14/08/2016

Television en el Teatro Vorterix: una noche en "Marquee Moon"

Tom Verlaine y los suyos repasaron casi todo su álbum debut, todavía fresco e inusual casi 40 años después.

Que Tom Verlaine es un tipo muy particular no es algo para escribir con un cartel de breaking news. Aunque fueron él y su excompañero Richard Hell quienes abrieron las puertas del C.B.G.B.’s neoyorquino para la primera camada del punk y la new wave, mientras todos y cada uno de los artistas que pasaban por ahí -Patti Smith, los Ramones, Blondie- publicaban sus discos debut, Television ensayaba casi maniáticamente y esperaba el contrato discográfico adecuado. Finalmente, Marquee Moon salió a principios de 1977, cuando ya del otro lado del Atlántico los ecos del punk se habían convertido en un escupitajo al sistema imposible de esquivar.

Pero Verlaine, cantante, guitarrista y compositor del cuarteto, tampoco tenía demasiado que ver con esos muchachos que elegían mostrar su desencanto con la sociedad a través de canciones cada vez más rápidas y letras lo más feroces posibles. Este nativo de Nueva Jersey tenía más interés en el jazz vanguardista y una férrea decisión de hacer las cosas a su modo. Por todo eso -y unas cuantas cosas más-, el demorado Marquee Moon es un disco tan inusual y tan grandioso: las guitarras de Verlaine y Richard Lloyd (quien dejó la banda en 2007) establecían un diálogo sin precedentes, en el que los géneros y las técnicas sólo se convertían en materia maleable para la creación. Con absoluta lógica, el álbum aparece bien alto en las listas de mejores debuts de la historia o de lo más destacado de los 70.

Y fue ese disco el que Television se dedicó a repasar casi en su totalidad en su segunda visita a Buenos Aires. Justo lo contrario de lo que había sucedido en su primera llegada a la ciudad, cuando apenas sonaron tres canciones de esa obra monumental, pero sí cuatro inéditos y un cover... Verlaine estaba al tanto de que el público porteño había quedado un tanto decepcionado por la elección de la lista de temas en esa ocasión, entonces esta vez solamente (¡¿solamente?!) dejó afuera a "See No Evil", y completó el set con dos inéditos más una canción del tercer y epónimo disco de la banda, "1880 or So". Ni una de Adventure, segundo opus del cuarteto, pero no daba para quejarse demasiado...

El comienzo con "Prove It", pese a algunos desajustes del sonido, estableció el clima de una noche redonda: el guitarrista Jimmy Rip, reemplazante de Lloyd y orgulloso habitante de Buenos Aires, puso en claro que su técnica rockera es impecable, pero que también le da el cuero para permitirse sutilezas cuando le toca apoyar a Verlaine. El baterista Billy Ficca, como en el disco, usaba su mano derecha de modo trepidante sobre el cuerpo (no el parche) de la chancha, mientras el bajista Fred Smith, se dedicaba a llamar lo menos posible la atención; como siempre, un sólido cimiento para sostener las excursiones sonoras de sus compañeros. La sobriedad en el aspecto de músicos y escenario, y las luces tenues e inalteradas durante todo el concierto, mandaban un mensaje claro: cero "espectáculo", el centro está en la música.

La sonrisa del cantante apareció cuando todos los presentes corearon parte de la melodía de "Elevation" -"son el mejor público", soltó después-, justo antes del estribillo en el que la banda entera se adelanta medio compás y deja en offside quienes no conocen el tema a la perfección. La frescura guitarrera de "Venus" demostró haber resistido el paso de los años,  y el solo de Verlaine en "Torn Curtain" fue descomunal, tanto por lo inusual de su enfoque como por la emotividad a la que llevó a la canción, ya impresionante de por sí. Para "1880 or So" (la primera de la noche que no era de Marquee Moon), el lucimiento quedó para las manos y la sensibilidad de Rip, y luego fue el turno de la primera inédita: "I'm Gonna Find You", que el vocalista presentó diciendo que se habían "olvidado de grabarla" en su álbum debut. De hecho, el tema -de concepción bluesera- era parte del repertorio inicial de Television, de la época en la que Hell se hacía cargo del bajo.

A diferencia de lo que había sucedido en la primera visita de Television, la todavía inédita "Persia" esta vez se convirtió en una suerte de suite que duró 20 minutos en los que las guitarras de Verlaine y Rip fueron y vinieron por fraseos orientales, pero también por lejanas galaxias y sucios callejones. La única canción "nueva" de la lista, entonces, funcionó como corazón de un concierto que en su mayor parte estuvo dedicado a volver a insuflarle vida al descomunal álbum debut de Television. Y si alguna vez ve la luz el cuarto disco del grupo -que Verlaine posterga todo el tiempo-, probablemente tenga su motor en "Persia".

Tras "Guiding Light" y antes de un movilizador bis con "Friction", el inconfundible ida y vuelta de guitarras de "Marquee Moon" -y otra vez los coros para la melodía y la sonrisa de Verlaine- fue la explicación para esa parte de la letra que dice "yo estaba escuchando / escuchando otra cosa". Aunque su gran obra esté a punto de cumplir 40 años y no haya publicado más que tres discos en toda su carrera, Television siempre fue "otra cosa". Y mientras Verlaine así lo decida, seguirá siéndolo.