19/03/2022

Machine Gun Kelly, LP, Khea y más en Lollapalooza 2022: en la variedad está el Woodstock

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Lollapalooza

Si uno de los mayores estandartes del espíritu de Lollapalooza es la diversidad, la programación de su segunda jornada se mantuvo fiel a ese espíritu. La grilla de los cuatro escenarios fue una invitación a hacer un random de estilos y dejarse llevar. Del stoner flamenco de Derby Motoreta's Burrito Kachimba al punk ATP de Machine Gun Kelly, pasando por el viaje urbano de Khea y Khelani, y la melancolía eufórica de LP. En la diversidad...

Machine Gun Kelly

Machine Gun Kelly se debate entre su figura de rapero que abraza el trap y su estirpe de rocker modelo 2000. Con una estética made in MTV ya vista y un sonido punk edulcorado ya escuchado, el rubio se dio el gusto de adelantar canciones del disco que saca en tan solo una semana. Y esa forma de repartirse entre sus dos facetas se percibió con ejemplos precisos en la lista de temas: Por un lado estuvo “Ay!”, una colaboración con Lil Wayne en su mejor momento trap y por otra un cover de Paramore.

LP

Si el show de LP en Lollapalooza no fue la cristalización del amor entre el público argentino y la cantante no fue culpa de ninguna de las dos partes en cuestión, sino de un tercero discorde: el sonido. Durante el 90 por ciento del concierto, la banda fue apenas audible y por momentos la espectacular voz de la estadounidense parecía salir de un parlantito bluetooth... al que le habían tirado una campera encima. A pura entrega y con cierto tono joplinesco, LP remontó las condiciones adversas y logró buena conexión, especialmente con "When We're High" y la notable "Lost on You". Pero se impone una revancha cuanto antes.

Khea

El set de Khea sobre uno de los escenarios principales del Lollapalooza fue un ejercicio en el manejo de su ansiedad e intensidad. Con un inicio furioso cargado de vértigo, el exponente de la escena nacional de mayor proyección en el extranjero mostró su credencial en el género a los saltos en su versión más trap hard. Con olor a transpiración de sexo, superando los momentos en la que su voz llegaba casi sin aire para abastecer su entrega, Khea fue encontrando su ritmo hasta sentirse cómodo sin forzarse y abordando su mejor forma melódica de las canciones románticas.

Además, también fue la forma de demostrar su faceta camaleónica: Khea puede transformar su porte de amo y dueño del trap argentino hacia un reggaetonero de Centroamérica hecho y derecho. Sin embargo, también se enfrenta a un desafío. Toda esa masividad exponencial que los artistas nacionales construyeron en las plataformas de streaming ahora deben enfrentarla en sus shows y el trap nacional se debate entre el miedo, la responsabilidad y el cuidado excesivo a su público. “Canten en su lugar, disfruten la música, no empujen”, dijo después de frenar el show varias veces.

Khelani

“¿Les gusta el r&b?”, preguntó Kehlani aún cuando ya sabía la respuesta que recibiría. Una multitud se hizo presente en el escenario Alternative y coreó todas las canciones, aún para sorpresa de la propia artista. Enfundada en la bandera de la comunidad LGBTIQ+ que le lanzaron desde el público, la artista de California se paseó con comodidad durante una hora entre sus canciones que la posicionan como una de las referentes del género hasta animarse a estrenar, por primera vez, una canción de su próximo disco a salir el mes que viene.

Derby Motoreta's Burrito Cachimba

El show de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba funcionó como metáfora de la buena onda imperante en Lollapalooza. La banda española tuvo que demorar el inicio de su set por algunos deslices técnicos, que se terminaron solucionando recién a la mitad de “The New Gizz”, el primer tema. Lejos de desaprobar o emprender una lenta retirada, el público manifestó su apoyo de manera explícita, y eso se volvió el combustible anímico necesario para encender un caldero en el que se funden el stoner, la psicodelia y la música flamenca. A la altura de “El valle”, el viaje sumó nuevos colores desde un bajo con fuzz y un sintetizador burbujeante, mientras el vocalista Dandy Piranha cantaba una melodía sevillana procesada a través de un pedal de trémolo. La enjundia se mantuvo en “Caño cojo” y alcanzó su mejor expresión en “Gitana”, que empezó como un lamento andaluz entre acoples y oscilaciones para desembocar en un estallido valvular galopante. El punto de inflexión entre Los Natas y Camarón de la Isla.