12/08/2016

Public Image Ltd en el Teatro Vorterix: lo que el mundo necesita

(Post) punk not dead.

Viktoria Lagos / Prensa

John Lydon sube al escenario de Teatro Vorterix a las 21, puntual. Viste camisa celeste, corbata de tonos metalizados que hacen juego con su pelo dorado, chaleco de traje gris y una suerte de babuchas del mismo material y color. Despliega las letras de sus canciones en el atril ubicado delante de su micrófono, se acomoda los anteojos y entona en su gola perfectamente inglesa los primeros versos de "Albatross" ("Cámara lenta, cámara lenta / liberándome de los albatros"). Pero hay algo que excede ese look de snob de galería de arte contemporáneo. Cuando clava la mirada en punto fijo y su voz comienza a corromperse, asentada en una banda que edifica su propio paredón infranqueable, lo que aflora es la complexión de quien supo ser la escoria más grande para el establishment británico.

Si cuando Lydon lideraba a los Sex Pistols bajo el seudónimo Johnny Rotten (Juanito El Podrido) se encargó de decretar que ya no había futuro, cuando abrazó su verdadero nombre y formó Public Image Ltd se dedicó a construirlo. Mientras la lógica interna de su primera banda hizo que todo oliera a estafa después del primer disco, PiL le exige a su alma mater una obra que se prolongue en el tiempo y sustente sus propios preceptos. Tal vez por eso, al tema que dio inicio al show (editado en el imprescindible Metal Box, 1979) le siguieron dos de su cosecha más reciente, "Double Trouble" y "Know Now": 36 años de diferencia, la sangre igual de caliente.

Para virar el barco hacia nuevas olas, el guitarrista Lu Edmonds cargó de osciladores el saz, una suerte de pariente asiático del laúd, sobre una base mutant disco de la época en la que PiL se animó al alternative dance (This Is What You Want... This Is What You Get, 1984). Sin embargo, fue otra vez la voz de Lydon la encargada de cortar con tanta dulzura desde el título a modo de disclaimer: "Esto no es una canción de amor". Para seguir con la travesía en contra de la nostalgia, la guitarra ¿ricotera? de "Deeper Water" y  el spoken word teatral de "Corporate" oficiaron de nuevo salto al tercer milenio.

A la manera de un perfecto manipulador, Lydon, ajeno a cualquier urgencia, fue oscureciendo el repertorio de forma gradual. Los temas se convirtieron en jams macabras con la repetición como principal elemento perturbador. Después de "Warrior" y "I'm Not Satisfied", el descenso a las tinieblas tocó su pico de sordidez con "Religion", del debut de PiL en 1978. Scott Firth -exsesionista de las Spice Girls- se calzó el contrabajo, y puso en marcha pseudo groove monolítico y distorsionado para que Lydon encarnara a un predicador endiablado dando su salmo más pagano: "Esto es religión / hay un mentiroso en el altar / los sermones nunca fallan / esto es religión, tú religión".

Una vez que el clima no podía ser más opresivo, a Lydon y su banda de músicos y sampleos no les quedaba otra cosa que levantarse, entonces llegó "Rise" (Album, 1986). El exlíder de los Sex Pistols hizo su último buche con vino, lo escupió en el centro del escenario y erigió sus dudas sobre los golpes heroicos de Bruce Smith. Cargado de modernidad ochentosa y un estribillo de estadios, PiL cerraba formalmente su presentación con un slogan de autoayuda disfuncional, "El enojo es energía", que desde la garganta de Lydon se disuelve como una aproximación cacofónica a la palabra más cara al repertoorio de su banda anterior ("Anger is an energy" - "Anarchy").

Para los bises, el axioma pasado-presente se repitió como formula ganadora. Primero la infaltable "Public Image" y luego el dueto "Open Up [la única por fuera del corpus de PiL] / Shoom". Desde que Lydon se dedicó a crear gran parte de los gestos y sonidos del rock/pop de los 80 para acá, su figura dejó de ser un mero momento para ser historia en proceso. Si los Pistols fueron un acto de vandalismo y saqueo a las formas anquilosadas, PiL es la propuesta superadora, la justificación de la actitud. John Joseph Lydon cumplió 60 años en enero, ya no es vanguardia porque su sonido sigue siendo actual, porque es hora de que otro tome la posta para mandar todo a la mierda.Y porque, sin importar en qué momento escuches esa frase en la boca de Lydon, lo que mundo necesita ahora es otro fuck off.