05/05/2018

Future Islands, o cómo llorar y bailar al mismo tiempo

Las temporadas cambian, las penas no.

Tom Hines / Gentileza

¿Es éste un deseo desesperado por morir? / ¿O un deseo de que la muerte cese?”, canta Samuel T. Herring en “Cave”, tema de The Far Field (2017), el último disco de Future Islands. La voz resuena profunda y desgarradora, aunque detrás de ella, la línea de bajo de William Cashion invita a mover los pies sin parar, en una contradicción notable: “Nos gusta hablar de las emociones, como la esperanza y el amor. Creo que eso funciona bien con nuestro sonido, que puede tener una velocidad bailable, pero muchas de las letras son verdaderas y muy duras. Nos gusta pasarla bien, pero también está bien llorar”, explica Gerrit Welmers, tecladista de la banda.

Future Islands presentará The Far Field el próximo miércoles en Niceto, en el que será su debut en la Argentina. El álbum significó un desafío particular para el grupo estadounidense: Singles (2014) había marcado un antes y un después en su carrera, y su sucesor debía canalizar ese potencial. “Definitivamente sentimos alguna presión, lo tomamos muy en serio. Con este disco tratamos de estar calmados y enfocados en eso. Tratamos de no estar demasiado entusiasmados o preocupados por hacerlo, sino de solamente de continuar trabajando como siempre. No sé si esperábamos algo”, sostiene Welmers.

El álbum, que funciona como una continuación del anterior, mantiene la esencia synth pop de Herring y los suyos pero, a su vez, recrudece aún más la desesperación del cantante, que se pierde entre los escombros de relaciones fallidas, una y otra vez. Y mezclado con el sollozo por mujeres perdidas, aparece una con voz propia: en “Shadows”, tema desestimado años atrás, Debbie Harry intenta liberarlo de esos fantasmas del pasado.

“La canción fue escrita para Singles, pero no pudimos conseguir una cantante para el dúo. Y cuando estábamos grabando The Far Field, John Congleton (productor del disco) la mencionó porque habían trabajado juntos en el último álbum de Blondie”, dice el tecladista. “De repente, nos dijo que Debbie iba a trabajar con nosotros, pero que no podía venir a Los Ángeles, donde estábamos. Así que terminamos mandándole el tema y grabó la voz en Nueva York. Los milagros de internet: tenemos una canción con Debbie Harry, pero no trabajamos con ella en persona”, añade.

“La gente pensaba que Singles era nuestro primer disco; muchos todavía lo piensan”, recuerda, al mencionar la relevancia que tomó su carrera tras una presentación en el programa de David Letterman, en 2014. La ocasión resonó en la opinión pública por el estilo particular de baile de Herring, inspirado en un accidente que tuvo una década atrás, cuando un auto le pisó un pie. “Antes de esa actuación ya estábamos viviendo de nuestra música. Pero con una plataforma como ese programa, el público pudo ver lo que hacemos, y creo que con eso pudimos alcanzar a mucha gente”, enfatiza Welmers. “Después de Letterman nos acostumbramos un poco más a eso. Y, en algún punto, se nos hizo cómodo”.