05/05/2017

Sting en el Hipódromo de Palermo: apto para todo público

Un inglés en Buenos Aires, otra vez.

Gentileza DF Entertainment

A finales del 2007, The Police dio sus últimos dos shows en Buenos Aires como parte de la esperada reunión de Sting, Stewart Copeland y Andy Summers. El registro de esas noches demostró el intenso afecto del público hacia ellos ellos -el trío ya se había presentado en la Argentina tres veces en 1980, incluido un recital en Mar del Plata-, y quedó plasmado en el DVD Certifiable: Live in Buenos Aires. Y si bien la banda con la que el cantante y bajista se presentó anoche en el Hipódromo de Palermo no fue la misma, el repertorio se asemejó en un gran porcentaje, al igual que el cariño que recibió. Pero la comparación termina ahí: con el inglés acompañado por músicos prolijos pero relegados a un segundo plano, muchas de las canciones se mantuvieron en pie gracias a su voz, el mejor instrumento de la noche.

Bajo una intensa neblina que ayudó a preponderar los halos de luz reflejados desde escenario, "Synchronicity II" marcó el comienzo del show, al que asistieron tanto padres nostálgicos como hijos con gustos musicales heredados. El bajo de Sting en "Spirits in the Material World" amparó a "Englishman in New York", que lejos de su versión jazzera, arrancó los coros de los presentes en clave The Police y un colchón de guitarras new wave. Tras "I Can't Stop Thinking about You", corte de su último disco 57th & 9th, el cantante se tomó un momento para hablarles a los presentes por primera y casi única vez: "Buenas noches, mi querido público argentino. Me siento muy feliz y honrado de estar en Buenos Aires", exclamó en un español forzado.

"I Hung my Head", de su disco Mercury Falling y luego versionada por Johnny Cash, sirvió de antesala al primer momento meloso de la noche con "Fields of Gold", donde más de uno aprovechó para recordar sus asaltos adolescentes. "Petrol Head" y "Down, Down, Down" retomaron la senda de su último álbum, seguidos por "Shape of my Heart", otro momento de encendedores al cielo.

La anémica versión de "Message in a Bottle" ayudó a demostrar a la perfección la diferencia entre los músicos que lo acompañan y el trío que lo llevó a la fama, aunque a su vez expuso el estupendo estado de conservación en el que mantiene sus cuerdas vocales. Luego, durante algunos minutos las pantallas dejaron de mostrar a Sting para darle lugar a su hijo Joe Sumner, guitarrista de la banda del papá, cantando una pobre versión de "Ashes to Ashes", de David Bowie.

Sobre el final, "Walking on the Moon" y "So Lonely" recobraron algo de la magia perdida de The Police, pero fueron superados por la versión de "Roxanne", en lo que fue el mejor momento de la noche. "Every Breath You Take" regaló el video souvenir para el mar de celulares ascendentes y, tras volver al escenario por segunda vez, "Fragile", con Sting tocando la guitarra, cerró el recital de una manera tan íntima y complaciente como apagada. Porque la rebeldía es cosa del pasado, ahora padres e hijos pueden compartir un mismo recital sin tirarse de los pelos.