30/03/2019

Twenty One Pilots y Post Malone en Lollapalooza: el drama (de ser) joven

Entre la épica y la intensidad.

Alive Coverage / Gentileza

Todas las pantallas se encienden con el pop dramático y las instancias de freestyle mientras se prende fuego un auto arriba del Main Stage 1. Los pasamontañas y el clima callejero que propone Twenty One Pilots parece aflojar con "Heathens", una balada con piano, pero es sólo un amague. La grandilocuencia reinará durante todo el set.

"Gracias por invitarnos a su festival", dijo la voz de robot que hizo las veces de presentador oficial. Está programado, como la arenga que el dúo de Ohio le propuso su núcleo de fans centennials que esperó por ellos desde temprano. Sin exagerar: había remeras de la banda en el show de Escalandrum. Como marca distintiva del repertorio, "We Don´t Believe What's on TV" puso a Tyler Joseph a tocar ukelele y desde ahí construir una base de reggae corpulento, que terminó por ensuciarse cuando su coequiper Josh Dun recibió la orden de sumarse.

Es que así plantea Twenty One Pilots su lectura de géneros. Sea desde las visuales, con ellos haciendo mosh y tocando la batería en una plataforma que se elevó sobre el público, o con papel picado volando por el aire, el dúo de Ohio canaliza el drama a partir del maximalismo y la épica. Y la apropiación debajo del escenario le da el visto bueno: en tres años pasaron de tocar a las 5 de la tarde a ser headliners del festival.

Para Post Malone el drama centennial también está ahí y se hace carne en cada una de sus canciones. Pero sobre las tablas no hay socialización alguna, ni siquiera un DJ disparando las pistas: sólo él con su ropa de Argentina. Su debut en Buenos Aires puedo resumirse como el triunfo del home studio. Si sus composiciones son el producto del encierro físico y emocional (¿para qué juntarse con otros si se puede resolver todo desde una computadora?), el show en vivo fue la representación de ese encierro ante las masas.

Desde el inicio con "Broken Whiskey Glass" hasta el final con "Congratulations", el máximo exponente del soundcloud rap hizo de la intensidad su motor. Las rimas y las melodías por momentos se volvieron muy básicas ("Too Young") y en otros de una deformidad poco esperables en un artista mainstream ("No Option"), pero en cada una de ellas Post Malone dejó la piel y la garganta. Entre tanta pista, autotune y trap nebuloso, "Stay" lo tuvo en plan cantautor con guitarra acústica incluida. Cualquier cosa es posible en el universo íntimo del nacido como Austin Richard Post, incluso esa improbable línea de continuidad entre el hip hop, el emo y el country.