21/04/2017

Paralamas en Niceto: el sabor del reencuentro

No se pasa el tiempo, al menos para ellos.

Juan Pablo Picchi / Gentileza

El show de Paralamas en Niceto el jueves por la noche fue más que un simple concierto de rock: fue una noche que marcó varios reencuentros, tanto arriba como abajo (y detrás) del escenario. Porque el trío brasileño formado por Herbert Vianna (voz y guitarra), Bi Ribeiro (bajo) y Joao Barone (batería) llevaba mucho tiempo sin presentarse en la Argentina, un país que lo adoptó como propio en la década del 80. Y entonces la ratificación de ese vínculo fue de profunda emoción para los músicos. A menor escala cuantitativa que antaño, claro, pero incluso más intensa que en la época en que “Dos margaritas” u “Oculos” sonaban en las radios argentinas como si se tratara de hits de una banda local.

Porque también está el hecho insoslayable de que cada concierto de Paralamas es una celebración de la supervivencia de su líder, que sube a escena en una silla de ruedas después del accidente aéreo de 2001. Pero nada de mirar con lástima a Vianna: el tipo agarra la guitarra y pone en marcha una verdadera topadora sonora, complementada con caños y teclados, con tanta reminiscencia sonora de los 80 como potencia actual. La reconexión con el público no tarda ni un instante, porque de entrada, tras el instrumental “Vulcão Dub”, “Alagados” hace que la nostalgia se cruce con el presente. Es que la realidad de esos inundados de la canción no cambió demasiado: “Cada día, / la luz del amanecer los desafía / Tras el sueño / hasta el mundo que nadie quería / Villas miserias, trapos / hijos de la misma agonía”, canta Vianna en español, como en los viejos tiempos.

Para el público, lo que siguió fueron 100 minutos de viajes internos, recuerdos de walkmans con rayas doradas, la memoria de un país que recién volvía a la democracia, algún amor en playas brasileñas… Porque, aunque el tour “30 años” arrancó como la celebración del aniversario del debut discográfico de Paralamas, el trío fue a la médula de sus grandes éxitos para poner a bailar a cuarentones que hasta se dieron el gusto de volver a hacer pogo. “Oculos”, “Cinema Mudo”, “Lanterna Dos Afogados”, “O Beco”, “Melô Do Marinheiro” y “Meu Erro” fueron grandes momentos en los que el tiempo sólo pareció haber mejorado el sonido del grupo -esa mezcla de reggae, new wave, The Police y ritmos brasileños-, que apenas se tomaba respiro entre temas. “Cuando me preguntan si es mejor Maradona o Messi, yo respondo ‘Mario Kempes'”, tiró, en un guiño de época, Vianna en uno de esos pocos intermedios.

En el link entre Paralamas y la Argentina en los 80 tuvo mucho que ver la relación del trío con bandas locales, que Vianna se encargó de convertir en un cantito que trasladó al publico: “Es Charly / es Fito / es Soda, Sumo y Los Pericos”. Del primero -a quien acompañaran en “Rap de las hormigas”- no hicieron covers, pero sí de los otros cuatro. “Trac trac”, de Páez, fue un pico de intensidad del concierto, tanto por su interpretación notable como por lo movilizante de la canción. El estreno en vivo de “Cuando pase el temblor” no fue tan venturoso, aunque Vianna había advertido que todavía le faltaba desarrollo a esta versión bien diferente a la original, especialmente en lo rítmico. “Lourinha Bombril” (“Parate y mira” adaptada por Paralamas), en cambio, fue una explosión de hormonas sub 50.

¿Y qué mejor que reencontrarse con un Sumo para hacer “Que me pisen”? Ricardo Mollo se robó el centro de la escena y terminó pidiendo “que estos muchachos vuelvan más seguido”, antes de que Ribeiro y Vianna lo invitaran a quedarse para hacer otra canción. Los solos de guitarra que el argentino y el brasileño intercambiaron en la versión de “Caleidoscópio” fueron otro de los hitos del concierto, que cerró con el cover, tan impactante como vigente, de “Qué País É Esse?”, de Legião Urbana. “En las favelas, en el Senado / Suciedad por todas partes / Nadie respeta la Constitución / pero todos creen en el futuro de la nación / ¿Qué país es ese? ¿Qué país es ese?”, dice la letra que escribió Renato Russo. El país sigue siendo el mismo. Afortunadamente, los artistas también.