31/03/2019

Sam Smith y Troye Sivan en Lollapalooza: pop para las masas

Deberían hacer un dueto.

Sam Smith

Sam Smith tiene una voz privilegiada para la clase de pop que hace: sin que se le note esfuerzo alguno, puede pasar de ciertas profundidades cavernosas a un falsetto que jamás pierde afinación. Convertido en estrella global desde que asomaron sus primeras colaboraciones con Disclosure, cuenta además con una banda que siempre juega para él. Y entonces su show en Lollapalooza arrancó con el público encendido, gracias a los hits “Dancing with a Stranger” y “I’m Not The Only One”.

“Oh, mi dios, no puedo creer cuánta gente hay aquí, es una locura”, dijo mientras los beats que venían desde el Perry’s Stage se le mezclaban con sus palabras. Pero los vaivenes de un show demasiado largo para la cantidad de repertorio que tiene el inglés hicieron que una suerte de marea constante se alejara desde el Main Stage 2 hacia otros rumbos. El cantante por momentos era Funky Smith, en otros Zzzzzam Zzzzmith; a veces bailoteaba y jugaba con sus coristas, en otros exageraba poses de diva. Su caudal vocal permanecía inalterable, eso sí.

Hacia el final, Sam Smith regresó sobre sus hits iniciales, con “Too Good at Goodbyes” y “Stay with Me” como puntos altos de ese tramo. Pero a esa altura ya no quedaba frente a él más que la mitad del público que había arrancado algo más de una hora antes. Quizá le haya jugado en contra el ambiente, porque muchas de sus canciones piden un teatro a gritos. El público más fanático, de todos modos, disfrutó del debut del cantante inglés en la Argentina casi tanto como él, que no dejó de sonreir un solo segundo.

Más temprano, mientras la primera gran multitud del día se convocaba frente al segundo escenario principal, Troye Sivan levantaba la vista y decía perplejo al terminar “Seventeen” y “Bloom”: “Desearía que mi mamá y mi papá estén aquí. Esto es una completa locura. Ah, por cierto, me llamo Troye”.

El ex youtuber australiano de 23 años no sale de su asombro durante su paso por Buenos Aires. Agotó su sideshow en un Niceto caluroso y desbordado y hoy, en la segunda jornada de Lollapalooza Argentina, confirmó la gran cantidad de público que tiene aquí. “No entiendo cómo no vine antes, espero volver pronto”, dijo.

Su setlist se dividió en dos partes: en la primera, vestido con un impecable sweater y saco a pesar del calor, paseó por todo el escenario con su pop bailable y estribillos de canto generalizado. En la segunda, ya de musculosa y pantalón de cuero, Troye se tomó su tiempo para compartir sus baladas cargadas de historia personal: “Permitan que me ponga sentimental. Bueno, soy gay, y cuando era más chico eso me asustaba mucho. Escribí esto pensando en mi yo de aquel entonces”, contó para presentar “Heaven” y terminar con todas las banderas de la comunidad LGBTIQ en alto tanto en el público como en las pantallas gigantes.