25/02/2020

Rock en Baradero 2020 en cinco frases de canciones

Y que el silencio se convierta en carnaval.

Gentileza
Rock en Baradero

Durante tres jornadas, más de 30 mil personas se reunieron en la sexta edición del Rock en Baradero, el festival más grande de la provincia de Buenos Aires. Con Ska-P, La 25 y Los Auténticos Decadentes como los platos fuertes de cada uno de los tres días, el lineup supuso una confluencia de géneros que incluyó nuevas voces y artistas de larga trayectoria.

Disímil, múltiple e inabarcable, quienes mejor pueden definir al festival son las propias canciones. A continuación, el Rock en Baradero en cinco frases.

Cae la tarde del sábado. Una pareja se enreda y desenreda en vueltas de rocanrol. Con las manos enlazadas dibujan, frente a ellos, la mitad del trayecto de las agujas de un reloj. De las 12 a las 6, media vuelta, y a las 12 una vez más.  A su lado asoma, tímido, uno de los primeros pogos de la tarde.

Debajo de unos anteojos negros y un sombrero beige, Ricardo Tapia, de La Mississippi, anuncia que se viene “media horita de rocanrol y blues”. Se queda corto. El primer día del Rock en Baradero fue una oda al rock barrial. Aquel que por momentos parece desaparecer detrás de nuevos géneros que lo sobrepasan en reproducciones en plataformas digitales, pero que demuestra su descomunal poder de convocatoria siempre que sus referentes asoman en algún festival de rocanrol del país...

Después del show de La Mississippi, el desfile rockero estaba lejos de terminar.  Otras bandas de la escena como Cielo Razzo, La Cumparsita, Ojos Locos, De La Gran Piñata y Los Pérez García, entre otros, pusieron lo suyo antes del cierre de La 25 y Los Gardelitos.

Los liderados por Junior Lescano desplegaron todos los recursos a los que pudieron echar mano para el punto cúlmine de la noche. Un cuarteto de cuerdas del Colón interpretaba en loop la introducción sombría de “Cruz de sal”, mientras cuatro bailarinas adolescentes con polleras blancas daban vueltas de ballet, como breves destellos de luz en la oscuridad más lúgubre. Escondido debajo de una capucha negra, Junior enfiló hacia el escenario para dar vida a un setlist donde no quedó afuera casi ninguno de sus hits: “La rockera”, “Hasta la victoria siempre” y una versión de “Solo voy” (acompañado de Martín, cantante de Ojos Locos) fueron vitoreados entre trapos y banderas.

Al día siguiente, Las Pelotas dio un show potente y prolijo. Daffunchio, enaltecido pero en sintonía con su público, repasó viejos y nuevos temas, antes de un cierre con “Capitán América” y “Brilla”.

Los referentes del indie toman las formas más diversas y su punto en común debe encontrarse en algún lugar del inconsciente colectivo, pues no está en la superficie. En la escena hay lugarcito para todos.

El día 2 del Rock en Baradero supuso un recambio: los atuendos vintage y las caras bronceadas debajo de anteojos de sol reemplazaron los trapos. El baile estático ocupó el lugar del agite rockero. Hasta Bandalos Chinos. Como gran maestro de ceremonias, Goyo Degano supo arengar a su público, que derribó las barreras de lo cool, y se entregó a los cantos a los gritos y los saltos en el lugar. La performance, el carisma y un setlist poderoso de 40 minutos demostraron que la banda se ha transformado en una de las más festivaleras de la escena.

En el escenario principal, El Kuelgue tocó un set que incluyó clásicos como “Bossa n’ People” y los más recientes “Chiste” y “Parque acuático”. Conociendo Rusia hizo gala de su repertorio romántico de estribillos pegadizos, acompañado de la pujante Feli Colina en coros y los grandes comodines de la escena indie Fran Azorai en teclados y Guille Salort en batería.

El atardecer del día dos sorprendió a Baradero entre nubes grises y el pop electrónico de Peces Raros. Con una experiencia inmersiva de luces, visuales, y coros cantados a modo de mantra, los platenses presentaron un show impersonal, con sus siluetas como meros contrastes, en una secuencia en la que el único protagonista fue el propio show. Juana Molina rompió con el pulso cuadrado del rock del día anterior, desplegando un repertorio innovador desde lo rítmico. La repetición de las looperas y una armonía jugada parecían iniciar lentos procesos de hipnosis en los expectadores.

Algunas propuestas de la escena encontraron su espacio en el tercer escenario, el único apartado del resto. Fue el caso de Mi Amigo Invencible, que dio un show demasiado breve pero rico en matices, que resultó ser la calma después del agite de El Kuelgue. Como precursores del manso indie mendocino, los invencibles abrieron las puertas a Gauchito Club, que se presentó al día siguiente con un show histriónico y divertido, en cuyo ADN pueden encontrarse elementos de órdenes distintos, como Los Auténticos Decadentes y El Kuelgue.

Somos hijos del rock, aprendimos de la generación anterior. Somos una generación nueva”, agita Agustín Cruz, alias Acru, desde el segundo escenario. Con 21 años, el referente del hip hop argentino comprendió la necesidad de tejer puentes entre escenas. Salteando la barrera del género, impactó con su rap crudo, desprovisto de autotune. Entre consonantes percutidas y flows milimétricos, escupió un mensaje preciso que dio cuenta de la filosofía hip hop. Como intentando derribar prejuicios, aclaró: “no somos batallas de freestyle. Ni misoginia ni homofobia a la hora de rapear. Venimos del mismo lugar pero somos distintos”.

La música urbana se abrió camino en el Rock en Baradero y pisó fuerte. Las barras de hip hop se mezclaron con la cumbia cuando por sus escenarios pasaron Sara Hebe, con su rap combativo de trinchera, y Miss Bolivia, que presentó un costado más festivo de la misma lucha. Ambas artistas activaron a todo el predio cuando pasaron sus hits “El marginal” y “Tomate el palo”, respectivamente.

Los Militantes del Clímax dieron una clase de rap funk y, hacia el final, Acru se acopló a sus filas con un freestyle preciso “para que la familia del hip hop termine junta”. Arquero, por su parte, cruzó el charco para traer al escenario su propuesta rap desde el Uruguay.

Momentos antes de subir al escenario principal en el cierre del día 2, Los Auténticos Decadentes recibieron un doble disco de platino por su último disco en vivo, Fiesta nacional.

Después del reconocimiento, los liderados por Cucho Parisi salieron al escenario de Rock en Baradero envalentonados con un tridente ofensivo difícil de igualar: “Somos”, “Cómo me voy a olvidar” y “Pendeviejo” revolucionaron el Anfiteatro Municipal. Durante lo que quedó de la noche, los hits se sucedieron en continuado, coreados por chicos y grandes, hasta cerrar con aquella loa a la vagancia que es “La guitarra”.

Con el terreno allanado tras la contundente presentación de Cadena Perpetua, la performance más punk que de costumbre de Árbol y el carisma del Mono de Kapanga (banda con asistencia perfecta en las seis ediciones del festival), el público estaba listo para el gran cierre de la jornada.

Pulpul vestía una remera de Santiago Maldonado, Joxemi una de 2 Minutos. El vestuario de los dos referentes de Ska-P dio cuenta, de un pantallazo, de la filosofía que los acompaña desde sus inicios: el tomar la voz de los oprimidos y el contacto cercano con las luchas latinoamericanas. Plantados en pose punk rock, con eventuales lenguas afuera y ceños fruncidos, pasaron lista de su inagotable lista de himnos de protesta durante dos horas.

Eloi Yebra salió a escena en personaje. Pulpul lo presentó con la frase “Aunque nadie le votó, es el rey de España. El público lo abucheó como en una obra de teatro antiguo. Sonó “Jaque al rey” y Yebra fue expulsado. Un par de temas más tarde, apareció como torero. Su destino fue ser banderillado, sacrificado, y arrastrado fuera del escenario por Txikitin. Luego encarnó a un obispo que, metamorfosis mediante, devino buitre y desplegó un par de grandes alas negras. Es que cuando el enemigo se vuelve visible es más fácil hacerle frente. Visibilizarlo es, justamente, la especialidad de Ska-P.

“A la mierda” y “El vals del obrero” fueron la última chispa en que estallaron los pogos antes de dejar descansar al suelo del Anfiteatro Municipal hasta la próxima edición de Rock en Baradero.