02/06/2021

Deluxe y la historia del debut que tardó dos décadas en publicarse

De disco olvidado a milagro permanente.

Gentileza Deluxe
Deluxe

1998. Juana La Loca vive el apogeo de su carrera gracias a Vida modelo, pero las cosas no se iban a mantener así durante mucho tiempo. Durante una presentación en el Teatro Regio, la fricción entre la banda y el cantante fue cada vez más evidente con el correr de las canciones, y la escena terminó con un anuncio de separación finalizada la función, y a las trompadas al bajar del escenario. Así moría la formación más exitosa del grupo y al mismo tiempo nacía Deluxe, una banda cuyo disco debut permaneció inédito durante 20 años. Hasta hoy.

“No había una idea de armar Deluxe en ese momento. Como grupo de amigos que somos, quisimos seguir tocando juntos. Fue también como una réplica a esa explosión, que quizá no fue la mejor decisión a tomar, porque estábamos enfrentándonos a la que había sido nuestra banda hacía poco. Ni a Liam Gallagher le fue bien con eso”, sintetiza Gastón Capurro sobre el grupo que formó junto a Eugenio “Parra” Parracía, Martín “Tucán” Bosa y Christian Lantes (baterista, tecladista y guitarrista, respectivamente).

A principios de 1999, el grupo ya tenía nombre y un primer trabajo discográfico. Deluxe lanzó EP 2000 con la misma rapidez que lo grabó: cinco canciones de urgencia punk y melodismo pop. “Éramos unos niños con la necesidad de salir con algo antes que Juana. Estábamos dolidos, re calientes, y teníamos muy pocos elementos para grabar. Está tocado y grabado rápido, tiene una furia tremenda de ese momento que la refleja bastante bien”, sintetiza Bosa. Al poco tiempo, Favio Posca convocó al grupo para musicalizar el programa de radio He perdido mi malla y también la obra de teatro Mamá está presa, y la experiencia les dio amplitud de estilo y también un pequeño respaldo económico.

De gira con Attaque 77, con quienes tocaba como tecladista, Bosa compró equipos en Europa y Chile que le permitieron regrabar esas mismas canciones con una calidad de audio más definida, ahora bajo el nombre de EP 2000 GTX. “Las bases las grabamos con el estudio móvil de El Otro Yo. Querían presentar un demo para Gustavo Santaolalla y como su sala era muy mala, les presté la mía, y a cambio les pedí grabar las baterías y bajos para Deluxe”, explica Parra. Al poco tiempo, otro volantazo apareció en la carrera de la banda : una diferencia creativa hizo que Lantes (autor de la mayoría del repertorio hasta ese momento) se retirase del grupo, lo que obligó al resto de sus integrantes a tener que volver a definir su propuesta a menos de dos años de comenzar el proyecto. 

Y si el grupo nació de una crisis, su reinvención tuvo un origen similar. Incluso desde antes de esta última escisión, la agenda de Bosa con Attaque 77 hacía que Deluxe tuviera que buscar reemplazos para presentarse en vivo, y lo hiciera de una manera atípica. “Cuando se iba de gira, quedábamos rengos. Todos mis amigos son bateristas, entonces como yo además tocaba la guitarra, llamaba a alguno y pasaba al frente. Así llegó Martín Bach, que había tocado en los primeros discos de Villanos, y como es multiinstrumentista terminó pasando al frente a hacer coros y tocar la guitarra”, recuerda Parra.

Finalmente fue Daniel Palmeri, otro amigo suyo, el encargado de ubicarse detrás de los parches en la segunda encarnación del grupo. De a poco, el repertorio nuevo comenzó a aflorar y a marcar distancia con el pasado más reciente. “Creíamos que las canciones del EP eran superables. Era un momento divertido, pero en retrospectiva las letras no sobrevivieron el paso del tiempo. Y justo apareció la lírica de Parra, con un montón de canciones guardadas con unas letras bellísimas, super sureñas. Hoy me doy cuenta que El Mató tiene 200 canciones iguales a las de Parra de hace 20 años, porque tienen la esencia de lo que iba a ser después el rock de zona sur, y de ahí hasta La Plata”, dice Bosa. 

La etapa final de la refundación de Deluxe incluía la grabación de su primer larga duración, Milagro permanente, que comenzó a finales de 2000, y fue hecha a pulmón. “La única Mac que había en zona sur la teníamos nosotros. Me iba en el Sarmiento con la G4 en la mano, que pesa 200 kilos y es grande como una Samsonite. Viajaba hasta Burzaco con eso en la mano ida y vuelta”, cuenta Tucán. “Era un poco beatle el asunto: antes se cruzaban la ciudad para aprender un acorde, y nosotros lo hacíamos para conseguir un plug in”, completa Parra sobre un disco que fue creado a partir de la colaboración colectiva. “Vivimos un año y pico encerrados juntos. Hay miles de instrumentos, notitas sueltas, tiene mucha musicalidad, a veces hasta de más”, define Bosa. 

De a poco, el escenario del 2001 comenzó a perfilarse cada vez más en el horizonte, y la idea de lanzar un disco autogestionado de a poco empezó a dejar de ser viable. Tras la crisis de diciembre de ese año, el fin de Deluxe comenzó a ser una posibilidad, y se convirtió en realidad cuando en 2002 Capurro se mudó a Barcelona, donde vive en la actualidad. Desde ese entonces, cada uno de los integrantes del grupo trabajó en distintos proyectos: Parra se desempeñó como ingeniero y productor, y fue parte de Los Lunes y Eleven; tras la experiencia de Attaque 77, Bosa integró La Franela , formó Les Vivians y estuvo detrás de la consola en discos de Rocco Posca y Babasónicos, y Gastón integra en España Vete Vete, una banda de neo psicodelia.

Tanto por tiempo o distancia, las posibilidades de que el disco de Deluxe viese la luz parecían cada vez más nulas, hasta que el aislamiento logró lo que parecía imposible: así como la crisis del 2001 separó a la banda, la pandemia logró revivirla. Bosa encontró en su casa la Mac G4 con los dos discos rígidos con el álbum completo junto con su arte de tapa, y el hallazgo devino en la demorada publicación de Milagro permanente a través de Ultrapop. El lanzamiento del disco en plataformas digitales le permitió a sus integrantes poder tomar distancia de la obra por primera vez en dos décadas: “Con el producto abierto, sabés que lo tenés en un multitrack y pensás ‘esto se puede hacer distinto’. Ahora ya no se puede hacer nada, es así, y la cabeza te cambia. Cerramos la etapa y ahora escucho al disco como un oyente más. Me pasó que me encantó recién cuando lo escuché en Spotify, no sé por qué”, explica Tucán.  

Si bien los tres mantuvieron el contacto todo este tiempo y cada uno colaboró en los proyectos de los demás, la publicación del disco revivió a la banda, al menos de un modo informal para completar algunos demos que quedaron inconclusos poco antes de la separación. “Tenemos un montón de cosas que grabamos de manera medio premonitoria antes de que fuera Gastón, cosas que hicimos en cinta y de las que tengo que hacer el tracking en Pro Tools”, cuenta Parra.

Desde Barcelona, Capurro se suma: “No hay un plan de reeditar la banda, somos un grupo de amigos que sigue haciendo lo mismo que hicimos siempre: boludear, divertirnos. Y si ahora tenemos la posibilidad de conectarnos musicalmente lo vamos a hacer, pero sin ningún plan”. A modo de cierre, Bosa reflexiona sobre Milagro permanente: “Fue un disco muy intenso, de mucho trabajo y bastante pensado. Nos importaba más hacerlo que sacarlo, y nos alegra que dos décadas después siga siendo escuchable y sigamos identificándonos tanto compositivamente como a nivel humano”. Del otro lado del océano, Capurro agrega: “Hay que hacer discos y escucharlos 20 años después”.