04/02/2018

Rock en Baradero 2018, día 2: yo quiero estar con vos

En la variedad está el gusto.

Cecilia Salas
Rock en Baradero 2019

Si la primera jornada del Rock en Baradero 2018 había puesto el foco en la distorsión, la del sábado ofreció todo lo que se puede esperar de un megaevento veraniego: variedad y alegría. Desde bien temprano, cuando bandas como Lo Funebrero, Rivales o Tamboor buscaron marcar la diferencia con una presencia escénica llamativa, el autodenominado "festival de tus vacaciones" intentó hacer honor a su eslógan.

Así, la propuesta artística de la fecha navegó en modo shuffle entre artistas tan diversos como Cielo Razzo, Louta, Los Caligaris y Nonpalidece. El logo de la plataforma de streaming que coronaba uno de los dos escenarios del Anfiteatro actuaba, casi sin quererlo, como sello de aprobación de ese maridaje de estilos.

En plena tarde, mientras una hidrolavadora disparaba chorros de agua al campo para aplacar el calor, los dos escenarios del predio se abroquelaban detrás de un objetivo común. Perras on the Beach, Louta, Usted Señálemelo y El Plan de la Mariposa acercaron a Baradero el "estado del arte" del indie nacional, de orígenes geográficos diversos (de Mendoza a Necochea) pero con clara presencia porteña.

Con un cúmulo de fans propio, el bloque articuló sus propios saltos estilísticos, de los coqueteos con el trap ("para los rockeritos de cartón") de Bruno Beguerie en Perras... al juego rupturista de Louta, pasando por la oscuridad guitarrera de la banda de Juan Saieg y la solidez compositiva de los hermanos Andersen. No sería sorprendente que, más temprano que tarde, este "festival dentro del festival" ascienda al prime time.

"Voy a hablar como un millenial. ¡Guatafac! ¡ATR! ¡LOL!". A los 48 años, y con casi tres décadas al frente de Kapanga, el Mono entiende el juego a la perfección. En el anteúltimo turno de la noche, el hombre tira guiños a todos los segmentos de público presentes (del clásico minicover de "Caballero rojo" a un "¡Baradero, tamo activo!" al inicio del show), juega con el pie del micrófono, se ríe sobre su supuesta imposibilidad de pronunciar la palabra Spotify, invita al escenario a su hijo Tobías y hasta versiona "Chico común", el hit de La 25 que no tocaron sus creadores.

Bajo el mismo esquema de desfachatez y éxitos perennes, Turf cumplió con creces. Joaquín Levinton no es el Mono, pero sabe qué ofrecerle al público festivalero: una catarata de hits -de "No se llama amor" a "Loco un poco"-, la arenga para la formación de un círculo despejado en el campo para "Yo no me quiero casar, ¿y usted?", y hasta alguna frase digna del personaje: "Les deseo feliz Navidad, que ya pasó, pero para Pascua falta mucho", comentó sobre el final.

"Troilo y Keith son lo máximo, me gusta el rock bien cuadrado / no hay nada como mi Gibson Les Paul", canta Junior Lescano en "Cómo me gusta" (El origen, 2013), una de las canciones que integró el set de La 25 en Baradero. Con más de dos décadas de trayectoria en sus espaldas, los de Quilmes tienen una virtud indiscutible: no intentan mostrarse como lo que no son.

Esa franqueza -reflejada en una lista plagada de golpes de efecto para propios y extraños, de "Cruz de sal" y "Me voy a quedar" al hit radial "Solo voy"- actuó como contrapunto efectivo de artistas como Cielo Razzo o Cruzando el Charco, en donde el rock clásico suma aportes de otros géneros cercanos.

"¿Esta también es de él?", le preguntó un muchacho a su novia, con la mirada incrédula hacia el escenario principal, mientras sonaba "Lento", la canción popularizada por Julieta Venegas. Lo de Coti fue casi evangelizador: un set breve aunque lo suficientemente contundente como para eliminar prejuicios y explicitar el rol del rosarino como creador de hits incombustibles.

Dos horas más tarde, Los Caligaris generaron la misma capacidad de sorpresa. Para quien apenas unía a los cordobeses con la clásica "Nadie es perfecto", la presentación en Rock en Baradero permitió unirlos con otra serie de éxitos fiesteros ("La montaña", "Asado y fernet", "Todos locos") de su autoría.