28/01/2016

Wiz Khalifa en el Luna Park: hip hop para retuitear

Del amor al odio y del flow al porro.

Wiz Khalifa sube al escenario. Camisa desprendida, cadena dorada, anteojos negros, gorra vasca del mismo color, un porro talle XL y actitud altanera. Después de un amague, la banda que lo secunda da comienzo a “Respect”. “Sólo quiero estar con mis negros fumando faso / sólo quiero estar con una hembra que no tenga Instagram”, rapea directo al mentón Wiz para hacerse cargo primero de la batalla que eligió pelear (el consumo y la legalización de la marihuana), y de una inquietud generacional a la que no puede ser ajeno después (el amor en los tiempos de las redes sociales).

Aunque los primeros sonidos en un Luna Park a medio llenar se oyeron puntualmente a las 21, el espectáculo había comenzado un par de horas antes en Twitter. Wiz pidió que Kanye West no use “Waves” como título para su nuevo disco porque ese era un concepto de Max B, y Mr. Kardashian le contestó con una catarata de tuits en la que, entre otras cosas, lo acusaba de haberle robado el estilo a Kid Cudi. Así de fuerte juega hoy el tatuado de Pittsburgh en la camada sub-30 (Kendrick Lamar, A$AP Rocky y Tyler, The Creator) que se hace un lugar entre los consagrados (Eminem, Snoop Dogg, Dr. Dre y siguen las firmas).

Y en vivo, cuando los 140 caracteres le dejaron su lugar al flow, Wiz también jugó fuerte. “Taylor Gang”, tema que lleva el nombre de la productora que fundó en 2008, puso a prueba al público de un modo casi didáctico. “Taylor” gritaba Wiz, “Gang” respondía el público. El téster de violencia marcó saldo a favor y a partir de ahí todo fue de menor a mayor para el MC. Una nueva referencia canábica llegó con “Roll up” (Rolling Papers, 2011) y un baño de luces verdes que poco más tarde se repitió en “KK”, un PNT a Khalifa’s Kush, su propio varietal de marihuana.

Menos pulido, más crudo, más real. Wiz Khalifa en vivo sonó mucho más… vivo que en estudio. Su verborragia adquirió otra agresividad (“Ass Drop” por momentos derrochó vértigo old school) y en sus remansos melódicos (“When I’m Gone” es una sutil balada r&b) evidenció su admiración por Marvin Gaye. “Young, Wild & Free” y “Most of Us” fueron plano y contraplano: el primero un pop-rap que rozó lo naive, el segundo un mantra que se repitió sobre un beat monolítico y oscuro, casi industrial.

Ya sin su camisa y con un dominio total del público y las tablas, con “No Social Media” sumó paranoia 2.0 ("Nena, voy a tratar de cogerte en un lugar sin social media") y “Work Hard, Play Hard” recuperó el espíritu del freestyle a velocidad supersónica en uno de los puntos más altos de la noche. “See You Again” fue el final cantado (y rapeado). El tema compuesto para la banda de sonido de Rápido y Furioso 7 que se impuso como homenaje a Paul Walker ofició de cierre y su título como excusa para una exigir su regreso en un futuro no muy lejano.

Menos de una hora y media le bastaron a Wiz Khalifa para demostrar que su rol en la embestida millenial del hip hop por la conquista global crece día a día y kilómetro a kilómetro. Fue el primero de los suyos en venir bien al Sur, ahora sólo falta le convencer al resto por WhatsApp.