04/04/2018

Falsos Profetas regresa con un disco en vivo y dos shows

Tranquila, corazón, que van a haber viejas formas de bailar.

Philipe Caillon / Gentileza

“Cuando se separó Falsos Profetas, entre los cinco miembros había un solo hijo. Hoy hay ocho”, dice Martín Elizalde entre risas. Pasaron apenas tres años y medio desde que la banda porteña se despidió pero, como ilustra el cantante, fue un período significativo que les dio el espacio suficiente para tomar distancia de la obra y reencontrarse con ella: el quinteto volverá a sonar en vivo los próximos jueves 5 y 12 de abril en La Tangente (Honduras 5317, CABA). La excusa es la presentación de Por los besos de mañana, el disco en vivo recientemente editado que registra, paradójicamente, los shows despedida que realizaron el 6 y 20 de noviembre de 2014 en la Sala Siranush.

“Siempre habíamos querido volcar en un disco de estudio la energía que tenía la banda en vivo -explica el cantante-. Falsos Profetas siempre tuvo un vivo muy intenso y nunca habíamos terminado de lograrlo. Cuando escuchamos las grabaciones de esos shows nos dimos cuenta de que finalmente lo habíamos conseguido. Nos gustó mucho cómo había quedado, cómo habíamos tocado, lo precisos que fuimos esas noches. Ya la banda no existía, pero vimos que teníamos un disco en vivo que funcionaba para dar una última postal de lo que habíamos sido. Lo mezclamos, surgió la idea de editarlo y en unas charlas saltó la pregunta: ‘¿Y por qué no lo presentamos?’”.

Sin planes a la vista de continuar con Falsos Profetas después de los shows, Elizalde describe este encuentro como una “interrupción de la separación”, y se explaya: “No llega a ser un regreso. Es una juntada, digamos. No tiene absolutamente nada de nostalgia, es como una celebración de haber podido plasmar 18 años en ese disco. Es una especie de encuentro consensuado entre una pareja que se separa y dice ‘bueno, nos vemos un par de veces y la pasamos bien’".

Con 18 años de carrera, durante la primera década del milenio, Falsos Profetas (que completan Nicolás Barderi en bajo, Agustín Goldenhorn en guitarra, Mariano Re en batería y Alejandro Montaldo en bandoneón) se desarrolló como una de las propuestas más interesantes a la hora de combinar rock con sonidos rioplatenses. Descendientes directos de la obra de Palo Pandolfo, compartieron camada con grupos como Pequeña Orquesta Reincidentes, Me Darás Mil Hijos y Angela Tullida, y se destacaron por sus tintes tangueros, visibles principalmente en la expresión arrabalera de Elizalde y en su pluma porteña y melancólica.

“Fuimos hijos de toda esa movida que se generó en los 90 como contraposición a todo lo que pasaba a nivel político y económico -contextualiza Elizalde-. Al haber tantos flashes, por una cuestión lógica también había mucha oscuridad. Ahí salieron letristas, cantores, autores y bandas que contaban la parte que iba quedando afuera de esas luces, en esas sombras del estadio. Falsos Profetas era una de las tantas bandas que merodeaba esas sombras”.

A fuerza de cinco álbumes destacables y ciclos de shows intensos, durante aquellos años la banda creció con moderación pero cultivando un grupo fiel de seguidores. “Falsos Profetas fue una banda que se preocupó por construir un universo propio y darle importancia a las letras y al trabajo de las armonías y melodías. Es bastante notoria la evolución de la banda. Siempre fuimos de menor a mayor y nunca hubo retroceso. Nos retiramos en el mejor momento de la banda”, comenta Elizalde, que tras la disolución mantuvo una carrera solista que ya cuenta con cuatro discos editados.

La respuesta del público al anuncio del encuentro fue positiva y la primera de las fechas ya tiene localidades agotadas. “El público de Falsos Profetas es como una pequeña comunidad que disfruta de las mismas emociones. Está bastante hermanada”, asegura Elizalde. “Así como nosotros en estos cuatro años octuplicamos nuestra descendencia, supongo que a la gente le habrá pasado otras cosas, así que está bueno volver a vernos las caras con el traje y la energía de Falsos Profetas”.