12/10/2019

Wos en Groove: Plan Primavera

Paso a paso hacia las grandes ligas.

Wos

Unos falsos billetes de $2 con la cara de Wos como prócer, que llevan el número de serie 37.093.182 y vuelan por los aires como cotillón en su show en Groove, funcionan como el resumen de la historia económica argentina: símbolos de una supuesta etapa de prosperidad y opulencia convertidos, dos décadas más tarde, en papelitos de colores fuera de circulación pero que representarían nominalmente la centésima parte de su valor original.

Wos es, en sí mismo, el exponente actual de una receta (ingredientes: juventud, conciencia social; sal a gusto) que dista de ser nueva en la música argentina. Pero son sus características propias las que lo destacan: su aparición en el freestyle desde El Quinto Escalón, su carisma personal, un posicionamiento político que -al momento de hacerse conocido para el gran público- iba a contramano de la hegemonía. Hoy, con otros vientos soplando, la salida de su disco CARAVANA y su debut en fechas "individuales" fuera del circuito festivalero parecen llegar en el mejor momento posible.

El show del viernes por la noche, primero de esta etapa, dejó en claro que su llegada a Groove es apenas un paso intermedio. Las 15 canciones del set, distribuidas en dos bloques separados por un intervalo electrónico y luego por un solo funk de guitarra a cargo de Catriel Guerreiro, significaron literalmente toda la producción del artista nacido como Valentín Oliva, desde "Abacanado", su primera composición adolescente, hasta "Klapaucius", un tema aún inédito pero ya con cierto recorrido en vivo.

Ca7riel lidera una sociedad que, junto a Fran Azorai (teclados), Guille Salort (batería) y Natasha Iurcovich (bajo), le otorga una complejidad atractiva a las canciones en vivo: "Luz delito", "Terraza" o "Andrómeda", por caso, sumaron pizcas de rock, funk y chiptune en versiones incluso más potentes que las grabadas. A su vez, una tríada de vientos integrada por Jeanette Nenezian, Juan Canosa y Ramiro Flores le sumó color a temas como "Fresco" y "No va a bajar", y hasta convirtió a un breve bloque de freestyle junto a Acru -con quien también cantó "Animal"- en mucho más que una batalla de rimas.

Con un equipo sólido detrás, Wos se mueve en el escenario con confianza. "Cuando estás mal y escribís una canción hay algo de esa mala secuencia que se queda ahí y se libera", describió en un breve monólogo antes de la oscura "Pantano". Más temprano, al presentar "Protocolo" -el simple que grabó en 2017 junto a Banzai FC- remarcó cómo en ese momento había empezado a notar "las injusticias que luego se fueron acrecentando" en la Argentina.

Es ese ida y vuelta entre el canon individualista de cierta música urbana y la canción de protesta ("Hoy me ocupo de mí / el rap se encarga del resto", canta en la primera; "Sin descansar me voy a levantar y taggearle al facho su puto ataúd", vocifera en la segunda) lo que lo distingue de sus pares generacionales. El público reacciona a la altura: al terminar "Protocolo", que contó con visuales mostrando gráficos con el aumento de la pobreza en el país y hasta a policías de la Ciudad en plena represión, los aplausos se entremezclaron con el ya clásico tema del verano.

Luego de "Púrpura", el hit elegido para los bises, el público que llenó el ex Metrópolis cambió los cánticos a favor de Wos por un "vamos a volver". La frase tiene un sentido político, claro, pero también artístico: el show se repetirá hoy sábado, también con entradas agotadas. De todos modos, ese cruce entre rap, baile y hasta romanticismo que atraviesa su discografía ("Volveré y, aunque sé que arderé en llamas (...) te citaré versos en medio de tu cama", dice en "Terraza") deja bien claro que el salto de este Groove a otros escenarios más grandes es apenas cuestión de tiempo.