08/12/2018

Morrissey en DirecTV Arena: ¿es realmente tan extraño?

El ex The Smiths repasó el lado menos transitado de su discografía.

Cecilia Salas - Trigo Gerardi / Gentileza
Morrissey

“Así que las elecciones que hice / pueden resultarte extrañas / pero, ¿quién te preguntó?”, canta Morrissey en “Alma Matters”, ese manifiesto sobre hacer con su vida lo que se le ocurra. Es el segundo tema de su show en el DirecTV Arena, pero nada hace esperar que las palabras puedan tener un trasfondo distinto. Por ejemplo, que el ex The Smiths esté poniendo sobre aviso de que la lista de temas eludirá la mayoría de sus hits para tocar solo los sentimientos de los más fanáticos, en una comunión especialísima con la inmensa minoría de quienes peregrinaron dificultosamente hasta Tortuguitas.

El título de una de las tres canciones de The Smiths que sonaron en la noche puede terminar de cerrar el asunto: “Is It Really So Strange?”. Porque si algo se le reconoce a Morrissey es que ha seguido sólo los dictados de su voluntad durante una carrera que ha alternado el brillo de la genialidad con momentos de una medianía abrumadora y otros en los que sus bajadas de línea les han ganado a las melodías. ¿Es realmente tan extraño, entonces, que el cantante británico haya decidido repasarlos todos en la misma noche?

Con su eterno jopo todavía tratando de dar batalla y la gola en perfecto estado, Morrissey se plantó en el escenario, dijo “Les quiero” tres veces y… no pudo arrancar por problemas de sonido. “De cualquier modo, estamos vivos y conozco poesías”, dijo, de excelente humor. Incluso tiró un “Mamma mía” antes de que el guitarrista Jesse Tobías hiciera la seña de que todo funcionaba. Y el comienzo, con “William, It Was Really Nothing” realmente funcionó, lo mismo que toda la primera parte del show: en “I Wish You Lonely” una foto trucada mostraba a Margaret Thatcher a punto de ser golpeada por un policía montado; y para el cuarto tema ya habían sonado dos de The Smiths.

La última de la noche, “How Soon Is Now?”, llegó pronto, después de una buena versión de “Hairdresser on Fire” y una emotiva “I’m Throwing My Arms Around Paris”, con una foto épica de las recientes protestas en la capital francesa en las pantallas de fondo. Pero el abordaje del clásico de Meat Is Murder terminó de redondear una de las características menos atractivas del show: la banda que acompaña a Morrissey -especialmente Tobias y el tecladista Gustavo Manzur- mostró más enjundia que sutileza, con el histórico Boz Boorer perdido en la mezcla. Una pena, porque la garganta del ex Smiths estaba a pleno.

El flamante cover de “Back on the Chain Gang” (de The Pretenders) y una no muy acertada versión “ranchera” -por llamarla de algún modo- de “First of the Gang to Die” continuaron la interacción con el público general, pero desde ese momento el show pareció destinado sólo a quienes conocen hasta la última coma (sin “Girlfriend in a” adelante) del repertorio de Morrissey. “Break Up the Family” tuvo larga introducción de piano; en “If You Don’t Like Me, Don’t Look at Me” el cantante autografió un vinilo; “Munich Air Disaster 1958” mostró a Bochini desparramando magia desde las pantallas; y “The Bullfighter Dies” acentuó crudamente con las imágenes la posición del cantante contra las corridas de toros.

La lista inusual continuó con “Dial-a-Cliché”, “Jack the Ripper” (en la que Morrissey terminó en cueros tras romper su remera de James Dean), una gran versión de “Life Is a Pigsty”, “Hold On to Your Friends” y “Sunny”. El reciente single “Spent the Day in Bed”, con Oscar “Ringo” Bonavena en la pantalla, levantó un poco al público, y tras una energética “Something Is Squeezing My Skull”, cantante y banda se retiraron. El único bis fue “Everyday Is Like Sunday”, a la que Moz le agregó el “tell me quando quando quando” de un clásico italiano. Otra vez en cueros, Morrissey se fue del escenario caminando para atrás mientras repetía “I love you”. ¿Fue realmente tan extraño? Y…