy rítmica para encontrar la manera de encajar el sonido de mi instrumento entre el bajo y la guitarra. Fue muy divertido y funcionó”. Prueba de eso es “The Shrine”, en la que su intervención suena como si Kevin Shields cambiase la guitarra por un Stradivarius.

Al poco tiempo (y tras colaborar con Lou Reed, Rufus Wainwright y Antony and the Johnsons), Wasser decidió comenzar una carrera en solitario como cantautora, y decidió que debía hacerlo bajo un seudónimo artístico. “Venía de todos estos trabajos de sesionista, así que la gente ya conocía a la Joan violinista. Cuando empecé a dar shows por mi cuenta, la gente se pensaba que íbamos a ser sólo mi violín y yo, así que dije ‘Mierda, tengo que conseguirme un nombre pronto’”, reconoce entre risas. Inspirada en la serie La mujer policía, se rebautizó como Joan As Police Woman, un chiste necesario para descomprimir un cancionero tan opresivo como encantador.

A lo largo de su discografía, Wasser puso el foco en la canción intimista que coquetea con el jazz y el soul, una senda que transitó en los álbumes Real Life y To Survive, y que decidió retomar en Damned Devotion. En el álbum, Joan es capaz de evocar la figura del dramaturgo y activista francés Jean Genet en “Steed” (“Estábamos zapando con el baterista de mi banda un tema medio disco y lo imaginé a él ahí, como un personaje excéntrico”) o al líder de los Rolling Stones en “Valid Jagger” (“Pensé en usarlo como icono del tipo elegante, seductor y sex symbol. Es una licencia poética, no es que sea específiamente sobre él”).

A pesar de que su séptimo disco llegó recién hoy a las bateas, Wasser ya tiene planeado el próximo, una segunda entrega de Cover, el disco en el que en 2008 llevó a su propio terreno a canciones de Jimi Hendrix, Britney Spears y Public Enemy, entre otros. “No le veo el punto a hacer una versión de un tema a menos que tengas alguno nuevo para aportarle que le de un sabor distinto. Elijo canciones que amo y no busco imitarlas, porque ya son perfectas de por sí. Es muy energizante tomarlas y hacer algo nuevo para vos mismo”, dice. Después de hacer números y darse cuenta de que ya pensando en el sucesor de un álbum que le tomó un año de trabajo, Joan no encuentra demasiadas vueltas: “Estoy creando constantemente. Simplemente pasa, es lo que me gusta hacer”.