20/12/2015

Pepsi Music Underground: un evento bajo tierra

Babasónicos, Illya Kuryaki, Cuarteto de Nos y Bandalos Chinos tocaron en estaciones del subte H.

Lo que hace un par de décadas era casi un dilema moral para el rock, hoy es cosa del pasado: las grandes marcas acuden al género como forma de instalarse en el imaginario colectivo más allá de lo que son sus productos en sí, y los músicos encuentran en patrocinios y contratos los fondos que el filesharing y la falta de un circuito para tocar hicieron desaparecer. Resisten algunos, como el Indio Solari o La Renga, pero claramente se trata de un "caminito al costado del mundo" que no es para cualquiera (y que puede terminar muy mal). La mayor parte de los músicos pide buenas condiciones para tocar, que las publicidades no invadan su espacio en el escenario, y luego los managers pasan a cobrar. Los "creativos" publicitarios, en tanto, buscan formas diferentes de llamar la atención sobre los mismos productos y los mismos shows. ¿Qué tal hacerlo en estaciones de subte? Un poco de ruido mediático, famosos ad hoc y música siempre vienen bien.

De ahí el Pepsi Music Underground, que el sábado a la medianoche transportó (¡cuac!) a algunos centenares de personas por cuatro paradas de la línea H en las que las esperaban Babasónicos, Illya Kurayki & The Valderramas, el Cuarteto de Nos y Bandalos Chinos (ganadores de un concurso que les permitía recibir a los invitados en la estación Corrientes). Con el show "diferente" asegurado por el lugar elegido, la marca de gaseosa consiguió el impacto deseado, y las bandas pudieron darle muestras en cuentagotas de su arte a fans acérrimos y también a los que quieren "vivir la experiencia" básicamente porque "hay que estar ahí". ¿Cómo notar la diferencia si unos y otros se la pasan sacando fotos con el celular? Los segundos son los que se van a buscar algo para tomar después de verificar que salieron bien en la selfie con la banda de fondo.

¿Y la música, a todo esto? No hubo paros ni molinetes levantados, pero tampoco demasiadas burbujas. En la estación Humberto I había montado un vip en el hall y abajo tocaban los IKV, que recibieron con cuatro sets de tres temas cada uno a los que llegaban desde Corrientes. Dante Spinetta, Emmanuel Horvilleur y compañía no repitieron canciones y se pasearon entre el funk y el hip hop sin demasiadas vueltas: hits como "Ula Ula", "Chaco", "Remisero" y "Abarajame" sostuvieron cada entrada en escena, con una banda a la que le sobra rodaje. Ojo, casi descarrilan en el comienzo de "Coolo" y los dos cantantes no pudieron parar de reírse hasta casi el final del tema, pero retomaron la vía correcta con profesionalismo y buena onda.

En la estación Inclán, el Cuarteto de Nos repitió cuatro veces -ante públicos diferentes- el mismo set, con "El hijo de Hernández", "Invierno del 92", "Roberto" y "Yendo a la casa de Damián". Valorable esfuerzo el de los uruguayos, que le pusieron garra charrúa para no aburrirse ellos de lo que ofrecían, al punto de que el cantante Roberto Musso pateó sin querer equipos y luces en el éxtasis movedizo del rapeo. Un ratito de diversión a puro juego de palabras, y de nuevo a subir al subte rumbo a la estación Parque Patricios, final del recorrido con Babasónicos (y el público de los cuatro trenes) esperando en el hall.

Si el sonido en las paradas anteriores era aceptable y las condiciones para ver a las bandas casi óptimas (uno podía irse a los costados de las vallas para ver hacia el andén de enfrente), nada de eso pasó en el cierre. El escenario estaba muy (¡muy!) bajo, y costaba adivinar a Dárgelos y compañía entre los brazos que levantaban celulares. Además, cualquier sutileza instrumental quedaba perdida: era como si los parlantes estuvieran tapados con frazadas. "Risa", "¿Y qué?" (mezclada con "Egocripta"), "Carismático" pegado con "Yegua", cierre con "La lanza" y bis con "Putita" conformaron un set breve y con un poco del desparpajo de Babasónicos. Vuelta al subte, estación, fin del evento. Con la palabra "evento" en negritas y subrayada.