03/03/2019

Rock en Baradero, día 1: es menester que sea rock

La 25, Riff y Guasones armaron su propio carnaval.

Juan Parra
Rock en Baradero

Los escenarios bautizados bajo el nombre de una plataforma de streaming, una cerveza y un fernet fueron la representación perfecta del día 1 de Rock en Baradero: una playlist de rocanrol en modo aleatorio y la promesa de un trago fresco en carnaval fueron suficientes para que 10 mil personas se congregaran en el Anfiteatro Municipal de la ciudad bonaerense.

Con La 25, Riff y Guasones como los platos fuertes, la organización del festival optó por un lineup bien rockero para la primera jornada, como para que los trapos se desgastaran de tanto agitar. Cada tanto, a modo de descanso, aparecieron destellos de reggae, rap y canción rioplatense.

Los momentos más convocantes de la jornada llegaron después de las 23 y tras el buen show de Nonpalidece: una guitarra electroacústica tocó una vuelta de blues en clave rock y Facundo Soto se dispuso a cantar a voz pelada “Me gusta ese tajo”. El homenaje a Pescado Rabioso duró medio tema, pero fue el predecesor de un cierre de jornada signado por la nostalgia. La presentación de Guasones fue breve y varios de sus éxitos quedaron fuera de la lista, pero un sonido sólido (que se expandió a todas las bandas), y mucha improvisación de guitarra y Rhodes sobre bases bluseras hicieron de su presentación una de las destacadas de la noche. Su público, sin embargo, quedó pidiendo más.

La nostalgia se hizo eco en los presentes cuando llegó el turno de Riff. Jaf tomó el micrófono para entonar los primeros versos de “Dios devorador”. La “versión 2018” de la histórica banda es un compuesto de dos generaciones: Nicolás Bereciartúa (hijo de Vitico) le hacía la segunda guitarra a Luciano Napolitano (que ocupaba el lugar de Pappo, su padre), mientras Juanito Moro (hijo de Oscar Moro) marcaba el ritmo desde la batería. Adelante, la vieja guardia Jaf-Vitico lideró el regreso, por el que pasaron otros hits como “Sube a mi voiture”, “Susy Cadillac” y “Que sea rock”.

El cierre fue con La 25 que, a juzgar por las remeras y los pilusos, había congregado a un gran porcentaje del público asistente. Los quilmeños pasaron lista de muchos de sus hits y anunciaron su próxima gira, llamando a su gente a seguirlos: “En cada lugar, un 25, en cada ruta, otro 25”. Hacia el final, desde un video proyectado en las pantallas, Diego Maradona pronunció la frase “Hasta la victoria siempre”. Y así debe haber sentido su presentación en Rock en Baradero la banda stone.

La jornada había arrancado a las 14.30, cuando el único refugio del sol eran las sombras que proyectaban los escenarios. El rock barrial se hizo presente temprano con los uruguayos Once Tiros, que inauguraron un pogo todavía chico pero enérgico. Luego de una presentación carnavalera de La Josefita en el tablado más alejado, llegaron los Militantes del Clímax: virtuosismo instrumental, jazz, funk y las rimas de El Abuelo siempre cargadas de protesta, porque “ser MC es siempre hablar así, de eso no hay duda”.

El público de Cruzando El Charco disfrutaba tranquilo de un repaso por el repertorio de rock melódico de la banda cuando que se vio invadido por el pogo del público de La Cumparsita, que por un desperfecto en su transporte no había llegado a dar su show. “Nos enteramos que a unos amigos de La Plata se les rompió el vehículo que los trajo hasta acá, así que esto es improvisado, vamos a ver que sale”, explicó Francisco Charco antes de invitar a los músicos al escenario. Los invitados cantaron “Circunvalación”, y una camiseta de Gimnasia y Esgrima se agitó en primera fila para coronar el encuentro platense.

Un rato después, El Plan de la Mariposa aportó un poco de su “rock libre” a la tarde que empezaba a caer, con un repertorio basado casi íntegramente en temas de su último disco Devorando intensidad, con la excepción del clásico “Romance con el desapego”.

Con la caída de la noche y la subida de Pier al escenario se alzaron las banderas, que en adelante solo se multiplicarían. “Sacrificio y rock and roll”, “Jaque mate” y “La ilusión que me condena” alcanzaron intensidad entre el público. Apenas terminó la presentación de los Cerezo, en el otro escenario principal salió a escena Toti Iglesias con una bandera argentina como capa y un antifaz negro pintado en la cara.

El set de Jovenes Pordioseros incluyó, además de los temas de la banda, versiones de “Ñam fri frufi fali fru” de los Redondos, “Intoxicado” de Viejas Locas y un curioso medley -que extrañamente funcionó bien- de “Paint It Black” de los Stones con “Por lo que yo te quiero”, que popularizó La Mona Jiménez. Con una energía insólita para alguien con asma, Toti recorrió la distancia de un escenario a otro ida y vuelta, mientras el público lo seguía con la mirada cuando el show terminaba.

Los Gardelitos hicieron el último esfuerzo de agite antes de la llegada de Nonpalidece, con el que los brazos que agitaban las banderas pudieron descansar. Con una gran banda en escena y el único toque de reggae de la jornada, los de Tigre se dieron el gusto de invitar a Luis Alfa de Resistencia Suburbana para cerrar con “Cuidado a quién votás” y un saludo al presidente.

Fotos: Juan Parra, Anabellafc, Indiaph e Ivo Zentner.