18/03/2022

Marina en Lollapalooza 2022: primadonna del pop

Sé exactamente lo que quiero y quién quiero ser.

"Sé exactamente lo que quiero y quién quiero ser", canta Marina sobre el escenario Alternative del Lollapalooza 2022, pero a diferencia del personaje de la canción "Oh no", semejante demostración de seguridad no la lleva al aislamiento y a ser su propia profecía autocumplida. Todo lo contrario, en realidad: en su segunda visita a la Argentina, la cantante galesa -de ascendencia griega- puso en evidencia que pisa los tablados cada vez con más aplomo sexy y que su aproximación personal al pop todavía tiene varios costados por explorar.

Después de presentarse en Lollapalooza 2016, Marina Diamandis le había anticipado a Silencio que se tomaría un tiempo de descanso. "Mi identidad son mi voz y mis letras", había dicho entonces, y eso volvió a estar de manifiesto en el mismo predio, pero seis años después. En medio, la cantante publicó dos discos, Love + FearAncient Dreams in a Modern Land, de los cuales hizo un repaso ante unas diez mil personas. "La Madre Naturaleza está muriendo / y nadie está llevando la cuenta / ya no quiero vivir en un mundo de hombres", cantó en "Man's World", del álbum más reciente. ¿Hacía falta más claridad? "Si tenés una madre, hija o amiga / quizá sea tiempo, tiempo de que comprendas / que el mundo en el que vivís no es el mismo del de ellas / así que no me castigues por no ser hombre".

Pero ese empoderamiento también lo trasladó a lo íntimo: "Nuestra vida como la conocíamos ahora es parte del ayer", cantó en la más rockera "You". Acompañada por una banda sólida aunque no descollante, la dama paseó su figura enfundada en un ajustado vestido rojo, jugando con su voz de mezzosoprano que le permite una variedad de registros no muy habituales en el pop (como en "Froot", que le da nombre a su tercer disco). "Baby", con la voz de Luis Fonsi desde una pista, fue una suerte de "concesión" a un enfoque diferente (¿"latino"?) a cierto clasicismo pop que trasunta su música.

Los momentos más calientes del show, lógicamente, fueron cuando Marina revisitó el pasado, primero con "Oh no" y "I'm Not a Robot", y ya en el final con una seguidilla que no hizo sino subir cada vez más la adrenalina, arriba y abajo del escenario. ¿"Tenemos algunos rompecorazones acá?", preguntó retóricamente antes de presentar "How to Be a Heartbreaker"; durante la canción, volvió al recurso de hablarle directo al público entre versos (que no cantaba), con un efecto demoledor: en la segunda vuelta del estribillo, las voces de chiques sub 20 explotaron al doble de volumen que en la primera. Sin una mínima pausa, "Bubblegum Bitch" cuestionó a quienes sólo le prestan atención a su aspecto. ¿Una "Primadonna" del pop? La sonrisa de Marina al público parece decir que es sólo un juego, pero le gusta.