09/03/2018

Andrea Álvarez le pone ideas e imágenes al feminismo en el rock

La chica está bien.

Diego Fioravanti / Gentileza
Andrea Álvarez

Andrea Álvarez cuenta que hace un tiempo la llamó una chica que investigaba el feminismo en el rock. “Ah, tu investigación va a ser de dos líneas”, le contestó.

“Es que mujeres en el rock siempre hubo, pero feminismo no mucho -se explaya-. La primera vez que se habló de aborto fue en el EP de She Delvis El aborto ilegal asesina mi libertad, por ejemplo. Y puedo citar algunas letras mías, pero no conozco mucho más. Hasta hace muy poco, las mujeres en el rock no hablábamos de feminismo ni tocábamos en las letras temas que tuvieran que ver con eso”. Pero la compositora, cantante y baterista está embarcada en un proyecto que, se ilusiona, tal vez le abra la puerta a un nuevo movimiento. Y arranca hoy mismo, con las primeras tomas para el documental Las chicas están bien.

Mañana sábado, Álvarez volverá a presentarse en Buenos Aires después de bastante tiempo, acompañada por Lonnie Hillyer en bajo y Tomás Brugues en guitarra. El show en Lucille también será parte del documental que la baterista comenzó a trabajar con Augusto Monk: “Soy como lo que amalgama la película, pero yo no soy la historia”, explica. “Quiero llamar a muchas artistas que no hacen mi música preferida ni nada de eso, pero que son representativas. No puede ser un catálogo, no hay tanto tiempo en un documental. Voy a tratar de que estén representados los estilos y las formas”.

La cantante -que en la actualidad también toca con Natalia Oreiro y Draco Rosa- hará hoy el primer rodaje con tres bandas de metal y stoner formadas por mujeres. “Unas se vienen desde Formosa y, como querían venir al show, seteamos todo para rodar un día antes. Y yo estuve entrenándome para entrevistar”, confiesa. A Monk lo conoce “de toda la vida”: “Sus padres fueron mis primeros maestros de música cuando yo tenía 5 años, y después yo fui su primera maestra de batería y lo llevé a su primer show, a los 7 años, de Spinetta Jade. Él se recibió como baterista en Berkley y trabajó en soundtracks, mientras empezaba a trabajar como documentalista. Cuando volvió, me dijo de hacer algo respecto a mí, pero nunca quiero”.

Foto: Albi Álvarez

Lo que la hizo cambiar de idea fue leer Reckless: My Life As a Pretender, la autobiografía de Chrissie Hynde. “Vi cómo ella contaba la cultura del rock en su origen, entonces me di cuenta de que lo que me gustaría narrar es la historia de ser mujer en la escena de rock argentina, con todo lo que eso implica -remarca Álvarez, que tiene en su currículum haber tocado en Soda Stereo y Divididos-. A mí siempre me pasó de identificarme con mujeres que tocan, sobre todo de afuera, porque acá había pero no instrumentistas, o yo no conocía. Y quiero que mostremos esa historia, la de las mujeres músicas en el under, el punk, el indie. Estoy investigando desde el año pasado. La idea es que tenga encuentros informales, con colegas, hablando de todo. Quiero mostrar la paleta de posibilidades que hay de ser mujer y música, que termina siendo la paleta de posibilidades que hay de ser mujer en la vida. Y también hablar de qué es el rock para nosotras”.

Entre las ideas que manejan Andrea Álvarez y Augusto Monk está la de dividir por décadas el material y dejar una parte dedicada a las bateristas. El material que quede afuera del corte final será dado a conocer a través de redes sociales. Pero lo que más ilusiona a la cantante es lo que denomina “el dream team”: “Quiero que toquemos temas femeninos históricos, como ‘Sólo quiero rock and roll’ (La Torre) o ‘Me vuelvo cada día más loca’ (Celeste Carballo), que para mí son himnos, convocar a interpretarlo a quienes los compusieron y a músicas de distintas generaciones. Espero que salga porque estaría buenísimo”.

Entre la película y sus múltiples actividades, Álvarez no imagina tener pronto al sucesor de Y lo dejamos venir (2015), aunque el año pasado publicó en formato digital dos grabaciones en vivo, Porque sí y Vamos viendo adónde está la libertad. Sin embargo, dice, quizás el documental derive en nuevas canciones. “Es como una puerta que se abre a todo un movimiento. Mi intención es esa, crear un movimiento del rock. Porque para mí el rock necesita ser contestatario, aunque eso no significa agarrar un panfleto. A las mujeres nos costó durante muchísimos años jugarnosla ahí, poner la cachufla. Es un lugar donde te dejan muy sola porque decís que no ante determinadas cosas. Pero, bueno, la puerta ya está abierta”.