11/11/2018

MGMT en el Personal Fest: reconciliación con el pasado

De lunas, pájaros y monstruos.

MGMT

Personal Fest y MGMT maridan bastante bien: el debut argentino de los de Connecticut fue en 2011 en la Fiesta de la P marplatense, el predecesor de los Personal Fest Verano, para retornar tres años más tarde a la sede San Martín de GEBA.

Esta tercera iteración encontró a Andrew VanWyngarden y compañía en medio de una cierta reconciliación con la obra que los llevó al centro de la escena a mediados de la década pasada. “Weekend Wars” y “Time to Pretend”, separadas apenas por la flamante “When You Die”, le dieron al inicio la catarata de hits de Oracular Spectacular (2007) necesarios para poner al público festivalero en clima.

Luego de ese gesto, el show retomó la senda esperable para un show de la gira presentación de Little Dark Age, su álbum editado en febrero. “TSLAMP”, una oda al tiempo ocupado frente a la pantalla del celular (oh, qué oportuno), junto al tema que da nombre al disco, le dieron forma a una combinación extraña: una mezcla de oscuridad y calma en la construcción sonora del set, unida a una puesta dinámica y envolvente de visuales en las pantallas del escenario.

Una versión extendida de “Electric Feel”, otro de los éxitos radiales de aquella placa consagratoria, le permitió a MGMT abandonar cierta frialdad que lo afectó en el inicio y recuperar la frescura de aquellas primeras presentaciones en el país. De ahí en más, todo fue mejor: los paseos de VanWyngarden por la pasarela, las reminiscencias ochentosas de “Me and Michael” y hasta invitados deambulando por el escenario ayudaron a desacralizar la situación.

La improvisación en el setlist, bien distinto al que la banda utilizó en sus últimas presentaciones, generó una situación un tanto extraña: el cierre ideal, una versión potente de “Kids” unida a un cover del leit motiv de La historia sin fin, fue apenas el tentempié para “Of Moons, Birds & Monsters”, otro tema de Oracular… que funcionó como fade out. Es que, a veces, el exceso en la relectura del pasado puede ser contraproducente.