19/05/2019

Nathy Peluso en el Festival Nuestro: sobra corashe

Una sandunguera en Tecnópolis.

Nathy Peluso

“Gracias por recibirme, por abrazarme, por brindarme algo tan especial como es ser escuchada”. Nathy Peluso baja la guardia por un segundo. Sobre el escenario Afuera del Festival Nuestro es una leona de punta en blanco que no da tregua, no sólo en intensidad sino también en variedad. Pero es ahí, en ese mini discurso, cuando la carga se invierte. La energía viene ahora desde el público que pide “Aborto legal en el hospital” bajo una marea de pañuelos verdes. La nacida en Luján pero radicada en España entiende todo y recoge el guante: “Es lindo formar parte de algo que genera consciencia”, concluye.

Después de que un fragmento de “La grasa de las capitales” (Seru Giran) hiciera las veces de introducción, Nathy Peluso pisó el escenario con todo. Y si el primer tema de su lista fue “Estoy triste”, ese sentimiento quedó sólo en el título porque su flow crudo transformó tristeza en enjundia. En seguida, “Hot butter” -para repetir el orden con el que inicia La Sandunguera– dejó en claro que en vivo todos los temas iban a tener un plus de contundencia (¿corashe?). 

Sobre el escenario, Nathy Peluso se movió a su antojo. “¿Quieren un poco de manteca caliente?”, dijo con movimientos sugestivos antes de ponerse en modo soul woman con “La Passione” y probarse como una cantante bien versátil. Detrás de ella, la banda hacía lo propio con un pulso firme y colores jazzeros. Incluso en el segmento acústico que comenzó con el bolero “Historia de un amor” todo se mantuvo con las pulsaciones arriba. “Vamos a hacer un bolero, porque es la música que escuchamos siempre”, dijo la cantante, que más que presentar el tema, lo impuso.

Fue esa vehemencia la que hizo que retomar el formato eléctrico, con “Gimme Some Pizza” (la gran oda erótico-bajonera que se merecía una grande de muzza) haya fluido con total naturalidad. De ahí hasta el final: más baile, más meneo, más perreo. “Natikillah”, su último single, retomó el costado hip hopero y “Esmeralda” fue la calma que antecedió al huracán. “Limaste, chabón, con la lluvia que hay querés que me quede allá afuera” cantó en el hit esperado para cerrar un show preciso y contundente, mientras caían algunas gotas en Tecnópolis y ella y su público se la bancaban al aire libre. Porque a Nathy Peluso le sobra capacidad para habitar cualquier rincón de la música urbana, también le sobra manejo del escenario. Y, sobre todo, mucho, mucho corashe.