24/10/2016

Personal Fest, día 2: plácido domingo

Entre la reivindicación y la avanzada millennial.

Nacional e internacional, rock y pop, consagrado y emergente: hay de todo en la viña del Personal Fest 2016. Además del correcto show de The Kooks y la consagración festivalera de No Te Va Gustar, ya reseñados profusamente en Silencio, hubo mucho que ver (y escuchar) en la segunda jornada del evento. A continuación, algunos de los momentos clave de la tarde-noche del domingo en el predio San Martín de GEBA.

Si su regreso a la actividad hace dos años obligó a Los Brujos a buscar una versión actualizada de su propuesta, la pérdida de Ricky Rúa también implicó barajar y dar de nuevo de manera necesaria. Su paso por el Personal Fest se caracterizó por separar los tantos con el foco más puesto en las figuritas algo difíciles con el eje puesto en San Cipriano (“Cachorro de tierra”, “Venganza”) y algunas paradas obligatorias en Pong! (“Beat Hit”, “Gagarin”). Aun en un horario menos que favorable para su propuesta, ni por el impacto visual ni la evocación sonora, nada pudo evitar que “Kanishka”, “Piso liso”, “Sasquatch” y “Agua viva” cumpliesen su cometido. Beatcore oscurantista a plena luz del día.

La propuesta de The Strypes amerita no reparar sólo en la superficie y detenerse a contemplar algunos hechos más profundos con cierto detenimiento. Los integrantes del cuarteto irlandés tienen edades entre los 19 y 21 años y manejan con bastante holgura un estilo que lejos está de poder haberles llegado de otra manera que no sea por herencia. Su set de doce temas comprimidos en poco más de una hora fue una alegoría constante a bandas y géneros que supieron estar en boga mucho antes siquiera del nacimiento del mayor de ellos. Hay mucho espíritu de pub rock en su necesidad constante de agarrar el blues y el r&b de la vieja escuela para inyectarle un tratamiento hormonal, como quedó claro al comienzo con “Mistery Man”. De a ratos, la postal evoca a los primerísimos The Who pasados de pastillas, con el cantante Ross Farrelly intercalando alaridos con arreglos de armónica (véase la versión anfetamínica de “Smokestack Lightning” de Howlin’ Wolf); en otros hay una búsqueda que parece querer medirse de cerca con el The Jam más salvaje (“I Don’t Wanna Know”, “Blue Collar Jane”). La descarga enérgica es constante, pero de a poco pierde sorpresa y termina siendo fácil anticipar próximos movimientos. Como The Yardbirds, pero hecho hoy. La cuota de contenido propio todavía es una deuda pendiente.

Hace, por lo menos, seis años que Mystery Jets perdió el misterio y el vuelo. Atrapados en su autocomplacencia, su nueva presentación en el Personal Fest repitió el modus operandi que en estudio: ir a lo seguro. Blaine Harrison y compañía centraron su set en el reciente Curve of the Earth (sonaron "Telomere", "Bombay Blue", "Bubblegum" y "Midnight's Mirror") para demostrar que, no importa de qué año sea la composición, su indie rock de aires folk y armonías vocales cuidadas no se negocia. Sin errores - y también sin sorpresas-, "Half in Love With Elizabeth" y "The World Is Overtaking Me" sobresalieron por su ritmo entrecortado y sintetizadores modernizantes. Pero el viaje era ida y vuelta, entonces Mystery Jets volvió a su punto de partida con "Someone Purer", una canción correcta. Con todo lo bueno y malo que ello implica.

“¡Gracias, buenas tardes para todos!”, dijo Sebastián Amorelli, guitarrista y voz de Buenas Tardes, y lo que puso de manifiesto no fue sólo un juego de palabras con el nombre de su propia banda: ahí, en una cancha de básquet al aire libre reconvertida en el “escenario Personal Play” es que se cocinó, a plena luz del día, el futuro del festival. Con base pop, y más o menos hibridación rockera (que se hizo particularmente evidente en Kuff & Links y el show de los rosarinos), el espacio buscó testear la reacción millennial más que ser una simple ventana para bandas emergentes. La actriz Ángela Torres, que lanzó su carrera musical con una puesta que remedó la estética Hairspray bajo la tutela de Jano Seitún, y Cher Lloyd, que mezcló electropop con hip hop con resultados dispares, fueron las últimas en pasar por el predio. “¡Todos díganle hola a las cámaras que hacen streaming en vivo!”, pide la británica, demostrando que entendió todo.

"Este hombre tiene la mejor marihuana del mundo", así presentó Sen Dog a su ladero B-Real después de que este se fume un porro del tamaño de un habano durante "Weed Medley" (un popurrí de temas canábicos que incluyó "Roll It Up, Light It Up, Smoke It Up", "I Wanna Get High, "Dr. Greenthumb" Hits from the Bong"). Inmediatamente después, Dj Mugg y Eric Bobo se batieron en un duelo de bandeja & percusiones para revalidar una forma de hacer hip hop en la que el scratch es arte y parte. "Insane in the Brain", "I Ain't Going Out Like That" y "(Rock) Superstars" terminaron por hacer de GEBA un agite celebratorio para un grupo que hace 25 años no sabe hacer otra cosa que ir para adelante y directo a la mandíbula. Entre tanta canción bien hecha, lo de Cypress Hill fue un cimbronazo necesario sobre el escenario principal del festival.