29/09/2018

Molotov en Museum: acústicos pero enchufados

Power mexicano en versión unplugged.

Rodrigo Alonso / Personal Fest / Gentileza
Molotov

Hace más de dos décadas, Molotov llegó justo a tiempo a la expansión continental del rock latino, en tiempos en que MTV transmitía la misma señal para toda la región y que... bueno, era un canal de música. La irreverencia de la propuesta, un aura contestataria y las controversias varias con las canciones del debut ¿Dónde jugarán las niñas? (boludeo a Maná incluido) le ganaron al cuarteto chilango una inmediata adhesión en la Argentina, donde no hacía falta entender del todo qué era "la raza" para adherir a la igualdad entre las personas. El poderoso cóctel de hardcore, ritmos latinos, letras escupidas en spanglish y formación inusual (dos bajos, guitarra y batería) también aportó a colocar a Micky Huidobro, Tito Fuentes, Randy Ebright y Paco Ayala en un lugar de relevancia dentro de la escena.

En la trayectoria de Molotov hubo altas y bajas, pero la potencia, los hits y el buen humor no faltaron nunca en los shows. Entonces, tiene toda la lógica del mundo que, ahora que MTV vuelve a prestarle atención a la música, el cuarteto haya recibido la propuesta de grabar su Unplugged. El resultado se llama El desconecte y trajo al grupo a Buenos Aires cargado de instrumentos acústicos -como sideshow del Personal Fest-, para una velada diferente en más de un aspecto.

De movida, que los músicos salieran a escena mostrando los pañuelos verdes de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito marcó una evolución de su propio pensamiento -recordar la canción "Quitate que masturbas (Perra arrabalera)"-, y también que hay nuevas luchas por emprender a cada paso. Como en el show televisado, "Here We Cum" obró como una suerte de manifiesto identitario de los "súper chilangos", aunque el sonido deficiente no permitió captar en Museum las sutilezas en los arreglos. Tampoco es que Molotov haya reinventado sus canciones, más allá de algún caso puntual: el "desconecte" pasa sobre todo por el cambio de instrumentación, con un esfuerzo denodado por mantener el poderío en el terreno acústico.

"Amateur" y "No comeremos mañana ni hoy" aportaron en ese sentido, aunque el primer momento realmente "denso" llegó con la letra bien politizada de "Hit Me". La respuesta del público fue el cantito que recuerda a Mauricio Macri y su progenitora, que se escuchó unas cinco veces en toda la noche (se ve que la inflación también llegó a esto). Paula, la cantante invitada, se quedó también para "Dreamers", una composición reciente que habla sobre la situación de quienes quieren emigrar a Estados Unidos en tiempos de Donald Trump. "Oleré y oleré y oleré el UHU", "Lagunas mentales" y "Parásito" aligeraron un poco los ánimos, pero la versión rockabilly (y un tanto light) de "Gimme Tha Power" retomó la senda contestataria.

El balance entre lo público y lo privado continuó durante el resto de la noche. Claro que la frase anterior suena demasiado académica para la sonrisa torcida con la que Molotov se toma todititos los asuntos, desde la autorreflexión un tanto depre de "DDT" hasta la situación política con "Frijolero" y "Voto latino" (en la que brillaron los teclados de Money Mark, quien tocó con los Beastie Boys), con el pogo desenfrenado de "Dance and dense denso" y el bardeo al personaje de "Matate Teté" en medio. Hacia el final del show, "Cerdo" y "Me convierto en marciano" (con contrabajo, como en otros momentos de la noche) hicieron mover las patitas con ganas.

En la versión de "Puto" en El desconecte, Tito Fuentes aclara que nunca se trató de una canción homofóbica. En Museum no pareció que alguien lo hubiese dudado en algún momento: el disfrute cantar la letra a los gritos pareció ser la catarsis final de la noche. Pero hubo un poco más, porque fuera de programa y sin ensayo, el grupo encaró "Rastamandita" con el escenario repleto de damas. Y si en otras épocas ese baile colectivo sobresalía por su carga erótica, el revoleo de pañuelos verdes lo resignificó a la lucha por los derechos de las mujeres. Ya lo dijo Pino Solanas: todo tiene que ver con el goce.