20/08/2016

Los Auténticos Decadentes en el Luna Park: por 30 años locos

La máquina de éxitos quiere vivir por siempre.

"La banda sonora de tu vida", se ufanaba una de las leyendas que disparaban las pantallas del Luna Park minutos antes de que Los Auténticos Decadentes salieran a escena. En otra circunstancia, en boca de cualquier otro artista de esos que pueden reconocerse exitosos en el último medio siglo, esa frase sería considerada un exceso de altanería, una desmesura, un gesto de soberbia, una porteñada. Aquí no: apenas con el set inicial -de "Cómo me voy a olvidar" a "Los piratas", pasando por los actuales "Pendeviejo" y "Distrito Federal"-, se deja bien en claro que se está en presencia de una máquina de hits incomparable.

La estructura del recital celebratorio de los 30 años de la banda sirve para intentar descifrar, así sea por enésima vez, los motivos de semejante cosecha. Durante la primera hora de show, cada una de las tres voces cantantes se aseguró su propio slot de canciones, reflejando la "descentralización" que mantiene saludable al combo. Así, y tras "Corazón", Cucho Parisi cederá su lugar a Jorge Serrano ("Diosa", "Viviré por siempre"), quien luego entrega el testimonio a Diego Demarco ("Besándote", "El gran señor"). En esos momentos de protagonismo sobresalen marcas de personalidad que trascienden lo artístico: sólo Cucho puede unir un breve mensaje sobre la política vernácula a "La prima lejana", y nadie más que Serrano -por lejos, una de las plumas más destacadas de la música argentina- es capaz de transformar el clima festivo en otra cosa bien distinta, de la mano de "Un osito de peluche de Taiwán" y "El pájaro vio el cielo y se voló".

En medio de esos bloques temáticos, los invitados a la "fiesta de 30" se suceden constantemente. Fabián Sayans, presencia casi permanente en los shows del grupo, abrió el camino por el que pasaron entre otros Maikel, de Kapanga, Juanchi Baleirón, Dr. Shenka -de la banda mexicana Panteón Rococó- y un humorista al que conocieron en sus inicios en la costa atlántica, Relámpago. El paso de los "extras" es orgánico salvo por un momento particular, cuando la esposa de Serrano, Alejandra Costa, sube al escenario y queda por algunos segundos de espaldas al público mientras saluda a los Decadentes por su aniversario. El hecho, aunque pasa desapercibido, rompe un cierto hechizo: hasta ese instante, ambos lados de la valla parecían en simbiosis absoluta. De algún modo, el gesto improvisado de Costa -que llegó para ocupar el lugar de Julieta Venegas como voz femenina de "No me importa el dinero"- pone las cosas en su lugar.

Tras no menos de 40 canciones, muchas de ellas unidas a modo de mash-up ("Vení, Raquel", "Entregá el marrón" y "El murguero"; "Auténtica" y "Viviré por siempre"; "Siga el baile" y "Por cuatro días locos"), y quemados los últimos cartuchos de rigor (el inevitable "La guitarra"), los Deca le dan forma al bis con un uno-dos autorreferencial. "Somos" y "Y la banda sigue", ambos de cosecha reciente, están ahí con una finalidad simple: asegurarle al público que ese grupo de amigos que empezó a ensayar en 1986 "para no laburar, obviamente", en palabras de Cucho, tiene cuerda para rato. Su propio arsenal de canciones, capaz de representar a más de una generación como si se tratara de una comedia musical, parece darles la razón.