30/03/2019

The 1975 y Foals en Lollapalooza: el baile como respuesta

Descargas de energía para atravesar la oscuridad.

The 1975

“¿La gente todavía hace música así?”, se preguntaba la pantalla sobre el final del set de The 1975 mientras las luces sobre el público del escenario principal dejaban en evidencia el baile generalizado. La banda de Manchester tocó nuevamente en Lollapalooza luego de su visita en 2017 para presentar A Brief Inquiry Into Online Relationships, su último disco.

El espíritu de la melancolía colectiva de aquellas primeras canciones dejó lugar a la introspección depresiva e individual del proceso de desintoxicación de drogas de Matthew Healy, el cantante. Sin embargo, el set -iniciado con “TOOTIMETOOTIMETOOTIME” y “Chocolate”- marcó el camino para el resto de la noche: baile con coreografías junto a las coristas y una seguidilla constante de hits.

La puesta en escena fue la que reforzó el concepto del disco. Un rectángulo gigante de luces que, junto a las pantallas, mantuvieron una paleta de grises a lo largo del show. “It’s Not Living (If It’s Not With You)”, una triste oda a la heroína, fue -irónicamente- el único momento en el que los colores invadieron las visuales. Quizás, la forma de demostrar (junto con su impecable performance) que la recuperación es un hecho y que bailando se atraviesa la oscuridad.

Todo lo que no sea salvado, se va a perder. Y Foals, al igual que la premisa que plantean en el título de su último disco, retomó el espíritu de sus comienzos: un rock más directo y por momentos noise que, a lo largo del show, coquetea con el pop bailable de Everything Not Saved Will Be Lost pt. 1. “¿Qué onda guachos?”, se presentó Yannis Philippakis al iniciar el set de su cuarta visita al país.

El show fue una descarga progresiva de energía, donde la nostalgia tremendista del álbum es usada como combustible. Todo deriva en el baile aún sin buscarlo, incluso los pasajes de guitarras más agresivas que son características de su math rock. El momento más alto llegó con “My Number” (Holy Fire, 2013) y “Spanish Sahara” (Total Life Forever, 2010).

Para terminar, mientras Philippakis paseaba por la pasarela interna del público junto con su guitarra, el baterista Jack Bevan se paró sobre su banqueta y, luego de acercarse al borde del escenario, regaló sus palos a una fan que se los pidió desde un cartel.