05/03/2019

Rock en Baradero, día 3: el festival de la canción

La jornada final puso a los hits en el centro de la escena.

Juan Parra
Rock en Baradero

“Esto que hace unos años era de unos locos, hoy se transformó en un ambiente familiar. Todos disfrutando en paz, como tendría que ser siempre”, le dijo el Mono Fabio de Kapanga al público presente en la tercera jornada del Rock en Baradero 2019. Si el primer día había predominado el público stone y el segundo fue el turno del indie, la grilla del tercero congregó a familias enteras que se acercaron a disfrutar de artistas diversos con un sinnúmero de hits radiales, amparados por la tregua que finalmente dio el clima.

La escena en el anfiteatro municipal durante el lunes a la tarde se veía muy distinta a la de los días anteriores. El pasto exhibía un color marrón y pequeños charcos de barro, y las telas del escenario prinicipal se habían desprendido. Por la reprogramación de Babasónicos la producción decidió cerrar el espacio alternativo, cancelando las presentaciones de Todo Aparenta Normal, Nene Almíbar y Victoria Bernardi, entre otros. Con el cielo despejado casi por completo, los asistentes se fueron congregando tímidamente, todavía acobardados por la empapada del día anterior.

El blanco marfil de la guitarra Les Paul de Lula Bertoldi fue el único tono en cortar con el rojo y negro que atravesaba los vestuarios y la escenografía de los Eruca Sativa. El power trío sacó a relucir su lado más potente con el bajo slapeado de Brenda Martín, la voz por momentos nasal o gutural de Bertoldi, y el sustento rítmico de Gabriel Pedernera. Acorde a su manera performática de militar el cupo femenino en los festivales, el trío pasó a segundo plano cada vez que invitó a una artista a escena. En el centro del escenario, como para demostrar que talento femenino en el país sobra, pasaron la cantante y tecladista Gimena Álvarez Cela, la guitarrista Naná Arguén y la rapera Kris Alaniz.

Coti salió al escenario con un sombrero de vaquero para inaugurar el flanco más cancionero de la jornada. “Antes que ver el sol”, “Otra vez” y “Nada fue un error” fueron coreados por grandes y chicos, que empezaban a colmar el predio. El rosarino no había terminado de despedirse cuando Estelares apareció en escena. Manuel Moretti y el rosarino se saludaron de un escenario a otro: “gracias por dejarme el escenario caliente”, agradeció el juninense, para luego repasar hits como “Tanta gente”, “Aire” y “Un día perfecto”.

Los Pericos hicieron lo propio, tocando éxitos como “Runaway” y “Eu vi chegar” de la mano de un Juanchi Baleirón que supo mover los hilos de su público a la perfección. “Son un público muy…. obediente”, los gastó; luego, el Mono de Kapanga subió al escenario para cantar “Home Sweet Home” a dúo.

Finalmente llegó el momento que los reincidentes del día anterior habían ido a buscar: Adrián Dárgelos vistió un look con reminiscencias pop de inicios de los 2000 (pantalón de motocross en tonos flúorescentes y campera blanca) para la hora y diez minutos de show que les permitió la reprogramación. Su experiencia sobre el escenario se plasma directamente en su juego con el pie del micrófono: lo empuja hacia adelante, lo deja caer hasta un ángulo de 45 grados, y luego lo pisa, trayéndolo de vuelta. Termina la gracia con una patada al costado y vuelve a cantar.

El frontman de Babasónicos casi no habló en toda la noche, pero su conexión con el campo fue total, con reverencias, arengas y saltos que hipnotizaron a los presentes sobre una base de sonidos electrónicos que por momentos invitaban al trance, y en otros a corear himnos (“Y qué”, “Putita”, “El colmo”) y temas recientes (“La pregunta”, “Trans-algo” y “Cretino”).

La Delio Valdez dio testimonio del poder unificador de los ritmos latinos: remeras de La Beriso, gorras de Eruca Sativa y fanáticos babasónicos bailaron al compás de la cumbia colombiana de la orquesta liderada por la ex Bandana Ivonne Guzmán. En el mismo escenario, El Kuelgue hizo gala de su típico repertorio festivalero, con la reciente incorporación a guitarra y voz de “Parque acuático”, tema que pendula entre la nostalgia y la crítica, recordando a Movicom, a Orteguita y a Páez: “¿Te das cuenta? Volvimos a vivir en los 90”. Fieles a su humor irónico, pasaron por una ronda de chistes que tuvieron como destinatario encubierto a Rolo Sartorio, de La Beriso. “Vamos a hacer un chiste de minorías", arrancó Julián Kartún, para luego amagar: "una minoría le dice a la otra algo totalmente ofensivo”. “Vamos con uno de veganos”, bromeó después.

Conectando con todas las generaciones, Kapanga lideró una fiesta que el Mono definió como “ATR: a todo rocanrol”. Los éxitos “El universal” y “Ramón” fueron coreados por todos, antes de cerrar con “El mono relojero”, que el carismático vocalista transmitió en vivo por Instagram, sacando chapa de sus dotes de millennial. En el cierre de la noche, Rolo Sartorio lideró a La Beriso a través de canciones como “No me olvides” y "Traicionero”. Con “Ella” -su tema sobre la violencia de género- el show, y el fin de semana XXL, llegaron a su fin.

Fotos de Indiaph y Anabellafc (Rock en Baradero / Gentileza) y Juan Parra.