29/03/2021

Emiliano Sacripanti, canciones de Bahía Blanca a Gotemburgo

Guitarra clásica, voz y arreglos, en vivo en Suecia.

Zainab Arshad / Gentileza

Emiliano Sacripanti nació en Bahía Blanca, se siente de Bariloche, pasó por España y Dinamarca, y ahora vive en Suecia. Lo que a fines del 2018 arrancó como una pequeña gira europea para mostrar Huella, su primer disco, se convirtió en una aventura sin fecha de retorno. “Cuando llegué acá me di cuenta que me gustaba muchísimo y pensé "¿por qué no?". De estar cinco días pasaron a 15, de ahí fueron dos meses y me terminé quedando a vivir”, dice desde su casa en Gotemburgo. “Recital a recital me fui animando a estar un poco más”.

La música de Emiliano Sacripanti tiene un formato tradicional que se adapta a una mochila: guitarra clásica, voz y arreglos. A finales del año pasado grabó un disco en vivo en la sala vacía del Centro Cultural Blå Stället que se publicó como Live at Blå Stället. Eso, además, fue editado como una pieza audiovisual emocional e introspectiva que combina imágenes de la naturaleza de Suecia y la Argentina, dándole aire a su música dentro del encierro pandémico y el vacío del teatro. “Mi primer disco fue en 2016, lo estuve tocando todo este tiempo y al sumar nuevos arreglos se terminó degenerando en lo que se escucha ahora. Más laburo de voces, juegos de loops, muchos sonidos y cositas que fui grabando afuera y procesando”, cuenta.

Las canciones de Emiliano Sacripanti, los paisajes sonoros y las sensaciones que generan, trazan un puente entre las dos tierras. La hostilidad del frío nórdico se conecta con el viento seco patagónico. El encierro provocado por la pandemia se mezcla, ahora, con buscar refugio por el clima. Y eso, tanto en Gotemburgo como en Bariloche o Viedma, determina el sonido y guía necesariamente la música. “Alguien podría decir que no puede vivir ni loco sin sol, pero para mí eso es como una cosa medio nostálgica que me gusta”, cuenta. “Trato de que mi música represente de manera honesta todo lo que siento. Entonces es difícil decir a qué suena, pero sí puedo decir que todo lo que está ahí tiene el mayor grado de honestidad que pude tener a la hora de componer. No tuve miedo a mostrar fragilidad o a mostrar dolor. Fue como desnudarse, como abrirse y decir ´esto es lo que hay´”.

Live at Blå Stället, el nuevo álbum, es Emiliano Sacripanti y sus canciones frente a un lugar vacío. “A mí la canción desnuda me parece que es muy fuerte", afirma. "Es una manera de transmitir, pero sentía que tenía que generar algo adicional. Cada pequeño loop, arreglo, voces, cómo combinar los efectos de los pedales o cómo jugar con esos elementos. Todo eso me parecía que era tan o más importante que la letra”. De esa forma, con la música como una experiencia sensorial o ambiental, el cantante le quita a la letra fuerza individual: “Es una cosa medio sinérgica. La suma de las partes termina siendo más fuerte que el todo. Cada elemento en particular tiene que estar muy fuerte y muy ensamblado con lo anterior para que el resultado funcione”.

Y así, saltando las barreras idiomáticas, propias y ajenas, las sensaciones a transmitir o un mensaje en particular, utiliza su música y sus canciones para pintar paisajes o generar relatos. “Espero que si vas a ver eso en vivo, veas como un cortometraje y te vayas a tu casa con una sensación nueva”. Con un futuro difuso por el contexto, Emiliano Sacripanti quiere aprovechar la creatividad durante el encierro: “Este año intentaré sacar EPs cada dos o tres meses, y ver cómo eso encuentra forma de disco. Esos son los planes”.