10/11/2017

Gonzalo Aloras explora el vinilo en tiempos de streaming

Una bandeja sin bandeja.

Gentileza

A Gonzalo Aloras le tomó cuatro años publicar Digital, su álbum más reciente. “Mis discos tienen ese timing. He editado pocos, pero siempre toman su trabajo: hasta que el resultado no me mueva, no paro. Pero no me quejo. Sé que lo hago porque quiero y que dejo un aporte”, explica el músico y productor que lleva más de diez años de carrera solista, y que ha colaborado con artistas como Fito Páez, Charly García y Juanse.

Pero incluso para los estándares de un autodenominado perfeccionista como él, Digital fue un paso más adelante: es el primer vinilo digital de la historia, acompañado de manifiestos, aplicaciones y conceptos que enriquecen la lectura del álbum. “Hay que entrar en una época en la que se deje de menospreciar al oyente y que todo sea obvio. Hay un poco de superficialidad en los discos. Están buenos pero… ¿qué más? ¿Por dónde buceo y exploro? Acá el desafío era hacer un álbum profundo para la pista de baile: que puedas estar bailando, pero con algo que tenga cuerpo y contenido”.

“Una cosa es conseguir que alguien te haga una tirada en vinilo y otra es componer un vinilo. El vinilo es un objeto, tiene dos lados, no puede tener más de cinco canciones por cara… Hay un montón de cosas que lo hacen conceptual”, aclara Aloras sobre Digital, pensado exclusivamente para ese formato. “Digital tiene un juego que es que no podés escucharlo completo a menos que lo hagas con una bandeja. El que lo escucha en Spotify u otra aplicación, se está perdiendo una parte”.

Al igual que muchos de sus colegas, Aloras detecta en las prácticas y usos de la música actual un cierto alejamiento de la obra. “Quería recuperar el ritual. Con lo digital se perdió una parte de lo que es analógico. El vinilo ahora vuelve a ser presente, porque con el nuevo boom de este formato se redescubre su misticismo y la experiencia de la escucha”. Como resultado, Digital sólo tiene sentido escuchado en un tocadiscos. Incluso si es uno virtual.

Es que uno de los ganchos del nuevo trabajo de Aloras es ser el primer disco con bandeja incorporada. Consiguiendo el vinilo o la imagen de la tapa, el oyente puede escanearla a través de la aplicación de realidad aumentada Camonapp, la cual proyecta una versión digitalizada de una bandeja y todas sus funciones. “Lo primero que me preguntan es si lo registré. Si lo pensás en el tiempo, podría ser un formato nuevo para las bandas”, explica sobre el “juguete” que le llevó un año desarrollar.

Un mundo de ideas

“Los conceptos los tenía de antes y pasó que terminé primero de grabar la música antes de que se desarrollaran otras cosas como la aplicación o el sitio, pero me había encaprichado con que tenía que salir todo junto. Para mí tenés una obra o no la tenés: cuando vas a un museo no te mandan por mensaje de textos pedazos de los cuadros”, sentencia Aloras.

Es que Digital no sólo juega con el formato, sino que lo justifica y explora las implicaciones que conlleva editar un vinilo en la época del streaming. En ese sentido, el álbum es complementado por el sitio web que lo acompaña, con guiños como el dividir las letras en caras A y B, o un teléfono celular insertado que permite explorar al usuario más información sobre la obra.

Pero también, reforzando la idea del museo que saca el músico a colación, lo acompaña un manifiesto escrito por Gustavo Freiberg, experto en mitología griega. “Habla de la etimología de la palabra “digital”. La idea era desarrollar un nuevo concepto de lo digital. Es algo que no tiene cuerpo, y mi duda era cómo dársela en una época en que es pura imagen. Opté por el vinilo: se llama digital, pero es un vinilo”, cuenta Aloras

“Se relaciona con las cosas filosóficas que me mueven. Se pueden ver como ajenas a la música, pero yo no las puedo separar. Alguien puede escuchar el tema “Luna” en sus auriculares al ir en el bondi y no enterarse del resto de las cosas que lo acompañan. Pero sé que si el oyente quiere desplegarlo y ahondar más, tiene a disposición todo esto que le estoy brindando: un laburo de 4 años que va desde los griegos, a la app y la etimología de ‘lo digital'”.

En busca de un nuevo sonido

“No es un disco de pop electrónico, porque no soy un músico de ese tipo. La idea es escucharlo detenidamente, sin el prejuicio de encasillarlo de antemano. No es un género musical: es un viaje”, se ataja Aloras ante los tags como “electropop” y “synthpop”.

Para la producción de Digital, el músico contó con la colaboración de un “seleccionado freak” de expertos en sintetizadores, además de coristas y músicos varios. “Son tipos que si no los convocaba, no se mezclaban. Al unir tantos nichos, se genera una novedad en el sonido porque tal vez nunca iban a estar juntos en un mismo disco”, explica.

Sin embargo, Digital se trae otra sorpresa bajo el brazo: la mayoría de los sintetizadores, un arsenal que incluye más de 20, son analógicos. “Eso lo que uno se hubiese imaginado; que eran digitales. Pero yo tenía una intención de que el sonido tuviese más cuerpo, y en el caso de los sintetizadores, eso sólo lo dan los analógicos”.

“Quería buscar una paleta sonora nueva en mi trabajo, que no quedara pegada a lo típico,  el ‘eso suena ochentoso’ o de tal otra manera”. Como consecuencia, Digital aprovecha su basta reserva de instrumentos para pasearse entre distintas vertientes de la electrónica y sus derivados. “Bajo la lengua”, por ejemplo, arranca como synth pop bailable y gradualmente incorpora otros elementos, como un solo de guitarra y el clásico sonido acid house del sintetizador Roland, antes de culminar en plan noise.

"Digital" sale a la pista

“No creo que al pasarlo al vivo haya tanta complejidad como se esperaría. El trabajo de texturas en la capa de ruidos y cosas más complejas o bien se pueden obviar o hacer de otra manera, porque en el fondo está la base estándar de la batería, guitarra y voz”, explica el músico sobre el desafío de trasladar un álbum tan de estudio al escenario.

Sin embargo, Aloras va por más de cara a la presentación del 9 de diciembre en La Tangente. “Es arriesgado, pero me gustaría presentar no el disco sino una versión del disco. A las canciones estándar, se las repite. Pero con un disco como Digital, que al escucharlo se produce una extrañeza hasta que se acomoda y lo entendés, tengo que aprovechar el vivo para que pase lo mismo. Mover las estructuras para que cuando vayas a escucharlo digas ‘Ahora viene el estribillo’ y que no venga. Me parece muy valioso como para no aprovecharlo”.