29/01/2017

Los Fabulosos Cadillacs en el Personal Fest Verano: días de sol

Surfer calavera.

Federico Ciminari / Personal / Gentileza

"Se nos ocurrió darle manija a unos muchachitos de traje que se llamaban Los Cadillacs '57", contó alguna vez Hernán Azlor, referente del surf argentino y fundador de Vía Fellini, un bar marplatense que contaba con un escenario para bandas emergentes. "Les propuse tocar en Vía Fellini para ver qué pasaba. Ese concierto fue un éxito: juntamos como 50 personas, una multitud para nosotros", recordó. Con ese show de enero de 1985, Los Fabulosos Cadillacs iniciaron el rodaje que los convertiría, más temprano que tarde, en uno de los iconos del rock en español.

Más de 32 años después, y tras haber ofrecido apenas dos fechas en Mar del Plata en lo que va del siglo, la banda volvió a la ciudad balnearia como quien visita a una familia amiga. Frente a la playa y como plato principal de la edición veraniega del Personal Fest, los Cadillacs tenía demasiado que "contar": desde su último disco, La salvación de Solo y Juan, hasta la inclusión de Florián Fernández Capello y Astor Cianciarulo a la formación.

Sobre la base de una lista de temas orientada a los hits históricos -al fin y al cabo, qué hace uno en un reencuentro con amigos sino contar viejas anécdotas-, el grupo fue dosificando las pinceladas de novedades. Flavio se encargó de hacer visible a la segunda generación Cadillac con sus paseos alrededor del escenario, rodeando a Astor cuando cambió la batería por el bajo y repitiendo con Florián las poses casi circenses que suele ensayar con Vicentico. El frontman, en cambio, jugó un rol más parco, comportándose como un crooner durante la mayor parte del show a menos que la ocasión (una clásica división del campo entre "calaveras" y "diablitos") lo ameritara.

Los estrenos de La salvación... aparecieron en la dosis justa y recién a mitad del show, cuando himnos como "Mi novia se cayó en un pozo ciego" o "Demasiada presión" habían surtido el efecto correspondiente en el público. La versión de "No era para vos" incluyó un micrófono de armónica -fetiche de Vicentico durante gran parte de la tarde- y a Walas; tanto por cadencia como por fraseo, la canción parecía más un cover de Massacre que una producción original Cadillac.

En el atardecer, con Astor nuevamente como contrapunto de Fernando Ricciardi en la batería y Florián más que cómodo en su rol, la banda se embarcó a una nueva relectura del pasado, fluctuando entre una versión extendida de "Mal bicho", los golpes efectivos de "Matador" y "Vasos vacíos". El cover ecléctico de "Mañana en el Abasto", uno de los últimos estertores de la jornada, conectó a la perfección con "Crua chan", elegida por Massacre para cerrar su show. "Asumió Trump y murió la princesa Leia, eso demuestra que estamos en manos de la Fuerza Oscura", había dicho Walas, para luego advertir que "solamente pueden defendernos los Cadillacs y Luca Prodan". Bajo el sol y junto al mar, uno podría pelear cualquier batalla.