19/10/2016

Andrés Calamaro: “Hago una vida austera y cultural”

El Salmón habla de sus próximos shows, el nuevo disco y su regreso a Buenos Aires.

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Desde que decidió volver a los escenarios tras un período sabático de inmolación personal, Andrés Calamaro parece haber instalado una costumbre en la agenda rockera local. Entre 2005 y 2012, el ex Los Rodríguez convirtió las citas con su público en eventos masivos al aire libre, en locaciones que fueron desde la cancha de rugby de Obras Sanitarias al Club Ciudad (solo, a dúo con Ariel Rot o compartiendo cartel con Fito y Fitipaldis), Costanera Sur y el Hipódromo de Palermo. Quizá por eso mismo a nadie debería sorprenderle que, a pesar de que El Salmón se encuentra de gira presentando Romaphonic Sessions en un formato intimista en teatros de Latinoamérica, haya decidido volver a armar su banda para dar un show eléctrico este sábado como acto de cierre de la primera jornada del Personal Fest 2016.

“No soy apasionado por las responsabilidades importantes. Es normal sufrir una ansiedad insoportable los dos meses anteriores, pero llego con ganas de tocar y compartir buenas sensaciones en el escenario”, explica el propio Calamaro vía mail, mientras termina de ajustar junto a su banda no sólo el show de este fin de semana sino también un nuevo disco de estudio que verá la luz a fin de año. A pesar de saberla lunga en la materia, se ataja: “No soy un especialista en grandes escenarios ni en tocar al aire libre sujeto a posibles asuntos climáticos. Lógicamente, voy a dar lo mejor de mí y espero disfrutar un momento memorable”.

Confieso que me costó hacerme a la idea que estaba instalado en Buenos Aires de nuevo. Estamos alquilando un pequeño departamento en Palermo para estar un poco más cerca de las cosas de la ciudad.

Ahora Romaphonic es el centro de tus shows en la gira ¿De qué manera preparaste el show del sábado?
Tuvimos tiempo y ganas de ensayar muy bien. Nos encontramos durante dos semanas para ensayar un repertorio eléctrico y reunirnos. Me gusta ensayar; lógicamente, el ensayo no tienen el “ambiente heroico” que puede ofrecer el público, pero es un momento de convivencia musical intenso e interesante: la intimidad con los compañeros, las canciones y los instrumentos.

¿Cómo armás el repertorio de este tipo de shows?
Comparto mis ideas con German (Wiedemer): algo que pensé para abrir, algo que quiero agregar, etcétera… Él arma las listas que ensayamos y después tocamos ajustados al tiempo que tenemos. Yo las miro una última vez y … tocamos.

En tus shows no tocás muy a menudo canciones de tus discos de antes de Los Rodríguez. ¿A qué se debe eso?
En España pensamos que nadie conoce estas canciones, pero aun así podemos hacer alguna. En los festivales nos ajustamos al tiempo que tenemos y armamos la lista que creemos la mejor que podemos ofrecer. No omitimos nada con alevosía…

¿Vas a festivales cómo espectador? ¿Qué te atrae o repele de ellos?
Hace tiempo que no voy a festivales. Me hubiera gustado ver el festival donde tocaba Marilyn Manson o el Askena (en Vitoria, España). Soy de quedarme en casa, no me repelen los festivales (!!) pero tengo un perfil misántropo. No tengo problemas en ir a un buen festival pero no me imagino permaneciendo de pie ocho horas …

El anuncio de tus shows en el Gran Rex menciona también la publicación de un nuevo disco para fin de año.
Sí, tenía buenas grabaciones realizadas en este año y el anterior, y también quería cortar un poco con el efecto acústico. Romaphonic no es una declaración de principios definitiva (porque es una grabación casual accidental) y me parecía interesante terminar el año con un disco de rock, mas distorsiones, letras más ácidas, incorrectas y nocturnas. Y esto fue lo que propuse mis amigos y asociados en Warner de España. Lo importante para un disco es tener una fecha en el año para editarse y las más apreciadas son las de fin de año. Pero pudimos terminar la música a tiempo para editarnos en diciembre: son 18 canciones y grabaciones, hay un instrumental de diez minutos… Incluimos una edición (álbum edit) de lo que grabamos para Canción de amor de un día, una de dos que grabamos para la próxima película de Alex de la Iglesia (El bar) y mas cosas que tenía “pendientes”. Casi toda la producción concluyó este año. Ahora estamos en los últimos días, afinando detalles de el arte gráfico. Podría ser el mejor disco del año…

¿Influyó en el disco la gira de Romaphonic?
No, en España tocamos en 12 ciudades. El disco lo armamos en Buenos Aires, aunque hay grabaciones y mezclas de Madrid. Hay otras grabaciones que si tienen relación con la gira del trío de Germán, Antonio Miguel y Martin Córdoba. Hicimos cosas en estudio y grabamos en vivo. Las últimas mezclas y el sonido/color general del disco los terminamos conmigo en Buenos Aires en el invierno, cuando estábamos ensayando.

Finalmente Bob Dylan ganó el Nobel de literatura. ¿Cómo lo viviste? ¿Qué otros músicos te parecen merecedores del mismo premio?
Bueno, escribí una tercera (la editorial mas importante del periódico) en el ABC de España sobre el tema. Escribí algunas de estas editoriales comprometidas este año y la ocasión hizo inevitable otra colaboración mía… Es un espacio importante, dos veces por año la escribe Mario Vargas Llosa (!!). Supongo que el año próximo se va a seguir pensando en Murakami, Roth y De Lillo, no creo que se lo den a un cantante dos veces seguidas. Podría ser Leonard Cohen, pero Dylan sonaba como posible Nobel hacía años. Nadie tendría que estar demasiado sorprendido, tampoco.

Pasaste mucho tiempo en España. ¿Cómo te encontraste al país a tu regreso?
Estuvimos a fin de año y en Semana Santa para acompañar las cuestiones familiares. Pero llegamos a Madrid hace un año y volvimos a Buenos Aires en el invierno, con interferencias. Llegué a acostumbrarme a una vida doméstica en Madrid, con mis mañanas y mis compras de discos, mis visitas al mercado y a comprar el periódico, las tertulias con los tertulianos… Este año me volqué al jazz grabado en los años 50, el hard bop anterior a Kind of Blue (de Miles Davis), aunque no exclusivamente. Ahora escucho Spotify y sus algoritmos en un parlante portátil, mientras cebo mate. Confieso que me costó hacerme a la idea que estaba instalado en Buenos Aires de nuevo. Estamos alquilando un pequeño departamento en Palermo para estar un poco más cerca de las cosas de la ciudad. Con cierta dificultad empecé a darle forma al próximo disco, buscando estudios. Encontré todo bastante caro pero tampoco intente comprar discos (!!!). Digamos que mis gastos son los mínimos y necesarios. Finalmente estamos instalados, disfrutando del barrio, terminando el disco, ensayados y tocando. Hago una vida austera y cultural.